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20.11.10

Venid y reuníos

21 de noviembre de 2010
Domingo 34º de Tiempo Ordinario. Año C.

Al acabar el año cristiano celebrando el Reino de Cristo, estos pasajes hablan no sólo del compromiso de Dios de reconciliar y reunir a todos los pueblos y todas las cosas, sino también de nuestra llamada a responsabilizarnos en medio de los cambios y los desafíos. “Venid y reuníos” nos es sólo la promesa Dios nos hace Dios, sino también la llamada que nos hace.

La celebración del domingo del Reino de Cristo puede resultar difícil para algunos cristianos e iglesias, ya que la idea de la venida de Cristo, particularmente de su “segunda venida”, ha sido secuestrada por algunos con sus alegres predicciones sobre quiénes se quedarán por el camino.

La teóloga feminista, Letty Russell, sin embargo, ha defendido una “adventología” en la que los seguidores de Cristo deben estar expectantes por la irrupción del reino de Dios en la tierra. Esta expectación implica buscar y estar atentos a los lugares en los que nosotros, que hemos sido llamados por Dios y reunidos por su gracia, podemos ser también agentes que participen y colaboren en el desmantelamiento y reconstrucción del mundo que Dios hace.

¿Dónde ves evidencias de la irrupción del reino de Dios de justicia y amor en nuestro mundo?

Varios pasajes de hoy enfatizan la llegada de Dios para reunir y reconciliar. Jeremías 23: 1-3 habla de la promesa de Dios de reunir a su rebaño disperso y olvidado. Colosenses 1: 11-20 se refiera al rescate de Dios, y concluye con una proclamación de Dios como el que mantiene todas las cosas unidas [en orden] (v. 17) y reconcilia todas las cosas consigo mismo (v. 20). Los textos de Lucas nos sólo hablan de la benevolencia y  la entrañable misericordia de Dios (1: 68-79), sino que también lo muestran a través de la aceptación y acogida de Jesús de un “delincuente” que ha sido crucificado junto a él (Lucas 23: 33-43).

Las personas LGBT no sólo han sido dispersadas y separadas de rebaño –ya sea ese rebaño nuestra iglesia, nuestra familia o nuestra comunidad-, pero a veces también hemos sido privados de conocernos a nosotros mismos, de nuestra salud emocional y psíquica, de nuestros cuerpos, de nuestro goce sexual y de nuestros deseos dados por Dios, así como de nuestra fe y nuestra espiritualidad. A causa de esas experiencias de privación, a veces sentimos que Dios no nos necesita ni tiene un lugar para nosotros en su mundo. Hoy, podemos sentirnos consolados, sin embargo, porque Dios se preocupa por nosotros, y vendrá y nos reunirá en una comunidad especial de camaradas y amigos –incluso cuando otros han intentado abandonarnos, distanciarse de nosotros y dejarnos solos.

Nosotros podemos, como afirma Colosenses, reclamar nuestros derechos de herencia como hijos de Dios, y tener confianza en que Dios no sólo está entre nosotros, sino que también será nuestro refugio, nuestra fuerza y nuestra ayuda (Salmo 46). A pesar de todo lo que hemos pasado, el día del reino de Dios será un día y un lugar de seguridad y protección para nosotros (Jeremías 23: 5-6).

Como sugiere Jeremías 23: 1-2, la dispersión de las personas LGBT con frecuencia tiene que ver con el fracaso de nuestros pastores. Aunque se supone que los pastores deben proteger, aconsejar y animar; a veces acaban por abandonar, dañar e incluso espantar a parte del rebaño de Dios. Incluso puede que los pastores hayan malinterpretado homófobamente el mensaje o/y tengan malicia. Jeremías apunta, en otras palabras, que la dispersión de la oveja es consecuencia del pastoreo desleal. La tendencia de las ovejas es a reunirse en rebaños, a no ser que el pastor se empeñe en convertir las diferencias en barreras. El texto de Jeremías no sólo aclara que llegará un día de juicio en el que esos pastores fraudulentos afronten sinceramente la clase de violencia y destrucción que su teología, rituales y prácticas homófobas han causado a niños y adultos; sino que Jeremías 23:4 promete además que Dios erigirá pastores alternativos para las ovejas de Dios perdidas y desechadas.

Sabemos que ha habido personas que voluntariamente se han arriesgado al preocuparse por o al ministrar a y con las personas LGBT, incluso siendo ellas hetero. Además de dirigirse a las personas LGBT que han sido dispersadas, quizá la promesa de paz y ayuda en medio de bramidos y tumultos (Salmo 46), es también relevante para estos pastores fieles que pueden encontrarse amenazados de excomunión denominacional o de crucifixión eclesial.

¿Cuáles son las cualidades de liderazgo que se necesitan tanto en la comunidad LGBT como en la iglesia? ¿En qué se asemejan o se diferencias estas cualidades? ¿Qué tipo de liderazgo te está pidiendo Dios a ti?

Más pasmoso es todavía, sin embargo, Lucas 1: 76: “y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo”. Lucas 1: 68-79 es, por supuesto, la canción de alabanza a Dios de Zacarías, ante el milagroso nacimiento de su hijo, Juan el Bautista. Como es característico en la teología de Lucas, Zacarías canta a un Dios que se pone al lado del marginado y que le da la vuelta a la mesa. Sin embargo, este Dios parece especializarse en hacerlo de manera insospechada, ya que Dios elige también de entre personas insospechadas para designar a un precursor de la venida de Jesús. Después de todo, ¿quién esperaría que el precursor del mesías naciera de una mujer vieja y estéril, incluso aunque ella y su marido fuesen de estirpe sacerdotal? Como hemos visto, Dios aún está llamando a profetas y pastores insospechados, incluso de entre los hijos de Dios LGBT, dispersos y abandonados. ¡La iglesia, la comunidad, el mundo y Dios te necesitan! Dios puede ver en una persona mucho más allá de lo que cualquier otro puede ver, o incluso mucho más allá de lo que una persona puede ver en sí misma. Zacarías ha aprendido la lección de que no puede prestar oídos ni creerse todas las barbaridades que se han dicho de él y de su esposa. De igual modo, las personas LGBT no son lo que otras personas han dicho de ellas. No pienses que nadie nos necesita; Dios nos necesita, y la comunidad LGBT nos necesita para ser heraldos y profetas de la venida de Dios, y pastores del rebaño de Dios que ha sido rechazado. Si tenemos pleno derecho a ser hijos e hijas de Dios, también tenemos pleno derecho a responder a la llamada de Dios, a jugar un importante papel en su obra de reunión y reconciliación.

La buena noticia es que a lo largo de la severa queja que Jeremías 23: 1 lanza contra los pastores fraudulentos, hay también una palabra de perdón que encontramos en Lucas 23: 33-43. Cuando nosotros, que hemos sido también pastores falsos e inadecuados pastores, manifestamos el deseo de cambiar y de admitir nuestras maldades, encontramos siempre a Cristo ahí, más que dispuesto de perdonarnos y reunirnos.

Debemos admitir que no es fácil vivir en la promesa del reino venidero de Dios y participar en la obra de cambio de Dios. ¿Podemos nosotros –que puede que hayamos experimentado la pérdida y la destrucción de nuestras comunidades por el SIDA, las armas, las drogas, la migración forzada, las rupturas y el abandono- confiar de algún modo en que las realidades sagradas pueden, sin embargo, existir como remanentes que sólo Dios puede preservar?

¿Cómo podemos, al llegar al cierre de otro año más, creer que detrás de las destrucciones de lo que nos es familiar, Dios está de algún modo obrando para provocar otra visión? ¿Cómo podemos reconciliar la promesa de Jeremías 23: 1-6 y la proclamación de Colosenses 1: 11-20 de que la promesa se ha cumplido en Jesús? ¿Es culpable el autor de Colosenses 1: 11-20 de “espiritualizar” una promesa o una posibilidad que está realmente en conflicto extremo o en disonancia con la realidad que vivimos? ¿Es un tipo de escapismo, o una disociación que resulta tan familiar para aquellos de nosotros que hemos experimentado tortura o abuso?

Sin embargo, el escapismo es un mecanismo de defensa necesario para los oprimidos. Mientras que muchos de los así llamados talleres de diversidad o anti-opresión para los privilegiados enfatizan la confrontación inmediata y la interrupción, Colosenses es lo suficientemente honesto para sugerir que hay momentos y lugares en los que todo lo que uno puede hacer es “soportar todo con paciencia” y resistir a través de la necesidad, la violencia y el dolor, pero confiando en que de hecho toda la creación ha sido y está siendo transformada por el poder de Dios en Cristo.

Oración inclusiva

Santo Dios,
gracias por confiarnos tu obra.
Ayúdanos a confiar en tu visión de futuro
y tu misión incluso cuando no podemos verlas claramente.
Que tu justicia y paz reinen sobre todo tu pueblo.
Envíanos a reconciliar a unos los seres humanos con los otros
y con tu buena creación.
Has desvanecer nuestro temor para que podamos reunirnos
y hacer tu obra de reunión.
En el nombre de Cristo. Amén.


13.11.10

Llevará su tiempo que llegue

14 de noviembre de 2010
Domingo 33º de Tiempo Ordinario. Año C.

Un futuro diferente -uno de justicia y paz- no sólo requiere fe y visión de futuro, sino paciencia y perseverancia. Un futuro así no viene con facilidad, porque Dios nos llama a la solidaridad y a la identificación con aquellos que sufren a causa de estructuras que, con frecuencia, nos proporcionan comodidad y aparente seguridad.

Los textos bíblicos de hoy dan testimonio del empeño de Dios en crear un nuevo mundo. Vemos también en estos pasajes a personas que continúan luchando y perseverando, con la persistente promesa de Dios y su presencia incansable. Estos pasajes nos hacen anhelar -y nos llaman a trabajar por- un futuro que está más allá de nuestra imaginación. Debemos levantar la mirada y seguir trabajando. No se acaba hasta que no se termina; el final no está aún ahí delante.

De una primera lectura de estos pasajes, ¿qué ves en ellas como promesas para las personas LGBT?

Mientras que 2 Tesalonicenses 3: 6 habla de la necesidad de vivir de acuerdo con la tradición, Lucas 21: 5-6 habla de cómo un edificio -o una institución- será derrumbado, derrocado o desechado. Uno debe tener cuidado de no sacar ningún tipo de implicaciones anti-judías dada la larga historia de las mismas dentro de la tradición y de las prácticas cristianas. A lo que estos pasajes apuntan, es a la posibilidad de cambio, tanto si es una tradición, un edificio o una institución. Muchas personas LGBT han sufrido a causa de tradiciones problemáticas (incluidas las cristianas) y han sido testigos de cambios que han estado a punto de convertirse en catástrofe (como varias formas de reacción violenta contra campañas LGBT a favor de la igualdad de  derechos). La buena noticia es que incluso las instituciones y tradiciones religiosas están sujetas a crítica y transformación, y que podemos participar en -y ser testigos de- cambios tanto positivos como negativos.

Además, Isaías 65: 17-25 proclama la buena noticia de que Dios se compromete y se involucra también en provocar cambios positivos. La promesa de la visión es que Dios acabará con todas las ideologías y prácticas que causen muertes prematuras (Isaías 65: 20). Hay muchas causas de semejantes muertes hoy en día, pero incluyen ciertamente varios "-ismos", como heterosexismo, sexismo, racismo, colonialismo o nacionalismo.

Tras una referencia al final de la explotación y a su sustitución por un futuro lleno de esperanza (Isaías 65: 21-24), Isaías pinta el bello cuadro del lobo y el cordero comiendo juntos, y el león comiendo paja como el buey (Isaías 65: 25). Este es un futuro en el que la diferencia no será más una barrera para la existencia armoniosa. En vez de estar el lobo esperando comerse al cordero y el cordero haciendo todo lo posible por escapar del lobo, los dos están en mutua relación. Quizá es aún más pasmosa la visión del león y el buey comiendo al misma cosa. En otras palabras, lo que vemos aquí va más allá de una simple tregua o declaración de paz, sino que vemos a un poderoso predador carnívoro que desarrolla un apetito y una dieta herbívoros, y que se alimenta de paja como un buey. ¿Nos atrevemos realmente, como personas LGBT que viven en un mundo heterosexista, a creer en la visión de Isaías?

¿Qué esperanza y qué desafío ves en esta visión de Isaías para las personas LGBT?

Así como tenemos que discernir entre tradiciones positivas y negativas, también debemos discernir cuando es realmente seguro sentarse con "el león". Confiar en la salvación de Dios y no tener miedo (Isaías 12: 2) no significa que grupos desfavorecidos y en peligro puedan bajar la guardia y abandonar su espacio protegido tras, digamos, un simple taller de entrenamiento de  la sensibilidad.

Es también importante recordar que la visión de los cambios de Isaías, tuvo lugar en el terrible contexto del envío al exilio del pueblo de Dios. Se hace más desafiante cuando vemos que en el tiempo de Lucas -que es varios cientos de años después de Isaías- la visión está aún lejana en el futuro. De hecho, para el Jesús de Lucas está claro que el derribo de un edificio religioso no sólo implica la llegada de un cambio duradero, sino que puede conducir a más conflictos y mayores catástrofes (Lucas 21: 9-17). Se debe confiar en las promesas de un cambio positivo, como aquellas dadas por Isaías, y se debe trabajar por ellas, pero su realización puede llevar un largo tiempo u ocurrir a través de generaciones. La fe implica no sólo una visión de futuro, sino también paciencia y perseverancia. Aunque sea duro oírlo, el Reino de Dios no vendrá sólo por la legalización de la igualdad matrimonial.

Como se muestra en el ejemplo de Isaías del león, que come paja como un buey, y su advertencia en contra de la explotación, las personas LGBT también necesitan ser desafiadas a ser solidarias con -por nombrar sólo unos pocos- con los trabajadores inmigrantes, los prisioneros y los refugiados alrededor del mundo, incluso o especialmente si no son de orientación o práctica LGBT. La justicia y la paz no llegarán si las personas LGBT no ven ningún problema en el aburguesamiento de vecindarios empobrecidos o en la explotación de los países pobres, ni luchan contra las mismas.

2 Tesalonicenses 3: 13 no sólo nos exhorta correctamente a no cansarnos de hacer el bien, lo que va antes de ese verso también sugiere que la paz y la justicia siempre implican esfuerzo y trabajo con otros, antes que vida apartada o dominio sobre los demás. Antes que lees este pasaje como una defensa de una ética protestante del tipo "sin trabajo, no hay paga", de orientación capitalista, quizá deberíamos interpretar el pasaje franca y honestamente, sugiriendo la importancia de ir más allá de la empatía con los otros a la identificación con los otros. Igual que en el ejemplo de Isaías del león comiendo paja como un buey (Isaías 65: 25), un futuro justo y en paz requiere de nosotros que veamos tanto nuestro dolor como nuestros privilegios, y llegar a identificarnos plenamente con aquellos a quienes puede que veamos como "otro" menor. Debemos estar dispuestos a renunciar a nuestros privilegios por el privilegio de estar relación.

Oración inclusiva

Dios de armonía y diversidad,
Dios que has creado al lobo y al cordero, al león y al buey,
ayúdanos a tener una mirada esperanzada hacia los cambios que nos has prometido.
Permítenos no estar tan preocupados por ver la transformación de los leones
que amenazan nuestras vidas y nos atormentan,
que dejemos de reconocer a aquellos que podrían resultar prendidos bajo nuestras garras,
aquellos que también claman por su liberación y su seguridad.
Amén.

6.11.10

El cambio y la constante

7 de noviembre de 2010
Domingo 32º de Tiempo Ordinario. Año C.
 
Experimentamos el cambio, tanto voluntario como involuntario, a lo largo de nuestras vidas. La buena noticia es que a pesar de estos cambios, Dios está con nosotros. Dios está trabajando para provocar cambios positivos en instituciones e individuos. El amor de Dios por nosotros, es la constante con la que podemos contar durante todo el tiempo de nuestra vida, y aún más allá.
 
Todos los pasajes de esta semana convergen en dos temas. Primero, Dios es fiel a su promesa de hacer temblar las cosas para provocar cambios a favor de los vulnerables (Hageo 1: 15b-2: 9), y para reconocernos sin importar adónde nos lleve nuestro camino. Segundo, aquellos que han experimentado la promesa fiel y las obras de Dios deberían ser inconmovibles en su confianza (Job 19: 23-27a y 2 Tesalonicenses 2: 1-5, 13-17). Deberían estar preparados para exultar en alabanzas a Dios (Salmo 98 y Salmo 145: 1-5).
 
¿Cuáles son los debates que has escuchado sobre la igualdad de matrimonio para las personas LGBT? ¿Cómo reflejan emociones y creencias de fe?
 
Lucas 20: 27-38 indica que Jesús no rehúye hacer temblar la concepciones convencionales y las prácticas matrimoniales. El "matrimonio" ha sido desde durante mucho tiempo una cuestión difícil y controvertida para la comunidad LGBT. ¿Deberíamos tener el derecho legal de casarnos? ¿Deberíamos desear el derecho legal de casarnos? Sea lo que sea lo que uno diga sobre matrimonio, nuestro texto de Lucas indica claramente que la institución del matrimonio ha tenido múltiples expresiones e interpretaciones dentro de las tradiciones cristiana y judía. El supuesto de los saduceos sobre el levirato [obligación de dar descendencia a la mujer de un hermano difunto], por ejemplo, era normativo en su tiempo y lugar, pero puede resultar bastante estrambótico, o incluso perverso, para personas de un tiempo y lugar diferente.
 
Quizá no necesitemos aferrarnos a una estructura de matrimonio o a una única forma de relación "divinamente sancionada", para ser fieles seguidores de Dios. De hecho, el Jesús de Lucas apunta la inestabilidad y la transitoriedad del matrimonio y, en contraste, a la constancia del amor de Dios por nosotros, que nunca muere (Lucas 20: 34-38). Casados o no, somos desafiados por este pasaje de Lucas a manifestar la presencia y el amor de Dios -y de este modo buscar la integridad- en todas nuestras relaciones.
 
Las personas LGBT deberíamos también recordar que no somos las únicas personas que han luchado y continúan luchando por el derecho al matrimonio. Otros -como los esclavos de África o los inmigrantes asiáticos [en USA] en el pasado, o inmigrantes indocumentados en el presente -tampoco pudieron ni pueden casarse. Recordar esto nos ayudará a aliarnos con otros grupos oprimidos a desafiar a "todas" las estructuras de opresión.
 
Desde tu propia perspectiva de fe, ¿cuáles son los vínculos posibles entre tu actitud hacia la igualdad del matrimonio para las personas LGBT y las cuestiones de justicia e igualdad para otros?
 
Una pregunta relacionada, pero difícil, es cómo discernimos la obra de Dios y cómo llevamos los cambios en nuestras propias vidas. ¿Cómo vemos los cambios temporales, en relación con Dios y su obra para transformar nuestro mundo "como Dios manda", al correr el tiempo desde el pasado hacia el futuro? El Salmo 145: 4 habla de la alabanza a las obras de Dios y sus acciones poderosas de generación en generación. No es fácil, sin embargo, mantener la fe en la resurrección tal como es descrita en Job 19: 23-27a en medio de todas las desintegraciones, degeneraciones y desolaciones de nuestras realidades contemporáneas. No es fácil tampoco honrar el pasado sin mirar atrás añorando "los buenos viejos tiempos", los días de "vieja gloria" (Hageo 2: 3), de la comunidad LGBT en los 70 antes de la aparición del SIDA, o los días de nuestra propia juventud. Tomados en su conjunto, los pasajes de nuestro leccionario nos desafían hoy a la delicada, pero necesaria, tarea de situarnos con firmeza en el presente, mientras actualizamos la fe del pasado, y proclamando en todo momento el misterio de que en el futuro veremos a Dios en nuestra carne (Job 19: 26).
 
Una respuesta no válida a esta experiencia de tiempos cambiantes, especialmente cuando uno está victimizado u oprimido, puede extraerse de Hageo 1: 15b-2: 9. Vemos aquí una inversión en la que los oprimidos repiten la misma ideología imperialista que se usó para oprimirlos a ellos. Aquí somos testigos del deseo y de la práctica de construir, para uno mismo y para el propio grupo, una casa que no sólo sea "mayor que la anterior", sino que también esté llena del "tesoro de las naciones" (Hageo 2: 6-9). A pesar de, o quizá especialmente gracias a, que Hageo escribió para reconstruir el Templo y así recuperarse del trastorno del exilio, el texto de Hageo muestra la línea tan fina más allá de la cual la justicia redistributiva puede convertirse, realmente, en una forma de saqueo imperialista. Los esfuerzos por reconstruir deben estar en guardia contra el sutil influjo de las políticas opresivas y su interiorización.
 
En medio de tanta pérdida y desconcierto, no debemos dejar que nuestro dolor nos haga estar ciegos ante el dolor de los demás y ante nuestros propios privilegios. Verse a uno mismo y al propio grupo como "excepcionales", y verse a uno mismo sólo como víctima y como la única víctima, no son sino dos caras de la misma moneda. Ambas serían como el "malvado" que se considera a sí mismo con prioridad sobre todos los demás en 2 Tesalonicenses 2: 3-4. Las personas LGBT no son inmunes a este peligro, especialmente si vemos la sexualidad como la única cuestión y no reconocemos la opresión en otros términos como la etnia y la economía.
 
Cuando experimentamos el cambio y buscamos la liberación en nuestras vidas, puede ser de ayuda recordar, como Job hace, que "mi Redentor vive" (Job 19: 25). Sin importar qué "antigua gloria" hayamos perdido (Hageo 2: 3) o cómo haya sido deshecha nuestra piel (Job 19: 26), Dios está con nosotros (Hageo 2: 4) con su amor constante (Salmo 17: 7 y 98 :3). Dios oye nuestro clamor (Salmo 17: 1, 6 y 145: 18-19). Realmente veremos a Dios en persona (Job 19: 26), de la misma manera como hemos visto a Dios aparecer en tantos lugares y momentos a lo largo del transcurso de nuestra vida.
 
¿Cómo te llama Dios a ti y a otros que han sido oprimidos, a responder y desafiar a quienes oprimen? ¿De qué manera continúas el ciclo de la opresión?
 
No deberíamos perder de vista cómo Jesús se relaciona con los saduceos en Lucas 20: 27-38 -incluso al aceptar una pregunta capciosa, exagerada e hipotética. Para aquellos de nosotros que se sienten "iluminados" y carecen de paciencia con aquellos que no parecen cambiar ni ir más allá de sus presupuestos religiosos sobre el "matrimonio", el ejemplo de Jesús puede servir como recordatorio de que debemos seguir afrontando sus cuestiones incluso cuando parezcan crípticas, ofensivas o de dudosa intención. Por supuesto, encarar las preguntas de los saduceos, no impide a Jesús desafiar sus premisas ni modificar los términos de la conversación. Después de todo, Jesús ignora el razonamiento inductivo de los saduceos y, en su lugar, señala poderosamente la validez de la resurrección. Jesús demuestra la importancia de no cortar prematuramente la comunicación con aquellos que aún no pueden o no quieren aceptar nuestro camino.
 
Oración inclusiva
 
Dios de amor constante y transformación liberadora,
junto con la sabiduría para aceptar el pasado y el coraje para trabajar por el futuro,
concédenos hoy compasión por quienes rechazan la transformación
y paciencia con aquellos que no están preparados para afrontar y asumir el cambio.
Desafíanos a desarrollar integridad en todas nuestras relaciones
hasta que tu presencia y tu amor puedan ser manifestados
atravesando las barreras del tiempo y de las diferencias.
Amén. 


29.10.10

Una visión de la justicia

31 de octubre de 2010
Domingo 31º de Tiempo Ordinario

Se nos recuerda que desear o aspirar a la justicia, no siempre conviene o conduce al statu quo. Comprometiéndonos con un Dios justo y eligiendo no ser convencionales en el presente podemos , sin embargo, avanzar más y más hacia un futuro justo.

Lucas 19: 1-10 es la ampliamente conocida historia de Zaqueo, el recaudador de impuestos. Por su popularidad, con frecuencia vemos esta historia como curiosa, antes que como controvertida. Sin embargo, hay bastantes incidentes inusuales. El primero es el comportamiento de Zaqueo. Se nos dice en el relato que es un "jefe de recaudadores de impuestos y ... rico" (Lucas 19: 2).

Normalmente, una persona del estatus de Zaqueo no corretearía alrededor, trepando a los árboles, para ver a nadie. En el curso normal de los acontecimientos, habría mandado llamar a Jesús a su casa. Que este hombre rico se salga de las estructuras sociales de su tiempo para ver a Jesús, dice algo de su carácter. Desea ver a Jesús y su estatura le obliga a adelantarse corriendo a la multitud y subirse a un árbol (19: 4). Esta inversión de las relaciones de poder normales, pone de relieve un tema que encontramos a lo largo de Lucas: los que están en el poder deben renunciar a sus modos y maneras si desean ser parte del Reino de Dios.

¿Cuáles son los rasgos del carácter de Zaqueo en los que podrías insistir, para aumentarlos o reforzarlos en tu propia vida?

Una transformación así es la que se resalta en Isaías 1: 10-18. El profeta dice que a Dios no le agradan las asambleas solemnes cuando no hay justicia en el país (1: 13). Isaías invoca también las historias de Sodoma y Gomorra del Génesis. Aquí Isaías deja claro que lo que destruyó a Sodoma y Gomorra no fue el homosexualidad. Lo que destruyó a estas dos ciudades fue su falta de preocupación por el oprimido, el huérfano y la viuda (1: 17). El verdadero sodomita es el que no practica la justicia.

La segunda cosa inusual en el relato de Lucas es la polémica que estalla sobre la visita de Jesús a la casa de Zaqueo y su resultado (Lucas 19: 7-10). Zaqueo es un pecador. ¿Por qué? Porque su oficio requiere que se relacione habitualmente con no judíos. En otras palabras, es ritualmente impuro. El recaudador de impuestos responde a esta crítica entregando la mitad de sus posesiones a los pobres. Jesús entonces declara que "la salvación ha llegado  esta casa" (19: 9). Zaqueo hace lo que manda el pasaje de Isaías. Es interesante, no obstante, porque anteriormente Jesús ha dicho: "Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que tiene no puede ser mi discípulo" (14: 33). Esta discrepancia entre lo que se dice y lo que realmente se hace, recorre todo el evangelio de Lucas.

Aunque no podemos resolver esta tensión en la narración, puede ayudar a explicarla lo que encontramos en Habacuc 1: 1-4 y 2: 1-4. Este profeta se sitúa en el centro de una comunidad de injusticia (1: 1-4). La respuesta de Dios a este problema, es ofrecer al profeta una visión de una sociedad justa de manera que las personas tengan una manera de medirse a sí mismas (2: 2-3). Como dice el profeta, "Tú espera, aunque parezca tardar, pues llegará en el momento preciso" (2: 3).

¿Cuál es tu visión personal de una sociedad justa? ¿Cuál es la visión de justicia de tu comunidad? ¿Son iguales?

Las personas LGTB son frecuentemente apartadas como intrusas en sus propias comunidades. Como sucede con Zaqueo, lo que podemos ofrecer es pasado por alto o rechazado a causa de nuestro estatus. Si embargo, como Zaqueo, no debemos tener miedo de seguir a Jesús fuera de las estructuras sociales y asambleas tradicionales. Aunque puede que no siempre tengamos el poder y la influencia que Zaqueo ejercía, podemos duplicar su determinación de ver y oír de Dios, a través de nuestro deseo de proyectarnos más allá de las expectativas de los demás. Podemos buscar alianzas y asociaciones que promuevan la justicia y estén preocupadas por lo que el texto de Isaías enfatiza como importante: cuidar del oprimido, del huérfano y de la viuda.

Nombra algunas de las formas en las que tú y tu comunidad habéis estado orientados a la justicia y nombra algunas de las maneras en que no lo habéis hecho así.

A pesar de las actuales circunstancias de odio, rechazo y degradación, la comunidad LGTB y todos lo grupos que son perseguidos a causa de su color, sexo, estatus social y clase pueden elegir fomentar una visión de vida y justicia. Como Zaqueo, debemos decidir que no nos puede importar por más tiempo lo que la gente piense y elegir seguir a nuestro justo Dios de todas todas. Como el profeta Isaías, podemos buscar la visión de la justicia y la igualdad, y promoverla y procurarla diligentemente. Aunque puede que no siempre cumplamos nuestro objetivo de eliminar la discriminación y la desigualdad, a través de nuestra determinación y fe en lo que es justo, podemos hacer brillar una luz sobre los males del mundo. Podemos ser un faro de esperanza hacia un futuro más justo.

Oración inclusiva

Oh Dios, justo y fiel,
te agradecemos la oportunidad de vivir
como una visión de justicia y esperanza.
Permite que nuestro compromiso con lo que es justo
anime a otros a hacer lo mismo.
Danos la fuerza para salirnos de las normas
que hacen daño, degradan y oprimen,
y llévanos a descubrir formas frescas y fieles
de estar en el mundo.
Ayúdanos a ser dadores de vida y no tomadores de vida.
Ayúdanos a construir esperanza y propósito donde no los hay,
y a permanecer conscientes de que,
sin que importe nuestro estatus y nuestras circunstancias,
podemos ser catalizadores de cambio en este mundo.
Amén.


23.10.10

¡Soy mejor que tú!

24 de octubre de 2010
Domingo 30º de Tiempo Ordinario. Año C.

Muchas personas confunden el estatus social con la bendición -o la carencia de ella-, como un indicador de la relación personal con Dios. La verdad es, sin embargo, que no hay favoritos cuando se trata de la iniciativa y la justicia divina. Todas las personas, sin tener en cuenta el estatus o  la clase social, son parte del pueblo de Dios.

La lectura del evangelio de hoy parece fácil de entender a primera vista. La parábola del fariseo y del recaudador de impuestos en Lucas 18: 9-14, es una de las favoritas para aquellos que quieren reprender a otros su pretensión de superioridad moral. Sin embargo, esta parábola trata de algo más que de quién debería ser humillado y quién debería ser exaltado. Incrustada en esta historia está la enseñanza, frecuentemente pasada por alto, de cómo estar en una relación auténtica con Dios.

El fariseo descrito en la parábola no podía ser más diferente del recaudador de impuestos. Es un individuo profundamente religioso, que se ha comprometido con las prácticas de su fe. Debemos tener en cuenta aquí que el judaísmo, a diferencia de algunas comprensiones del cristianismo, es una religión de observancia amorosa. Cumpliendo prácticas específicas, uno expresa la intención de su corazón y su fidelidad. En el judaísmo, tres prácticas eran (y son) consideradas de importancia central: ayuno, limosna y oración. Por esto es por lo que el fariseo pone tanto énfasis en ellas: "Ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todos mis ingresos" (Lucas 18: 12). Nótese que habla de ayuno y de limosna mientras está orando. Para él tiene sentido, puesto que hace lo que se espera de una existencia fiel, considerarse a sí mismo justo o justificado.

¿Cuál es la función de la Biblia en tu vida? ¿Es una historia de nuestra fe, una guía de cómo vivir y amar, o significa alguna otra cosa para ti?

La idea de justicia en el Nuevo Testamento, señala a la relación entre el individuo y Dios. Cuando una persona es designada como justa, significa que mantiene una correcta relación con Dios. La manera de entender esta relación tiene diferentes variantes en el Nuevo Testamento, pero en cualquier caso, los autores sostienen que Dios inicia esta relación. Lo mismo vale para el judaísmo. Las prácticas descritas en este pasaje, pues, son respuestas a la gracia de Dios, no un prerrequisito para la misma. En este caso, el fariseo era justo -estaba en una relación correcta con Dios- antes de practicar ninguna de las acciones descritas arriba.

¿Cómo podemos responder a la gracia de Dios con agradecimiento y no con codicia, es decir, con la esperanza de ser exaltado o de obtener algo a cambio?

El problema de la oración del fariseo aparece en 18: 11: "Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás: ladrones, malvados y adúlteros. Ni tampoco soy como ese cobrador de impuestos". Esta oración suena similar a otras encontradas en la literatura rabínica. No deberíamos pensar, sin embargo, que los judíos creen que son superiores a cualquier otro. Agradecer a Dios una posición social favorable, no implica necesariamente un sentido de superioridad sobre los demás, refiriéndose a ellos con desprecio (18: 9). Realmente, los judíos creen que las circunstancias favorables proporcionan al individuo una oportunidad de asistir a quienes son menos afortunados -bendecidos para ser bendición. El fariseo confunde en este pasaje sus circunstancias con un sistema de castas divinamente ordenado. En su mente, la gente devota como él mismo son parte de la "camarilla" de Dios, mientras que todos los demás son excluidos. En otras palabras, el sorprendente asunto que encontramos en esta parábola es la inclusión. Nótese que el fariseo se pone aparte cuando ora (Lucas 18: 11). Se separa físicamente de los demás porque se cree mejor que ellos. ¿Cuántas veces, las personas LGTB han tenido que lidiar con este exclusivismo santurrón de otros creyentes? Los ecos de dicha exclusión se pueden oír también en el discurso de despedida de Pablo en 2 Timoteo 4: 6-8, 16-18. Sin embargo, podemos estar un poco más en sintonía con Pablo cuando relata sus propias experiencias de dificultad, rechazo y oposición. Sin embargo, no olvidemos que hasta Pablo en el libro de los Hechos se identifica a sí mismo como fariseo e hijo de fariseos (Hechos 23: 6) cuando se enfrenta a sus oponentes, a las autoridades religiosas y a otros fariseos.

En 2 Timoteo, Pablo señala que la "corona de justicia" está reservada para él porque ha peleado la buena batalla. Es fácil señalar con el dedo al que se eleva a sí mismo como "mejor que otros" por haberse esforzado en "buenas prácticas". ¿Qué hay de aquellos que piensan que al final merecen una recompensa, o al menos un reconocimiento divino, por tanto tiempo de sufrimiento y de exclusión? ¿Son más o menos merecedores del favor de Dios a causa de sus actos? Estos textos invitan a lector a mirar más allá del sistema simplista del santo debe/haber, y examina realmente lo que significa la justicia, como una medida de cómo estamos en una relación auténtica con Dios.

¿Qué significa la justicia para ti y para tu comunidad y cómo esta comprensión afecta a otros que no son parte de tu grupo o que no están vinculados directamente al mismo? ¿Cómo expresan quienes están fuera de tu propia comunidad fidelidad a Dios y justicia?

El mensaje esquivo de la parábola de hoy, es que todos nosotros somos parte del grupo de Dios. En tanto que unos necesitan ser humillados y otros enaltecidos, nadie está excluido. Joel 2: 23-32 reconoce explícitamente la justicia como una iniciativa divina que está a disposición de los seres humanos, sin importar su clase, etnia, sexo, orientación sexual, o estatus. En Joel, Dios promete no permitir que el pueblo sea jamás avergonzado e incluye a todo "ser humano" en la comunidad de Dios (Joel 2: 28-29).

Oración inclusiva

Oh, Dios, defensor nuestro,
ábrenos al movimiento de tu Espíritu.
Permítenos vernos a nosotros mismos
y a los que son diferentes de nosotros
como parte de ti y de tu pueblo.
Ayúdanos a crecer en el conocimiento
y la conciencia de tu invitación
a vivir en comunidad contigo
y ayúdanos a desechar el prejuicio, el miedo, el rechazo y el dolor
que nos separa de tu amor sin condiciones y sin límites.
Oh, Dios, escucha nuestra oración.
Amén.

17.10.10

Amar de nuevo la ley

17 octubre de 2010
Domingo 29º de Tiempo Ordinario. Año C.

Con frecuencia pensamos en la ley como en algo rígido y externo –algo que la gente “mala“ rompe y que la gente “buena” cumple. Estos pasajes nos invitan a un cambio de una perspectiva externa de la ley a una perspectiva interna. Está escrita en nuestros corazones, alentada por Dios, y nos transforma para trabajar por la justicia.

El libro de Jeremías trata de la catástrofe y la supervivencia, de la destrucción y la reconstrucción, de la pena profunda  y el gozo. La profecía de Jeremías es una exteriorización reflexiva de tiempo realmente difíciles; tiempos no diferentes a los nuestros. El propósito de la profecía de Jeremías es ayudar al pueblo a darle un sentido a su tragedia, a recobrar su identidad y a movilizarlos hacia el futuro.

En Jeremías 31: 27-34, vemos un cambio ideológico y teológico en la comprensión de qué significa estar en relación con lo divino. En el anterior pacto de Dios con  el pueblo de Israel, la ley era una experiencia externa. Las palabras de la ley de Dios escritas una vez sobre tablas de piedra, necesitaban pasarse de una generación a la siguiente a través de la enseñanza y de una instrucción rigurosa. En este texto, Jeremías está profetizando un nuevo futuro en que “todas” las personas puedan vivir en una indestructible relación de pacto con Dios. Dios ha hecho posible esta nueva relación al transformar la experiencia religiosa de la ley de Dios, de una cuestión externa a una interna. Dios cuenta a Jeremías: “Pondré mi ley en su corazón y la escribiré en su mente. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo” (Jeremías 31: 33). El tema fundamental del texto es que todo Israel  vivirá en una restaurada relación de pacto con Dios. Y esa restauración incluirá a cada uno, “desde el más grande hasta el más pequeño”.

Tanto el Salmo 119: 97-104 como Jeremías 31: 27-34, hablan de la experiencia de relacionarse con Dios de una nueva forma. Los israelitas eran un pueblo exiliado y oprimido al que, en estos textos, se le promete el don de la esperanza. A las personas LGBT se les ofrece la misma esperanza. Dios es nuestro Dios, y nosotros somos el pueblo de Dios, y la proclamación de este nuevo pacto ha sido sellada en nuestros corazones a través de la transformación interna de la ley divina. ¡Hemos sido proclamados y marcados como hijos e hijas de Dios, y esta proclamación no podrá ser desecha nunca!

¿Cómo vives siendo reclamado por Dios y conociendo que la ley de Dios ha sido escrita en tu corazón? ¿De qué maneras te está llamando Dios a ser profeta de esperanza en medio de las tensiones políticas y religiosas de nuestro tiempo?

2 Timoteo 3: 14-4: 5 es uno de esos “escollos” –un pasaje que algunas veces se arroja a las personas LGBT porque entendemos las escrituras de modo distinto a aquellos que las perciben literalmente o a aquellos que rechazan estar abiertos a la obra de Dios a través de las personas LGBT. El artículo on-line de la Human Rights Campaign, The Bible and Homosexuality, muestra cuántas personas LGBT afrontan pasajes de la Biblia usados frecuentemente contra las personas LGBT. Para muchos, dicha perspectiva positiva LGBT no es consistente con una interpretación fiel de la Escritura.

Sin embargo, en el transcurso de nuestra conversación en común nos dimos cuenta de que, de hecho, esa Escritura es nuestra Escritura. Las personas LGBT no se excluyen de afirmar esta enseñanza bíblica de que “Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud” (verso 16). No nos excluimos, porque esta afirmación no significa que creamos que debamos “hacer” robóticamente todo lo que se puede leer en la Escritura.

Antes bien, a veces la Escritura es útil para enseñarnos precisamente que no hacer, y expresa maneras de relacionarnos unos con otros que Dios no nos haría seguir. Por ejemplo, considera “textos de terror”, historias de desolación, violencia y profundo dolor, como los que se encuentran en Génesis 16: 1-6; 21: 9-21; Jueces 11: 29-40; Jueces 19: 1-30; 2 Samuel 13: 1-22. (Para más información sobre textos de terror desde una perspectiva LGBT, ver el artículo de Michael Mazza Texts of Terror, Texts of Hope). La utilidad de la Escritura, en otras palabras, no está confinada a una sola interpretación, pero requiere una búsqueda orante, honesta y apasionada del camino de Dios en pasajes que son algunas veces contradictorios, complejos y hasta opresivos.

Muchas personas LGBT y muchos amigos suyos se han llegado a acostumbrar a que la Escritura se use contra nosotros como una herramienta de exclusión. Con demasiada frecuencia, la cultura dominante trata ser cristiano y ser gay como opciones excluyentes. ¿No podrían constituir actitudes como ésta, manifestaciones contemporáneas de los “mitos” sobre los que Pablo advierte a Timoteo? Contra aquellos quienes perseguían a la iglesia temprana por su “transgresión” de la ley judía, Pablo exhorta a Timoteo a continuar en la fe, incluso –si no especialmente- cuando la Escritura está siendo utilizada en su contra. Las personas LGBT y sus amigos, encontramos aquí la confirmación de que nuestra resistencia tenaz y nuestra terca insistencia en que la Biblia, seguramente, debe ser también para (y no estar en contra de) nosotros, se convierte, a la vez, en un conocimiento dado por Dios ¡y en una oportunidad para el ministerio!

¿Qué clase de autoridad tiene para ti la Escritura? ¿Cómo ha sido usada la Escritura como “terror” y cómo podría también, incluso en esos mismos textos, ser transformadora en tu comunidad?

La parábola de Lucas 18: 1-8 proporciona un equilibrio al Salmo 119 que habla de amar y meditar la ley de Dios. Lucas nos pide amar la ley a través de la continua demanda de justicia, incluso cuando parece sin esperanza. Jesús cuenta la historia de una viuda que sigue insistiendo en demandar justicia un juez poderoso. El juez “ni temía a Dios ni tenía respeto por las personas” (verso 2), y sin embargo aún responde al llanto persistente de la viuda. Su respuesta se caracteriza por su propio egoísmo. Hace justicia a la viuda para que ella lo deje en paz. Sin embargo, sus acciones son un ejemplo de cómo Dios usa incluso a personas poderosas corruptas para hacer sus buena obra. La historia proporciona aliento a las personas de fe que trabajan sin descanso por la paz y la justicia para todos.

Si un juez injusto oye el llanto del oprimido, ¿cuánto más Dios hará justicia a su amado pueblo cuando pide a gritos? Esto es alentador para la comunidad LGBT y para sus amigos, que piden a gritos a las instituciones poderosas tales como nuestros lugares de trabajo, nuestras iglesias, y nuestros gobiernos locales y nacionales. Dios responderá a su pueblo en el sufrimiento y el pesar, y Dios usará a todos para hacer su obra de justicia. Pero Jesús nos recuerda que hemos de orar, y llamar a gritos a Dios también. No deberíamos tener miedo de invocar persistentemente a Dios, de dar voz a nuestro dolor y frustración, incluso cuando continuamos dando testimonio del Reino de Dios en la tierra.

¿Cuál es el lamento que Dios necesita oír de ti? ¿Cuál podría ser ese lugar inesperado donde ves que Dios está trabajando por la justicia en el mundo?

Oración inclusiva

Dios,
incluso mientras la Escritura se usa como arma contra nosotros,
ilumínanos con tu Palabra de Espíritu y Verdad.
Ayúdanos a encontrar tu Espíritu obrando
en  los pasajes más difíciles.
Transfórmanos y pon tu sello sobre nuestros corazones
y haz que usemos tu ley por amor.
Pertrecha nuestras mentes, nuestros cuerpos y nuestros corazones
para trabajar a favor de tu santo reino
de justicia, de amor y de paz.
Amén.

7.10.10

Prosperando en los márgenes

10 de octubre de 2010
Domingo 28º de Tiempo Ordinario. Año C.

Dios crea un hogar en medio del exilio y nos desafía a acoger a aquellos se ven abocados al exilio.
 
En Jeremías 29, el profeta se dirige a la comunidad judía en el exilio tras la primera caída de Jerusalén en el 597 a.C. Las palabras de Jeremías no ofrecen necesariamente la esperanza de que el exilio acabe en una liberación futura, sino que más bien los anima a vivir plenamente en la situación presente. La imagen del ‘exilio' puede no encajar plenamente en la experiencia de muchas personas LGTB (o en la de supervivientes de abusos, de aquellos que crecieron en familias desestructuradas o de los niños de la guerra), quienes nunca han tenido la experiencia de un hogar seguro del que ser exiliado. Sin embargo, ‘exilio' habla de un profundo anhelo de un seguro y salvo ‘lugar semejante al hogar'. El desafío que Jeremías pone ante nosotros es el de procurar una existencia fructífera mientras que la vida, con toda su complejidad y tragedia, siga su curso. Lejos de llamar a los exiliados babilonios a acomodarse a la situación, los desafía a involucrase con la comunidad en la que se encuentran. El lugar donde ‘no obstante, todo va a ir bien' puede no ser donde podríamos esperar.
 
A pesar del rechazo de las personas LGTB por parte de gran parte de la iglesia, ¿dónde has encontrado una comunidad segura de fe donde ‘todo va bien'? O ¿cómo podrías ayudar a crear ese espacio semejante-a-un-hogar?
 
Tanto la historia de la curación del leproso en Lucas 17 como la narración de la curación de Naamán en 2 Reyes 5 hablan a los que padecen un doble estigma. Desde el punto de vista de los israelitas, que Naamán fuera un extranjero ya era bastante malo; pero estar afligido por la lepra lo incapacitaba doblemente para la comunidad. El leproso que regresó adonde Jesús, no era sólo un leproso, sino además un samaritano, lo que lo situaba en una posición vulnerable, incluso entre la comunidad de leprosos exiliados. A pesar de los múltiples obstáculos humanos, Dios trae sanación y restauración.
 
Podría ser fácil para los lectores LGBT identificarse a sí mismos como los ‘héroes' de esta historia, como personas que han sufrido opresiones varias y han recibido sanaciones misericordiosas. Pero debemos situarnos de manera que el texto nos dirija tanto retos como consuelos. Las comunidades se definen con frecuencia en términos de quiénes ‘no' son; incluso las comunidades oprimidas establecen tales fronteras para sí mismas. Las comunidades LGTB no son diferentes. ¿Quién no se ha burlado por lo bajo ante sus amigos de alguien que vestía de modo diferente (‘el reto de ir a la moda'), no ha planteado agudas distinciones basadas en la educación (‘paleto' o ‘esnob'), o no ha prescindido de alguien cuyo amaneramiento no nos gustaba (‘demasiado femenino' ... ‘demasiado marimacho')? ¡Por no mencionar los prejuicios obvios de etnia, edad, salud o género!
 
¿Quién podría sentirse no acogido en nuestra comunidad? ¿A quién condenaríamos al ‘exilio'?
 
En estos pasajes, la voz de Dios viene de personas insospechadas. Naamán escucha primero a una chica esclava, y después sigue el consejo de sus criados. Jeremías se encuentra en conflicto con otros profetas que predicen un exilio corto y una inminente liberación divina para su pueblo, por lo que su voz solitaria parece traicionar a su propio país. Un leproso samaritano muestra una fe salvífica. El apóstol Pablo está en prisión, sin embargo su evangelio se predica ‘sin cadenas'.
 
¿Es Dios tan desconcertante como para que su palabra nos llegue precisamente a través de las personas a las que tendemos a exiliar?
 
Cada una de estas historias ocurre en un lugar ‘intermedio' para los protagonistas. Jesús se encuentra a los leprosos en los límites de Galilea y Samaria. Jeremías escribe desde una Jerusalén por el momento no destruida a los exiliados de Babilonia. A Naamán se le pide que de bañe en el Jordán exterior -y fangoso. Pablo está encadenado "como un criminal". En estos lugares fronterizos, el pueblo queda liberado de sus convenciones habituales para recibir la fidelidad de Dios de forma inesperada y extravagante. ¡Incluso los nueve leprosos que no volvieron a Jesús fueron curados!
 
Trabajar con este tema del ‘lugar intermedio' puede ayudarnos a solucionar las tensiones inherentes en lo últimos versos del himno citado en 2 Timoteo. La posibilidad de negar a Cristo y de ser negado por él podría aterrorizar a una conciencia sensible. ¿Quién es siempre fiel? Vivimos entre la fidelidad y la infidelidad. Este extremo atemorizador tiene su contrapeso en la promesa de que "si no somos fieles, Cristo sigue siendo fiel".
 
Cristo reconecta a los exiliados con la comunidad de vida. Jesús envía a los leprosos a "presentarse ante los sacerdotes" (Lucas 17: 14), para certificar su sanación y restauración a la comunidad. (Presumiblemente los leprosos judíos a una sacerdote judío y el leproso samaritano a un sacerdote samaritano). No deseamos forzar la necesidad de una verificación sacerdotal de la aceptabilidad de un persona para la comunidad. Sin embargo, si el sacerdote es visto como un portavoz de la comunidad que acoge (más que como un guardián), el mandato de Jesús encaja.
 
Hay momentos en los que una comunidad que acoge debería hacer pública su acogida, para contrarrestar los residuos de la condenación que los excluidos pueden haber sufrido. Las celebraciones públicas como las fiestas del orgullo, las bendiciones de pareja y matrimonios, las salidas del armario o la redefinición de las ceremonias, proporcionan oportunidades para que las comunidades hagan explícita su acogida.
 
Cuando nuestra comunidad pone en práctica toda su capacidad de acogida, ¿cómo devolvemos la integridad a los que han sido exiliados y excluidos?
 
Oración inclusiva
 
Creador nuestro trascendente,
que, sin embargo, habitas con entre nosotros.
Te alabamos.
Te pedimos por la tierra de promisión
-que nunca hemos conocido plenamente-
mientras que trabajamos para ser tu acogida en el mundo.
Concédenos hoy vida abundante.
Perdónanos por las veces en que hemos exiliado a otros,
como oramos por la paz
para perdona a los que nos exilian.
¡Aleja de nosotros la necesidad de levantar fronteras,
y haznos gustar de la diversidad de la vida!
Porque tú eres quien cuida de la comunidad,
quien responde a nuestros más profundos anhelos,
y quien nos proporciona un hogar eterno.
Amén. 


3.10.10

Cuando lo ordinario es suficiente

3 de octubre de 2010
Domingo 27º de Tiempo Ordinario. Año C.

¿Qué espera Dios de nosotros en tiempos difíciles? ¿Qué es suficiente?

El libro de las Lamentaciones trae directamente ante nuestros ojos la devastación y la desolación de Jerusalén. El libro da voz a la nostalgia y la profunda pena del pueblo de Dios. Son personas en el exilio de Babilonia, lejos de su amada Jerusalén. El pueblo de Dios es como una viuda que "llora amargamente de noche con lágrimas en sus mejillas". Ella "no tiene quien la consuele" (Lamentaciones 1: 2). ¿Cuántas personas LGTB se hacen eco del sentir de este lamento?

Algunas veces, cuando admitimos nuestro verdadero yo a las personas a las que consideramos nuestra familia y amigos, nos encontramos con que nuestra vieja forma de estar en el mundo -nuestras relaciones con los otros y nuestros sueños de futuro- parecen destrozados. Muchos de nosotros nos encontramos exiliados de nuestro hogar. La verdad sobre nuestras vidas, a veces, resulta ser más de lo que los otros pueden soportar. Es mucho lo que perdemos. Durante ese tiempo, llegamos a encontrarnos solos y abandonados; somos excluidos, lloramos amargamente, somos traicionados, estamos angustiados y afligidos, y no hay nadie que nos consuele. ¿Cómo encuentran las personas esperanza en medio de semejante pérdida?

¿ Qué clase de devastación y desolación han experimentado las personas LGTB a lo largo de su historia? ¿Cuándo y dónde hemos encontrado esperanza?

Lamentaciones también promete liberación -el eterno amor de Dios nunca cesa; la misericordia de Dios nunca se acaba, cada mañana se renueva su fidelidad (Lamentaciones 3: 22). La promesa es: "El Señor es bueno con los que en él confían, con los que a él recurren" (verso 25). Quienes vemos destellos de esperanza en nuestra vidas y somos capaces de esperar en Dios, somos capaces de habitar en la seguridad de que la fidelidad de Dios es grande. La devastación y la desolación no duran por siempre, especialmente si somos capaces de borrar el sentimiento de indignidad y minusvalía que la sociedad ha grabado en nosotros y creemos verdaderamente en el amor de Dios. Cuando somos capaces de esperar pacientemente en medio de las lágrimas y de la ansiedad, y de encontrar personas y comunidades que afirman positivamente nuestras vidas y amores, entonces conocemos de verdad que Dios es nuestro lote. Dios es bueno con nosotros, y el amor y la misericordia de Dios no tienen fin. El don de ver más allá del presente, con la desorientación y pérdida que supone, puede no parecer un logro maravilloso. Sin embargo, frente al duelo real, esta fe resulta suficiente.

El Salmo 137 da voz a un lamento a gritos, acompañado del típico deseo de venganza. Describe las burlas de los captores de Israel, junto con la muy real desesperación que dicha humillación provoca. Este salmo tiene a veces mala reputación, pues se imagina a niños estrellados contra el muro. Sin embargo, el salmo ofrece una de esas raras expresiones bíblicas de frustración y dolor sincero. El salmista se agarra con fiereza los recuerdos de Sión y quizá a la esperanza de su restauración. Quizá, dadas las circunstancias del salmista, este recuerdo sincero es suficiente.

La lectura de 2 Timoteo nos anima de igual modo a esperar en Dios, a ser pacientes en los tiempos difíciles y en los pesares. Realmente, no tenemos por qué desesperar, incluso cuando la vida se endurece, porque Dios nos ha dado poder, amor y buen juicio. Dios nos llama a la santidad, de acuerdo con sus propósitos y su gracia. ¿Es posible considerar nuestra orientación sexual como una parte de los planes de Dios y como gracia para nuestras vidas? No debemos avergonzarnos, especialmente los que somos personas LGTB que amamos a los de nuestro mismo sexo; porque sólo necesitamos conocer y amar a aquél que nos da poder y amor, y depositar nuestra confianza en el Santo. Ésta es la buena noticia que podemos compartir con el mundo, como Pablo se sintió compelido a hacer.

¿Cómo te ha guiado Dios a lo largo del tiempo en tu comprensión de tu propia sexualidad? ¿Cómo podría el ‘esperar en Dios' conectarse con llegar a comprender la sexualidad como parte de los planes de Dios y como gracia en tu vida?

Lucas 17: 5-10 combina dos dichos que son bastante raros por sí mismos, y desconcertantes cuando se ponen juntos. Primero, Jesús fomenta en los discípulos la idea de que incluso una fe minúscula puede hacer grandes cosas. Entonces, Jesús les dice que -como los esclavos- no deben esperar alabanza por los actos ordinarios de fidelidad. ¿Qué sostienen estos dichos juntos? ¿Podría ser simplemente que las muestras ordinarias de fidelidad son suficiente a los ojos de Dios?

¿Cómo caracterizarías tu fe -una fe grande o una fe pequeña? ¿Cómo describirías la fe de tu congregación? ¿De qué maneras grandes o pequeñas, estás llamado a expresar tu fe?

Oración inclusiva

Maravilloso Dios,
que podamos conocerte como aquél que nos ama,
aquél que es bueno con nosotros,
aquél cuya misericordia nunca se acaba,
y como aquél que nos ofrece esperanza.
Incluso en medio de la devastación y la desolación de hoy,
nos llamas a la santidad, a la gracia y a la confianza.
En nuestra angustia y aflicción,
llena nuestras vidas con poder y fuerza-
con la clase de fuerza que sólo tú puedes dar.
No permitas que nos avergoncemos de invocarte,
y capacítanos para compartir la buena noticia
de cuán positivamente afirmas nuestras vidas
y cuán grandemente nos amas,
con todos aquellos con quienes nos encontremos.
Amén.


22.9.10

Bendecidos para ser una bendición

26 de septiembre de 2010
Domingo 26 de Tiempo Ordinario. Año C.

¿Podemos imaginarnos a nosotros mismos realmente bendecidos por Dios? ¿Cómo cambia esa bendición la manera en que vivimos nuestras vidas?

La parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro en Lucas 16: 19-31 nos impacta por su lógica tan directa. Una persona disfruta de riqueza y placer en su vida, mientras otra sufre pobreza y enfermedad. En la próxima vida encuentran con que se han vuelto las tornas. Se han cambiado los papeles. ¿Puede ser verdad? ¿Invierte de verdad Dios las suertes de los que tienen y de los que no tienen? ¿Es la verdad tan directa, tan  radical?

¿Qué tal si imaginamos el relato en un contexto contemporáneo con nuevos personajes, uno hetero y otro gay? Supongamos que el hetero mantiene alejado al gay de la iglesia y le niega el acceso a la comunión, a la ordenación y a la bendición de una unión sagrada o matrimonio? Acaso el personaje hetero pensaba que el gay era desordenado, malvado, indigno del amor y la salvación de Dios. El hetero usaba la Biblia contra el gay y condenaba a todos los que eran gays. Qué irónico pues que el hetero tras la muerte acabase en el Hades, mientras que el gay era arrebatado por los ángeles.

Podríamos imaginar otro cambio, no del hetero y el gay, sino quizá del gay y del hetero. Cualquiera que sea el papel que privilegiemos, el foco continua siendo cómo nos tratamos unos a otros. Algunos de nosotros que en la comunidad LGTB pueden ciertamente vilipendiar a personas y comunidades como "enemigos" nuestros. Sin embargo, si esos "enemigos" se sientan a nuestra puerta heridos y necesitados de ayuda, seríamos igual de culpables por pasar de ellos y no dales cuidado como otros han hecho en algunos casos con nosotros. Nuestras vidas en Cristo, no importa quiénes seamos o a quiénes amemos, están destinadas a hacer el bien, a ser generosos y a compartir.

¿Cómo imaginamos que este relato tiene lugar hoy? ¿Qué papel jugamos nosotros?

En Jeremías 32, el profeta se encuentra también cambiando lugares. Célebre a los ojos del rey Sedequías como el profeta de la perdición de Jerusalén, Jeremías se encuentra con la palabra de Dios. Jeremías no va a condenar más a la ciudad santa; en su lugar, va a adquirir un campo. Esta adquisición garantiza  al profeta un lugar en el bienestar a largo plazo de Jerusalén. Eso es un cambio.

Dios informa a Jeremías: "tuyo es el derecho de la herencia y a ti corresponde el rescate" (Jeremías 32: 8). Estas palabras, dirigidas a una situación deprimente, pueden hablar hoy a las comunidades eclesiales marginadas. Aún necesitamos profetas a través de los cuales Dios anime a estas comunidades a autoafirmarse como "iglesia". Muchas comunidades de fe viven desgajadas de un tronco, arrendando un espacio de alguna que otra organización o iglesia -fuera del modelo tradicional de edificio- sin embargo son auténticamente iglesia. Muchas comunidades de fe son servidas por y sirven a los que con frecuencia son marginados -incluida la comunidad LGBT. ¿Cuál es la palabra de Dios para esas iglesias marginadas? Dios tiene un lugar para ti. Más aún, la redención de Dios es para todas las personas, incluida la comunidad LGTB. Jen Glass enfatiza: "Es tiempo de recobrar lo que se nos ha quitado en el pasado -habiendo sido enviados al exilio, si se quiere-nuestro derecho a asistir a las iglesias. Nuestro derecho de posesión y redención nos es dado por Dios. ¿Cómo podremos, como Jeremías, invertir en le futuro de Dios?"

¿Qué importancia tiene el "lugar" para una comunidad de fe? ¿Qué importancia ha tenido el "lugar" para la comunidad LGTB? ¿Cómo podría el "lugar" expresar la redención y la bendición de Dios?

El Salmo 91 está entre los salmos favoritos de la gente. Son muchos también los que encuentran consuelo en él. Parece que aquí la clave está en aprender a vivir en la protección del Señor. Dios es lo bastante grande como para protegernos a todos nosotros. El refugio y la fortaleza de Dios es lo bastante grande como para abarcar a toda la humanidad. Este salmo no promete la protección de Dios a los que sean hetero, a los que no tengan pecado o a los que lleven vidas perfectas. Todos los que moran con Dios recibirán la protección de Dios. No necesitan vivir con temor. Con Dios no hay miedo de la noche, de la enfermedad o de la oscuridad.

No había pandemia de VIH/SIDA cuando este salmo fue escrito. Sin embargo, muchos en la comunidad LGTB, que han vivido los primeros años del SIDA, han encontrado protección en Dios en medio de tiempos muy duros y de muchas muertes. Dios ha sido un refugio para los que han sufrido y han sobrevivido, y para los que aún sufren y sobreviven cuando el SIDA sigue atacando con furia. Los que aman a Dios serán liberados. Los que aman a Dios están protegidos. Ninguna condición se requiere para alcanzar el amor y la protección de Dios, sólo que se ame a Dios. Jen Glass expresa la esperanza de que, "Si sólo más personas LGTB escucharan este mensaje: ama a Dios, clama a Dios, encuentra protección en Dios, porque Dios está con nosotros, incluso cuando aún se les niega a algunas personas la acogida en la iglesia, incluso cuando se les niegan los derechos humanos básicos, incluso cuando son torturadas y asesinadas por ser LGTB. Dios es nuestra protección y nuestro refugio. No debemos tener miedo".

¿Cuándo te has vuelto a Dios esperando encontrar protección y refugio? ¿Has encontrado consuelo?

¿Establecen las realidades de la jerarquía eclesiástica, el patriarcado y la esclavitud los límites del favor de Dios? 1 Timoteo ha sido usada para reforzar tales sistemas opresivos como se expresa en esta orden: "No permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio" (1 Timoteo 2: 12). Sin embargo, en esta carta también se nos recuerda que la clave de una vida fiel es la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre (1 Timoteo 6: 11). Nuestras vidas en Cristo trascienden los bienes de la riqueza material. Por el contrario, lo que importa realmente es cómo cultivamos nuestros espíritus y cómo tratamos a los otros. Como en el Salmo 91, ningún requisito acompaña a estas  bendiciones.

¿Qué evidencias de justicia, piedad, fe, amor, paciencia y mansedumbre hay en tu propia vida y en la vida de tu congregación?

Oración inclusiva

Dios todopoderoso,
nuestras vidas están en tus manos.
Te damos gracias por el don de nuestras vidas
y por las muchas bendiciones de que nos provees.
Continúa bendiciéndonos,
haz que moremos en la protección de tu abundante amor,
inspíranos y danos la fuerza para ser buenos, justos, generosos, mansos y piadosos.
Amén.


18.9.10

El sufrimiento a examen

19 de octubre de 2010
Domingo 25º de Tiempo Ordinario. Año C.

¿Dónde nos situamos hoy con respecto al sufrimiento? ¿Estás llamado a un ministerio de sanación o de justicia profética, o ambas cosas?

Son unas descripciones muy gráficas: una ciudad en ruinas; aves rapiñando su cena entre los cadáveres del pueblo de Dios; sangre derramada como agua alrededor de la ciudad santa. No queda nadie, ni para enterrar siquiera a las víctimas.

Abandonados sin ungüento sanador, no hay médicos en los lugares santos, un plañidero está deseando sollozar: "¡Ojalá fueran mis ojos como un manantial, como un torrente de lágrimas, para llorar día y noche por los muertos de mi pueblo!" (Jeremías 9: 1).

Estas imágenes del Salmo 79 y del profeta Jeremías captan nuestra atención. Presentan con fuerza el infortunio de Israel ante nuestro ojos, nos hacen pararnos y mirar fijamente. La Biblia no pasa de largo ante el sufrimiento humano. Con frecuencia, señala el sufrimiento y toma asiento con él, llamándonos a identificar nuestra propia relación con aquellos que sufren. Algunas veces nuestra decisión más importante en la interpretación bíblica estriba en decidir quienes somos -dónde estamos en el pasaje- y donde nos situamos con relación al texto.

¿Dónde se encuentra el sufrimiento a tu alrededor? ¿Cómo te relacionas con él?

Tanto el salmista como el profeta se duelen junto con su pueblo -el pueblo de Dios-, los israelitas. Haciendo frente a la devastación de su sociedad, la destrucción de su ciudad santa, imploran la intervención divina. El profeta y el salmista se identifican entre los supervivientes, cuando sobrevivir parece a duras penas una suerte. Ellos se sitúan en medio el pueblo de Israel.

Las preguntas que plantean también expresan su identificación con el pueblo de Dios sufriente. Su preguntas desafían a Dios que permite, quizá causa, la devastación de Jerusalén: "Oh Señor, ¿hasta cuándo estarás enojado? ¿Arderá siempre tu enojo como el fuego? (Salmo 79: 5). "¿Ya no está el Señor en Sión?" (Jeremías 8: 19). "¿No habrá algún remedio en Galaad? ¿No habrá allí nadie que lo cure? ¿Por qué no puede sanar mi pueblo?" (Jeremías 8: 22). Estas preguntas parecen plegarias de acusación a un Dios casi ausente.

¿Has acusado alguna vez a Dios de causar el sufrimiento humano? Si ha sido así, ¿has expresado tu enfado con Dios?

En Amós 8: 4-7, otro profeta ve las cosas de modo diferente. Un judío, Amós, está predicando al "otro" pueblo de Israel. Situándose frente a -no con- ellos, Amós emplea otras imágenes; plantea otras preguntas. Pisoteando a los necesitados, adulterando pesos y medidas, adquiriendo como esclavos a los pobres para saldar sus deudas, a los necesitados por un par de sandalias, estas imágenes no acusan a Dios sino a los ricos de Israel. Cuando Amós da voz a las preguntas del pueblo, no desafía con ellas a Dios, más bien acusa a los ricos: "¿Cuándo pasará la fiesta de la luna nueva, para que podamos vender el trigo? ¿Cuándo pasará el sábado, para que vendamos el grano a precios altos y usando medidas con trampa y pesas falsas?" (Amos 8: 5). Amós se identifica frente al pueblo.

¿De qué manera nos identificamos con el profeta Amós? ¿De qué manera nos identificamos con los ricos?

Para los predicadores, maestros o líderes de hoy, saber dónde situarse representa un desafío urgente. ¿Nos unimos a la voz del salmista y de Jeremías, situándonos junto a las víctimas de la violencia y la opresión? ¿Nos encontramos junto a Amós, condenando a los agentes de la opresión quienes -persiguiendo riqueza y poder- trituran los huesos de los pobres para hacer su propio pan? ¿O somos ricos en busca de privilegios, ignorando el sufrimiento de los demás? Cuando proclamamos la palabra de Dios para hoy, debemos examinar las imágenes y las preguntas más apropiadas al lugar en el que plantamos nuestros pies.

Como pasa con las imágenes sacadas hoy de nuestras vidas, las opciones abundan: un soldado herido tratando de construir una nueva vida o, por el otro lado, un iraquí con varios lechos vacíos en casa. Una pobre mujer que va con su cáncer a trabajar cada día, un cáncer que habría sido detectado si hubiese recibido atención médica. Una estudiante solitaria tratando de encontrar a una persona a quien poder confiar quién es ella verdaderamente. Situarse junto a estas víctimas implica entablar batalla con las miles de formas con que nos victimizamos los unos a los otros. Esa es una decisión que nos intimida por sí misma.

Uno de los pasajes más difíciles de interpretar de toda la Biblia, la parábola del administrador infiel (Lucas 16, 1-13), también plantea la cuestión de la identidad. La parábola carece de héroe, y no está de todo claro por qué Jesús alaba al administrador. (Tiempo atrás un experto sugirió que parecía como si Lucas hubiera tomado notas de cuatro sermones distintos y los hubiera hilvanado al final del relato de Jesús). Al comienzo de la historia, el administrador se sitúa entre el hombre acaudalado y los empobrecidos campesinos arrendatarios. Se identifica con el hombre rico que provee el recibo de la harina del administrador. El administrador no es inocente. Sin embargo, cuando el administrador se encuentra con que su posición le ha sido arrebatada, tiene que buscar un nuevo sitio en el que colocarse. No va a prestar su lealtad por más tiempo al hombre acaudalado que no le desea ningún bien. Así que se una a los pobres, a los deudores que no tienen ni tan si quiera la esperanza de satisfacer sus obligaciones. ¿Podría ser que la sabiduría del administrador residiera en la elección de identificarse a sí mismo entre las víctimas y los desposeídos? Todo es cuestión con quién y cómo nos identificamos.

¿Con quién nos identificamos usualmente -con quienes son ricos, con quienes son pobres, con los poderosos o con los débiles? ¿Cómo nos identificamos a nosotros a la luz de estas escrituras?

Oración inclusiva

Santo Dios,
Es tan fácil nombrar los sufrimientos de la vida
-mi dolor, el dolor de mi prójimo, el dolor del mundo.
¿Ves nuestro sufrimiento? ¿Sientes nuestro dolor?
Ayúdanos a identificar el sufrimiento, poner nombre al dolor
y volvernos hacia ti.
Te pedimos que hagas milagros -cura el dolor y aparta el sufrimiento.
E incluso si no lo haces, ven a nosotros.
Oye el llanto del mundo. Ven a nosotros.
Amén.

11.9.10

Un Dios extravagante

12 de septiembre de 2010
Domingo 24º de Tiempo Ordinario. Año C.

Dios es más inclusivo de lo que podemos imaginarnos, no menos...           

Algunas de nuestras lecturas sugieren que Dios ama mucho más de lo que podemos imaginarnos. Pero en otras lecturas, especialmente en Éxodo 32: 7-14, Dios parece amar bastante menos, ¡incluso menos de lo que podemos imaginarnos! Escuchar cómo estas lecturas se leen juntas es un desafío para cualquier oyente.

Lucas 15: 1-10 ofrece dos parábolas que hablan de la extravagancia del amor de Dios. Tanto el pastor con la oveja perdida, como la mujer con la moneda perdida, recurren a lo escandaloso, incluso a medidas poco prácticas, para encontrarlas. Una vez que las encuentran, inician celebraciones que parecen excesivas. Así, declara Jesús, es cómo Dios responde a los pecadores arrepentidos (versos 7, 10). Sin embargo, las parábolas en sí no hablan de pecadores. La oveja y la moneda están perdidas, pero sus poseedores son quienes las pierden. La oveja y la moneda no se arrepienten. La extravagancia del amor de Dios no está supeditada a nuestra respuesta. Permanece inconmensurable.

¿Has llegado alguna vez a hacer algo escandaloso con tal de encontrar algo que hubieras perdido? ¿Estabas siendo ‘irracional'? ¿O estabas respondiendo a algo inconmensurable? ¿Puedes acaso medir el valor de otra persona o de ti mismo?

1 Timoteo 1: 12-17 se hace eco de estas parábolas. Aunque no escrita por el propio Pablo (según el parecer de la mayoría de los estudiosos), pretende reflejar la reacción de Pablo a su encuentro con el Cristo resucitado. Pablo (según se retrata) se considera a sí mismo el "primero" de los pecadores (verso 15), no porque dejase de cumplir la ley, sino porque era "blasfemo, perseguidor e injuriador" (verso 13). Era culpable de delitos de odio. Aunque Pablo actuó desde la ignorancia, continúa asombrándose de que Dios a través de Cristo saliera activamente en su busca. El amor de Dios por él "fue más abundante" (verso 14). Pablo encuentra esto extravagante, inconmensurable -se podría llamar a esto la opción preferencial de Dios por sus auténticos opositores. El Salmo 51: 1-10 de igual modo cuenta con que la "abundante misericordia" de Dios (verso 1) trabaja más allá de los cálculos de lo que uno se merece.

¿Cómo respondes a los que te excluyen, quizá hasta con violencia, a causa de su gran ignorancia y santurronería? Deberíamos trabajar por la protección de los vulnerables más allá de toda medida, ¿cómo damos cabida, nosotros y nuestras comunidades, a la extravagancia del amor de Dios incluso por aquellos que desean nuestro mal?

El Salmo 14 usa un tono diferente que se acerca al tono desesperado de Jeremías 4: 11-12, 22-28. Aunque el salmo parece comenzar como una denuncia de los necios que niegan a Dios, rápidamente se convierte en una denuncia de todo el mundo: "¡no hay nadie que haga lo bueno!" (verso 1). ¿Hay alguno sabio? No, todos se han extraviado (versos 2-3). Todos somos necios, por lo que parece. Entonces, sin explicar por qué, el salmista comienza a hablar de las víctimas de estos malhechores. Se convertirán en el pueblo de Dios, que es compañía de los justos y esperanza del pobre (verso 4-6). ¿De dónde han venido estas víctimas pobres y justas? No se nos dice y se nos deja deducir que el salmista ha estado exagerando.

Jeremías 4: 11-12, 22-28 es aún más amenazador. A causa de la necedad de su pueblo, Dios aparece como una fuerza implacable, un viento sin más propósito que destruir (verso 11). En contraste con las lecturas de las últimas semanas, el terrible plan de Dios no puede ser alterado bajo ninguna circunstancia (verso 28). Hay apenas un asomo de compasión (verso 11: "mi pobre pueblo") y esperanza (veros 27: "pero no la destruiré del todo"),pero el tono dominante es de desesperación.

La reacción de Jeremías a esta visión no está incluida en esta sección, pero debería señalarse, ya que forja un vínculo entre Jeremías y Moisés, en las lecturas alternativas para hoy. En el verso 10, Jeremías se atreve a decir: "¡Ay, Señor, cómo has engañado a la gente de Jerusalén! Les prometiste paz, y lo que tienen es un cuchillo al cuello". Aunque Jeremías se encuentra incapaz de evitar el desastre inminente, no duda en acusar a Dios de violar su pacto de la misma manera que el pueblo lo ha hecho. No cambia el resultado, pero su protesta a favor de su pueblo queda patente.

Cuando el desastre parece inevitable, ¿cómo respondes?. ¿Es una pérdida de tiempo quejarte protestando? ¿A quién te diriges?

La conversación entre Moisés y Dios en Éxodo 32: 7-14, puede ser el pasaje más problemático de todos para algunos. O puede ser el más interpelante, dependiendo de la visión de la Biblia y de Dios que tenga cada uno. Moisés está a la altura del paradigma de fidelidad típicamente judío discutiendo con Dios ¡y ganando! Dios se queja a Moisés: "tu pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido" (verso 7), y se dispone a destruirlo. Pero Moisés  le recuerda que se trata del pueblo de Dios, el que Dios sacó de la tierra de Egipto (verso 11). Le advierte a Dios que su reputación se vería perjudicada si los destruyese ahora (verso 12) y le recuerda todas promesas hechas en el pasado (verso 13). ¿Cuál es el resultado? Dios cambia de idea (verso 14). Es una conversación dramática, como poco.

Si se toma esta historia al pie de la letra, resulta que Moisés parece mejor que Dios. Pero quizá el objetivo de la historia es que, ya que Moisés rechaza tomar a Dios al pie de la letra, nosotros podemos al menos rechazar tomar las historias de Dios al pie de la letra, incluso las historias bíblicas, cuando presentan un Dios inferior al Dios de inclusión extravagante -el Dios que Moisés, Jesús y Pablo conocían.

Cuando la gente invoca el nombre de Dios para menospreciarte a ti y tus relaciones, ¿dónde encuentras fuerza para enfrentarte a ellos y decirles: "eso no es así"? ¿Has sido capaz de hacer algo así en el pasado? ¿Hay algo que te impida hacerlo ahora?

Oración inclusiva

Dios de amor escandaloso,
tú aprecias nuestra compañía más de lo que alcanzamos a comprender,
más de lo que nos apreciamos a nosotros mismos.
Deja que tu amor abunde en nosotros y a través de nosotros,
para que nada pueda hacernos dudar de tu alegre acogida.
Amén.


4.9.10

Elige la vida: la elección costosa

5 de septiembre de 2010
Domingo 23º de Tiempo Ordinario. Año C.

Dios nos llama a cada uno de nosotros a salir del armario como pueblo de Dios fiel y valedor de la vida, sin importar el coste.

Cualquiera que haya salido del armario sabe lo costoso que puede ser. Amigos y familia pueden preguntar: "¿Cómo puedes hacernos esto? ¿Cómo puedes ser tan egoísta? ¿Cómo puedes volverle la espalda a la vida que habíamos esperado?"

Las personas que se manifestaron como seguidores de Jesús con frecuencia obtuvieron la misma reacción. Fueron acusados de menospreciar, incluso de odiar a su familia y amigos. Jesús parece confirmar las peores sospechas de cada uno: "Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo." (Lucas 14: 26). Sospechamos que éste es un caso de hipérbole, de exageración para captar la atención. Pero hipérbole o no, esto no rebaja la dura realidad de que si queremos ser sinceros con la vida que estamos llamados a tener, si queremos elegir la vida (Deuteronomio 30: 19), es probable que gente que no pueda conllevar esto, incluso aquellos que amamos, nos llamen odiosos. Salir del armario es costoso. Es ir a contra pelo, y no deberíamos estar sorprendidos por el grado de resistencia que encontramos.

¿Cuál es el precio que has tenido que pagar para ser honesto sobre quién eres y sobre quién estar llamado ser?

Puede que después de leer Jeremías 18: 1-11, nos preguntemos si algo de la resistencia que encontramos vendrá de parte de Dios, cuando nos atrevamos a elegir la única vida que sabemos cómo elegir. Vemos un Dios cuyas promesas parecen condicionales. Lo que sea que Dios pueda habernos prometido, puede ser retirado si a Dios no le gusta nuestra repuesta (versos 9-10). Oímos los ecos de la búsqueda de culpabilidad por el 11-S o por el huracán Katrina en los nuevos valores familiares. Pero la metáfora que rige aquí, señala Charles Allen, es la de un alfarero que no se da por vencido cuando la arcilla no mantiene su forma. En lugar de desecharla, el alfarero intenta una nueva forma según le parece mejor hacerla (versos 3-4). Así es como Jeremías llega a ver la mano de Dios íntimamente involucrada en los acontecimientos de su día. Incluso aunque Jeremías usa la metáfora del alfarero para advertir de que Dios está "disponiendo el mal" contra su pueblo (verso 11), la metáfora original nos cuenta que Dios está aún manos a la obra, incluso en estos acontecimientos desastrosos, hallando una nueva forma para su pueblo según le parece mejor hacerla.

Los fragmentos del Salmo 139 se hacen eco, en este sentido, de la implicación íntima e ineludible de Dios en el modelado de cada una de nuestras vidas, con quizá alguna ambivalencia por parte del salmista. Marti Steusssy también detecta huellas de una reclamación de inocencia, acaso contra acusaciones de blasfemia: "Dios, me conoces". En cualquier caso, cada uno de nosotros ha sido hecho de forma formidable y maravillosa (verso 14). Helene Russell cree que tanto la metáfora del alfarero como el salmista, nos transmiten que Dios ha fundido su suerte tan íntimamente con nosotros que nuestro ser afecta al ser de Dios.

¿Cómo podría Dios estar modelando tu vida? Si no resultas ser como "se espera", ¿puedes percibir la bondad en la forma que tu vida toma en realidad?

Como Jeremías, Deuteronomio 30: 15-20 y el Salmo 1 advierten de consecuencias nefastas si no seguimos las leyes de Dios. De nuevo, aquellos de nosotros que practicamos valores familiares alternativos hemos oído pasajes como estos citados contra nosotros más veces de las que podemos recordar. Pero Charles Allen responde que, si aceptamos el último consenso rabínico y cristiano de que uno que ama a otro ha cumplido la ley entera (Romanos 13: 8), entonces podemos deleitarnos en la ley y podemos estar de acuerdo en que amar a otro es elegir la vida, y que no amar en absoluto es elegir la muerte.

Marti Steussy observa que este capítulo del Deuteronomio probablemente fue añadido al cuerpo principal del libro, después de la caída de Jerusalén y es en realidad un llamamiento a un nuevo comienzo por parte del pueblo de Dios. Helene Russell entiende "elegir la vida" como una elección sobre nuestras verdaderas identidades, sobre si nosotros y nuestros descendientes nos convertiremos, nosotros mismos, en una bendición o una maldición para los demás, o entre nosotros.

¿Cómo puede la vida que tú eliges convertirse en una bendición, no sólo para ti sino para los que están a tu alrededor? ¿Están tus elecciones modeladas por lo que tu vida te está diciendo acerca de tu amor por otro?

Filemón 1-21 es una carta, cuando menos, controvertida. Desde los tiempos de Crisóstomo, en el siglo IV, ha sido citada en defensa de la institución de la esclavitud, pero ni Helene Russell, Marti Steussy ni Charles Allen encuentran ningún respaldo a la esclavitud en absoluto. Algunos estudiosos actuales se preguntan, para empezar, si Onésimo fue alguna vez un esclavo. La carta no dice que perteneciese a Filemón, y la petición de Pablo de que Filemón reciba de nuevo a Onésimo "no ya como esclavo, sino como más que esclavo" (verso 6) es ambiguo. "Como" podría indicar una condición virtual, no una real, y el mismo verso parece indicar que Onésimo y Filemón son hermanos no sólo espirituales sino también "en la carne". (Ver la introducción y comentario de Allen Callahan en The New Interpreter's Study Bible, Nashville: Abingdon Press, 2003, pp. 2147-2150).

En cualquier caso, incluso si Onésimo era un esclavo (como la mayoría de los comentarios aún concluyen), Pablo lo considera "no ya como esclavo, sino como más que esclavo" (verso 16), y no se está refiriendo sólo a su estatus espiritual sino también a su estatus físico. Es igualmente digna de mención la decisión de Pablo de apelar al amor, a la persuasión, antes que a la afirmación de su autoridad. El tono de Pablo es íntimo, refleja una visión de una familia alternativa y una estructura social alternativa a las normas imperantes, y está llamando a Filemón a manifestarse como uno de esos miembros de una familia alternativa.

¿Qué te impulsa a seguir escuchando la Biblia tanto como para leer "Out in Scripture"? ¿Es un sentido de deber, o es el amor y el convencimiento, o es un poco de todo lo anterior?

Oración inclusiva

Dios misericordioso,
tú nos sales al encuentro,
tú nos sostienes y nos desafías en nuestra vida junto a otros;
transforma nuestras relaciones,
para que el amor mutuo continúe
hasta que seamos recibidos en el alto puesto
que has reservado para todas tus hijas e hijos,
por tu Palabra y tu Espíritu.
Amén.