24.3.11

Como en casa, en medio de las luchas

27 de marzo de 2011
Domingo 3º de Cuaresma. Año A.


Dios es el agua viva que fluye a través de cada aspecto de nuestras vidas -celebraciones, dificultades, encuentros y batallas.

El agua fluye de una roca. Dios vierte su amor, como agua, en nuestros corazones. Dios viene a nosotros como agua de vida en la figura de un extraño. Claramente se espera que veamos este tema común corriendo (fluyendo) a través de las lecturas de esta semana. Pero hay muchos temas en acción en estos pasajes. Todos ellos hablan de la vida de Dios fluyendo a través de nosotros, cuando nos encontramos más allá de nuestras zonas de confort -cuando rompemos con el comportamiento convencional; cuando hablamos con extraños; cuando soportamos el sufrimiento; incluso cuando cuestionamos y luchamos con Dios.


Los diálogos en Juan 4:5-42 transgreden toda clase de límites, como Holly Hearon está pronta a señalar. Jesús y la mujer transgreden la frontera entre judíos y samaritanos -las restricciones sociales en la interacción entre hombres y mujeres (fíjate en que los discípulos se sorprenden de que Jesús esté conversando con una mujer en el verso 27). La mujer demuestra ser una digna interlocutora en el diálogo teológico con Jesús.


Helene Russell imagina a la mujer en la actualidad llevando vaqueros apretados, una blusa que enseña demasiado, pelo cardado, mascando chicle y haciendo pompas o fumando un cigarrillo. Realmente no sabemos mucho de su vida privada. Ella debe considerarse "limitada", en varios aspectos, como sugiere Michael Miller. Hay una variedad de posibles conjeturas sobre el significado de sus diversas relaciones. Pero esta conversación viola toda clase de comportamiento "apropiado". El propio comportamiento de Jesús debe hacer preguntarse a la mujer por segundas intenciones. Pero Charles Allen observa que, cuando Jesús comienza a hablar de agua viva, la misma conversación empieza a "fluir" y tanto Jesús como la mujer se encuentran "como en casa" entre ellos, de una forma que asombra a quienes los conocen.


La mujer, en efecto, asume el papel de apóstol y regresa a su propia gente proclamando su placer y asombro al haberse encontrado "como en casa" con uno que sabía todo sobre ella. Su gente, asimismo, se encuentra como en casa con este extraño y y se dan cuenta de que no se han encontrado con un extraño, sino con el salvador del mundo-de judíos, samaritanos, y de todo el mundo. Nadie se encuentra más allá de la zona de confort de Dios.


¿Qué buscamos cuando comenzamos a hablar con perfectos desconocidos? ¿Te has dado cuenta alguna vez de que una conversación pase de lo cotidiano a un intercambio más profundo? ¿Podría ser Dios hablando con ambos y a través de ambos?


Según Pablo en Romanos 5:1-11, cuando el amor de Dios fluye a través de nuestros corazones, incluso nuestros sufrimientos se transforman. Nuestros sufrimientos no son meros obstáculos para compartir la gloria de Dios, dice Michael Miller. Al contrario, son otro modo de compartirla. Charles Allen ve una conexión directa entre nuestro sufrimiento y el amor auto-donativo de Dios incluso por sus enemigos. Puede hacernos estar abiertos a crecer en compasión.


A Holly Hearon le impresiona la secuencia que destaca Pablo -sufrimientos > perseverancia > entereza de carácter > esperanza [Nueva Versión Internacional]. No pensamos mucho en el desarrollo del carácter excepto quizá en películas, o quizá cuando asumimos un personaje [character en inglés] (como cuando uno se traviste). Pero Pablo se refiere al carácter que ha sido probado. Podemos reírnos de los "papeles" [characters]  que las personas LGBT pueden asumir, pero en un sentido este papel es una respuesta a las pruebas a las que somos sometidos por la sociedad.

¿De dónde procede el amor mutuo y auto-donativo cuando éste fluye en nuestro corazón? Cuando los amigos o la familia te han rechazado, ¿qué te hace seguir en la brecha? ¿Cómo tu dolor te ha abierto a la compasión por el dolor de otros?

La lectura de Éxodo 17:1-7 nos invita a mirar a la historia desde diversos puntos de vista -el del narrador, el de los israelitas, el de Moisés y el de Dios. El narrador concluye: "los israelitas habían altercado con él y provocado al Señor al decir: «¿Está o no está el Señor entre nosotros?»" (verso 7). Pero en la historia misma, todas las quejas, desafíos e interrogantes se dirigen a Moisés. Es Moisés el que equipara pelearse con él a pelearse con Dios (y el narrador continúa con esta perspectiva). Los israelitas se enojan con Moisés. Moisés se enoja con los israelitas y podría estar enojándose con Dios. Cuando Moisés clama a Dios con exasperación, Dios de forma sorprendente permanece en calma y provee de agua -¡de una roca! En esta historia Dios no se enfada con Moisés o con los israelitas (para narraciones en contraste, véanse Números 20:1-13 y el Salmo 95 de este domingo).

Holly Hearon lee esto como un texto sobre las luchas de la vida en comunidad como pueblo de Dios. Cuanto más arriesgado es el camino, mayor es la probabilidad de peleas, disensión y preguntas sobre si Dios está o no entre nosotros. La inclusión de las personas LGBT dentro de las comunidades de fe es un asunto arriesgado. Cuando la situación se pone difícil, las acusaciones comienzan a aflorar (¿nos has traído hasta aquí para matarnos?).

Claramente, observa Michael Miller, los israelitas parecen haber perdido de vista la capacidad de Dios para proveer. Charles Allen, también señala que Moisés parece haber perdido de vista la presencia de Dios. Pero Dios promete a Moisés: "yo estaré delante de ti allí sobre la peña". Todo el mundo está refunfuñando y la respuesta de Dios es hacer salir agua de una roca que es más dura de lo que pueda serlo el corazón de cualquiera. Dios permanece como una presencia que se desborda incluso cuando su pueblo está peleándose.


¿Cómo está Dios presente en tus enfados con otros? ¿Y en los enfados de otros contigo? ¿A quién clamas cuando te encuentras al límite?

Oración inclusiva

Agua de vida,
fluye entre nosotros y tráenos vida.
Derrama tu amor en nuestros corazones
hasta que nuestra compasión crezca
para abrazar nuestros conflictos más profundos 
y nuestras tribulaciones.
Amén.


19.3.11

Convocados

20 de marzo de 2011
Domingo 2º de Cuaresma. Año A.

ó

Dios nos llama a seguir un camino impredecible -nacidos de nuevo del Espíritu- y llama a esto una bendición.

Para aquellos de nosotros que empujamos las fronteras de la "normalidad", la llamada de Abraham en Génesis 12:1-4a establece el escenario de comprensión de estos textos bíblicos. Charles Allen está intrigado por el hecho de que, aunque que Abraham no cuenta con ninguna Biblia que autorice su llamada con unos pocos textos probatorios seleccionados, él se aventura a salir de los únicos valores familiares que conoce. Sigue una voz que aparentemente sólo él ha oído. Pero ésto no es una elección de una espiritualidad privada, como Helene Russell apunta, se espera que su elección traiga bendición a todas las familias en todas partes. Su familia puede no haberlo acompañado, pero no fueron olvidados.

A Holly Hearon le impresionan dos aspectos de este pasaje del Génesis: primero, el pasaje puede describir la experiencia de muchas personas LGBT -dejamos atrás la "casa" de nuestros padres (verso 1) para ir a una nueva tierra (¿Somewhere over the rainbow?) donde Dios nos muestra nuestra identidad como personas LGBT. Somos llevados a una nueva tierra no sólo en términos de nuestra identidad, sino también en términos de las comunidades a las que pertenecemos y de una nueva forma de estar en el mundo. Pero este es un camino que el mismo Dios nos revela.


Segundo (haciéndose eco de lo que apunta Helene Russell), Dios dice a Abraham que será bendecido de forma que pueda ser una bendición. Esto invita a las personas LGBT a considerar la bendición particular que traen al mundo. Dicha bendición include cualidades como la hospitalidad, la acogida al desconocido, la importancia de la comunidad, y la capacidad de celebrar al vida con alegría y humor. De forma similar, a Michael Miller le parece importante señalar que sea cual sea la presión familiar, social y religiosa que fuese ejercida sobre Abraham, su crecimiento implicó una nueva comprensión de Dios y de sí mismo en relación con el resto del mundo. Con confianza en su nueva comprensión de Dios y de sí mismo, fue capaz de enfrentarse al statu quo e iniciar un camino arriesgado de auto-descubrimiento, descubrimiento del otro y descubrimiento de Dios.


¿Cuándo has tenido que luchar por ti mismo sin garantías de tu familia o comunidad de fe? ¿Qué voz oíste? ¿Cómo podría ser esto una bendición para todos -incluso para aquellos que no te acompañan?


La reflexión de Pablo en Romanos 4:1-5,13-17 sobre la fe de Abraham ha sido usada por los cristianos posteriores para minimizar la importancia de la Torah -la Escritura y tradición judías. Pero tanto Holly Hearon como Charles Allen insisten en recordar que la actitud de Pablo hacia la Torah es compleja. Aquí está intentando mostrar por qué los no judíos están, y siempre estuvieron, incluidos en las promesas de Dios.


Abraham, señala Holly, era en un sentido todavía un gentil cuando creyó en Dios -aún no había recibido el signo de la circuncisión. Para Charles, la observación de Pablo de que la promesa no vino por medio de la ley, es otro recordatorio de que Abraham no tenía ninguna Biblia que respaldase su arriesgada decisión. Eso no significa que la Torah o la Biblia carezcan de importancia, sino que sugiere que la voz de Dios no se limita a las mismas. Michael Miller coincide en que la Torah no apunta hacia una ortodoxia restrictiva, sino a una manera de ser ideal que refleja la vida común de Dios con nosotros. Esto no significa confinar la acción de Dios o la voz de Dios.

Como muchos de nosotros hoy, Pablo está luchando por honrar su propia Escritura de manera que deje espacio para que Dios hable de formas nuevas, aparentemente sin precedentes. Dios habló antes de la Torah. Habló a través de a Torah. Habló después de la Torah. Y aún sigue hablando.

¿Cómo honramos la voz de Dios en la Biblia y escuchamos a Dios hablando todavía de formas inauditas?  ¿Qué espacio dejamos para otras voces? ¿Qué espacio dejamos para la voz de Dios?


El viento sopla donde quiere, dice Jesús en Juan 3:1-17. La voz de Dios no está confinada. Michael Miller oye a Jesús diciendo a Nicodemo que la fe crea la clase de apertura a la presencia dinámica de Dios (representada en la noción de Espíritu) que permite cambios tan radicales que sólo están adecuadamente representados en la noción de nacer de nuevo. Para Holly Hearon, la historia de Nicodemo refleja la historia de quienes aún no hemos "salido" sea cual sea el modo en que se pueda aplicar esa expresión. Es la historia de cualquiera que vislumbra su identidad, pero sólo puede aproximarse a ella entre sombras porque teme ser descubierto o perder su estatus - su empleo o posición de privilegio. Nacer del Espíritu es abrazar nuestro estatus de hijos de Dios. El propósito de Dios es que tengamos vida -incluso si nos tenemos que acercar a Dios desde las sombras: es un comienzo.

La lectura del evangelio alternativa en Mateo 17:1-9 narra la Transfiguración. Es bastante predecible que Holly Hearon y Charles Allen viesen esto como otra historia de cómo Jesús es "sacado del armario" por Dios. Charles bromea: "¿Y no se le ve fabuloso?" Helene Russell oye el "no temáis" de Jesús(verso 7) como una garantía de que no necesitamos temer nuestras propias transformaciones.


El Salmo 121 nos recuerda que Dios, nuestro creador, nos abraza, desea para nosotros vida abundante y honra nuestra integridad como hijos de Dios.


¿Dónde está soplando en tu vida el viento del Espíritu? ¿Estás dispuesto a responder con apertura? Si no, ¿qué otras respuestas están disponibles para ti ahora mismo? ¿Cómo puede Dios transfigurar nuestras circunstancias?


Oración inclusiva 


Convócanos, Oh Dios, desde los entornos familiares.
Guíanos hacía regiones inexploradas,
y haz de nuestras vidas una bendición para quienes nos encontramos.
Danos el coraje de explorarte y explorarnos a nosotros mismos abiertamente.
Amén.



9.3.11

No hay necesidad de armarios

13 de marzo de 2011
Domingo 1º de Cuaresma. Año A.


Génesis 2:15-17; 3:1-7
Salmo 32
Romanos 5:12-19
Mateo 4:1-11


Dios nos invita a una vida totalmente abierta, sin temor a la expulsión.


Cuando vivimos y amamos de manera no convencional, con frecuencia se nos acusa de ignorar los claros mandamientos de Dios. Algunas veces se dice que todo fue mal a partir de que Adán y Eva comenzaran a plantearse preguntas. Ya que la acogida de Dios, vivida entre nosotros en Jesús, sobrepasa a cualquier temor a la expulsión, Dios nos pide vivir nuestras vidas abiertamente.


Según Mateo, cuando Jesús fue bautizado, fue revelado por el Espíritu de Dios como el amado de Dios. La lectura del evangelio de esta semana, Mateo 4:1-11, muestra a Jesús luchando por discernir cómo vivir con tal conocimiento. Como Adán y Eva, dice Charles Allen, Jesús sopesa si es suficiente ser la frágil criatura que es. Holly Hearon ve a Jesús luchando entre permitir a alguien hostil (el tentador del verso 3) definir su identidad por él, o definir por sí mismo lo que significa ser un hijo de Dios. Del mismo modo, Michael Miller se pregunta si Jesús es tentado por la idea de tener que probar su "pertenencia" a algún otro, como se esperaba. ¿Quién, de entre todas las criaturas de Dios, tiene la autoridad para cuestionar la relación de Jesús con Dios -o la tuya o la mía? Helene Russell se centra en la cuestión del poder. Jesús es tentado por la visión de un reino de Dios en términos de control de todo -liberando al mundo y a sí mismo del dolor, asumiendo todo el poder, y así convertir en una farsa todo amor genuino.


¿Cuándo te ha llamado Dios "Amado"? ¿Cómo eres tentado por las dudas de otros a que cuestiones las palabras de Dios de acogida incondicional? ¿Quién dice que tienes que probar algo a alguien?


No es ninguna sorpresa que la historia de las tentaciones de Jesús estuviera vinculada a la historia de la primera tentación en Génesis 2. Una serpiente parlante le cuenta a Eva la verdad. Ella y Adán no caerán muertos cuando coman el fruto prohibido; en cambio se parecerán más a Dios. Sus ojos se abrirán para discernir el bien y el mal. Y eso es más o menos lo que pasó.


Sin embargo, dice Charles Allen irónicamente, una vez que Adán y Eva conocieron la diferencia entre bien y mal, malinterpretaron su propia desnudez como algo "no bueno". Se avergonzaron de su fragilidad como criaturas y se taparon (se metieron en el armario) con hojas de higuera. Se escondieron de Dios, y haciendo esto, se expulsaron a sí mismos de la presencia de Dios, ya antes de que fueran expulsados del Edén.


Michael Miller advierte de que no siempre podemos ver la diferencia entre la desobediencia a Dios y un legítimo cuestionamiento de los límites establecidos, aunque de ambos modos quienes empujan los límites se van a sentir expuestos y vulnerables. Holly Hearon se pregunta si la desnudez era la cuestión cuando los ojos de la pareja se abrieron. Puede que fuese su conciencia de qué fácil podían ser engañados, su capacidad de pecar. En eso estaban aún muy lejos de ser como Dios.


¿Como distingues el bien del mal? ¿A quién escuchas? ¿Cuándo es bueno cambiar las normas establecidas? ¿Cuándo estás tentado de esconder quien tú eres?


En Romanos 5:12-19, Pablo usa la historia del Génesis para establecer un contraste con la historia de Jesús. Eva se cae de la historia y Adán asume toda la culpa. Adán prefigura a Cristo, en ambas figuras sus acciones tienen un efecto sobre toda la humanidad. Ambos son universales, comenta Helene Rusell. Pero para Pablo, la fidelidad de Jesús (o la fidelidad de Dios en Jesús) supera la transgresión de Adán.


La acogida incondicional de Dios, en la vida, muerte y resurrección de Jesús, es la verdad final sobre Dios y sobre nosotros. De hecho, dice Holly Hearon, Dios de alguna forma "transgrede" nuestro sentido de lo que es justo y recto, porque el deseo de Dios es que todos puedan tener vida. Este don siempre-en-aumento y "transgresor" de la gracia provee un espacio seguro, dice Michael Miller, en el que podemos lidiar honestamente con todo lo que viene implicado por las exploraciones, las aventuras y los descubrimientos de nuestras vidas, incluso nuestro desafío de los límites establecidos. De hecho, Charles Allen sugiere, somos invitados a traer incluso nuestros momentos más escépticos a la misma presencia de Dios, sin miedo de expulsión. No tenemos que meter en el armario ninguna parte de nosotros mismos.


¿Te sientes acogido por Dios, acogido incondicionalmente? ¿Qué te permites poner en el camino de la acogida de Dios? ¿Qué estás escondiendo?


El Salmo 32 celebra el gozo de vivir sin fingimiento. "Bienaventurados quienes... en cuyo espíritu no hay engaño" (verso 2). Vivir sin fingimiento requiere confesar nuestra maldad. Necesitamos perdón, sugiere Holly Hearon, no por nuestras relaciones del mismo sexo, sino por las veces en que no encarnamos la acogida incondicional de Dios, incluso en nuestras relaciones más dadoras de vida. Las personas LGBT no deberíamos nunca dudar en admitir que somos tan pecadores como cualquier otro, insiste Charles Allen. No amamos de la forma extravagante y transgresora como Dios nos ha amado a nosotros. Y quizá el fallo más grande sea esconder nuestros fallos. La confesión es el momento en el que nos damos cuenta de que Dios es el auténtico lugar escondido [refugio] (verso 7), el espacio seguro donde podemos vivir en plena apertura.


¿Como te sientes llamándote a ti mismo pecador? ¿Lo sientes como degradante o lo puedes sentir como liberador?


Oración inclusiva


Dios que siempre nos acoges,
nos invitas a traer todo lo que somos,
nuestros interrogantes y nuestros fallos,
ante tu presencia dadora de vida.
Danos el valor de vivir ante ti sin fingimiento,
que podamos conocer el gozo del perdón y la renovación
sin temor a la expulsión.
Amén.





6.3.11

Suena la alarma: hay devastación en el país

9 de marzo de 2011
Miércoles de Ceniza. Año A.

ó

El Miércoles de Ceniza no es sólo un momento para mirar en profundidad a la realidad de nuestra propia humanidad; es también el comienzo del tiempo de Cuaresma. Es el tiempo cuando el pueblo cristiano es llamado a discernir y responder a los principados y potestades que aún devastan vidas.

Los temas de los textos de esta semana abarcan desde el juicio y el arrepentimiento hasta un ataque a la religión interesada y deshumanizadora. También incluyen una petición personal de perdón, enemigos que se reconcilian y la exhortación del evangelio a realizar con humildad nuestras prácticas espirituales y religiosas. Hay mucho que decir sobre las vidas LGBT en relación con cada uno de esos temas. Sin embargo, el tema que prevalece sobrecogiendo los corazones y las mentes de los autores esta semana es la horrible plaga y devastación que el profeta Joel apunta tan vivamente. Los autores del comentario de esta semana no pretenden una lectura y experiencia objetiva de estos pasajes. Más bien, como dos lesbianas y un hombre gay que son, nos invitan a "escuchar" la conversación cara-a-cara que tuvieron al lidiar con estos textos en relación a sus vidas y las vidas de la comunidad LGBT.

En Joel 2:1-2, 12-17 el profeta llama al arrepentimiento ante el terrible desastre que va a descender sobre el país a no ser que el pueblo "tiemble" (verso 1) y enmienden sus caminos con ayuno, llanto y duelo (verso 12). Si los sacerdotes y ministros de Dios lloran "entre la entrada y el altar" (verso 17) y el pueblo "rasga" sus corazones (verso 13) y cambia de manera radical, quizá Dios se arrepienta de castigarlo.

¿Cómo entiendes el arrepentimiento en tu propia vida individual y en la vida de una comunidad religiosa? ¿Qué clase de arrepentimiento es necesario en muchas de nuestras iglesias para acabar con la devastación de las vidas LGBT?

Una de las primeras cosas a las que las personas religiosas deben enfrentarse al leer esta clase de pasajes de juicio y arrepentimiento es la forma como Dios y sus acciones se entendían en el tiempo en el que se escribió el texto. La gente pensaba con frecuencia: si le pasaba algo terrible a una persona o a todo el pueblo, entonces Dios debía estar enfadado y todo el pueblo merecía ser castigado. Hoy, los que leemos estos textos podríamos pensar menos en la ira y el castigo de Dios a la hora de interpretar las tragedias personales y sociales, y más en la violencia y en la opresión que los seres humanos ejercen unos sobre otros.

Quizá podríamos pensar en que somos los ejércitos de enemigos (versos 1 y 2). ¿Cuándo nos hemos convertido en enemigos para nuestras hermanas y hermanos y para el mismo planeta? Necesitamos realmente arrepentirnos en el país y en el mundo, no como medio de "persuadir" (versos 13, 14) a Dios, sino como un acto justo de responsabilidad por todo lo que los seres humanos han hecho injustamente.

La devastación que predice el profeta Joel como inminente en los versos 1 y 2, se ha cruzado con en el panorama de las vidas LGBT. Los ejércitos del odio y la violencia son aún realidades cotidianas en las vidas de nuestra comunidad. La devastación de parte de muchos sectores de la iglesia y la sociedad, continúa destruyendo literalmente las vidas de personas jóvenes LGBT y ha costado a muchos de nosotros nuestros trabajos, nuestras relaciones familiares y nuestras relaciones íntimas de pareja.

El Dios que describe Joel parece ser a la vez nuestro aliado y nuestro enemigo. Dios parece estar al lado de la devastación y en contra de las vidas de las personas LGBT. Sin embargo, por otra parte, este mismo Dios es también al que debemos convertirnos. Parece agotador, sin embargo, encontrarse de nuevo un Dios que tiene que ser complacido para detener la "plaga de violencia", y toparse con un Dios que necesita que supliquemos clemencia y perdón para acabar con el castigo heterosexista.

Para nosotros tres, no obstante, parecía demasiado fácil simplemente sentarnos y hablar sobre la manera como la iglesia y la sociedad heterosexista han perpetuado este "ejército de violencia" sobre nuestras vidas. Queda bastante claro que Joel está llamando a arrepentirse a "todas" las personas (verso 1), no sólo a algunas. La comunidad LGBT tiene también que arrepentirse de algo. Este arrepentimiento no es por quienes somos, ni por por nuestro amor y sexualidad del mismo sexo, sino por la forma en que no hemos sido suficientemente audaces y ni nos hemos indignado lo suficiente, con lo que aún le sigue ocurriendo a nuestras propias vidas y las vidas de nuestros familiares y amigos.

Quizá no hayamos elevado siempre nuestras voces contra las prácticas religiosas interesadas y deshumanizadoras de las que el profeta Isaías habla esta semana. Una parte de los que resulta tan insidioso del abuso y la violencia es que exprime la energía de una persona para actuar y responder resistiendo con justa indignación. No siempre hemos reclamado el tipo de "reforma moral" que tan proféticamente demanda Isaías 58:6-8. En realidad, muchos miembros de nuestra comunidad son los "desnudos" (verso 7) y desposeídos a los que Isaías pide que atendamos con nuestras acciones concretas. Algunas veces ha sido más sencillo simplemente proteger nuestras "pequeñas esferas" de seguridad, en nuestro entorno cercano y en medio de nuestra familia de elección, que convertirnos en los que sueltan "las cargas de la opresión" (verso 6) y quitan el "yugo" (verso 9) de los miembros de nuestra propia comunidad LGBT que se encuentran más marginados, oprimidos y vulnerables, que aquellos de nosotros que hemos sido bien asimilados en las comunidades e iglesias más abiertas.

No siempre hemos pedido perdón de la forma rotunda en que el Salmo 51 nos pide que lo hagamos. Hemos dado alguna de las mismas excusas defensivas, de las que el salmista apremia al pueblo a convertirse, para renovar sus corazones y sus vidas (versos 1-17).

Para los miembros de la comunidad LGBT, ¿qué perdón buscas respecto a otros miembros de la comunidad LGBT? Para nuestros aliados, ¿qué oración de perdón ofrecerías a Dios por la devastación de las vidas LGBT?, y ¿cómo prodrías, de forma concreta, desatar los lazos de la opresión que abundan a nuestro alrededor?

Como personas LGBT, humilde y audazmente reclamamos al Dios de los profetas también como nuestro Dios. Incluso aunque no somos responsables de la mayor parte de la devastación de la violencia homófoba y heterosexista en nuestra tierra, como parte de la comunidad humana nos sentimos compelidos al arrepentimiento, cambiando o convirtiéndonos en serio. No siempre hemos hecho el trabajo necesario para detener la devastación, sino que más bien hemos hecho lo que fuese requerido para "integrarnos" e intentar tan solo vivir una vida "normal". Resistir la invasión constante de ejércitos enemigos es doloroso y agotador.

La invasión ha estado viniendo desde hace largo tiempo y, a veces, miembros de la comunidad LGBT necesitamos retirarnos, y regenerarnos y renovarnos nosotros mismos para la larga lucha por la transformación social y religiosa. El Miércoles de Ceniza es un momento importante para que las personas disciernan si es el tiempo de la acción decidida y valiente o el tiempo para retirarse de la devastación para renovarnos a nosotros mismos.

Al encontrarnos con Mateo 6:1-6, 16-21, reconocemos que a veces practicamos nuestras disciplinas espirituales en el tipo de "privacidad" a la que Mateo nos apremia (versos 26, 16-18). Nos implicamos en actos simbólicos y reales de oración, ayuno y limosna en lo secreto de nuestra vida de comunidad. No hacemos esto porque sea algo bueno y humilde como enseña Mateo, más bien lo hacemos porque tenemos miedo de hacerlo más público, de ser más visibles. Tenemos miedo de ser más radicales en nuestra "verdadera justicia" en un mundo donde ser abiertamente gay o lesbiana aún puede tener consecuencias fatales. Esto no es una excusa para ser menos visibles y radicales, sino que siempre tiene un impacto particular y único en las vidas LGBT.

Al leer las palabras de Mateo nos damos cuenta de que la comunidad LGBT con frecuencia vive su verdadera justicia en los mundos privados y secretos de seguridad que creamos entre nosotros. A veces es difícil vernos, difícil descubrirnos. Con frecuencia parece que no tenemos un tejido general y unificador de cultura o realidad que nos mantenga juntos como comunidad. Así que, a veces, nos vemos obligados a practicar nuestra "verdadera justicia" dentro de la privacidad de nuestra comunidad. Sin embargo, lo que resulta tan poderoso en los mandatos de Mateo, es que él cuenta con el hecho de que cada fiel judío efectivamente estará orando, ayunando y participando en actos de caridad y justicia, y por eso les apremia a ser humildes al hacerlo (versos 1-6).

La lectura del evangelio de Mateo es uno de esos textos que demanda de nosotros tomar en serio el "contexto". Para las personas LGBT podríamos dar la vuelta a las palabras de Mateo y, en su lugar, esforzarnos en expresiones públicas más valientes de nuestras vidas y de nuestras prácticas de "justicia" -así como desafiar a la comunidad heterosexual también a un testimonio igual de justo. Mateo llama a constantes comportamientos justos y a que esas acciones las realicemos con humildad.

¿Cómo podría Dios estar pidiendo a las personas LGBT invitar a todas las personas religiosas fieles a comprometerse en esos profundos actos religiosos, en beneficio de nuestra comunidad y de otras personas oprimidas -y hacerlo con profunda humildad?

Al encontrarnos con las palabras de 2 Corintios 5:20b-6:10, somos desafiados a ser la comunidad de la nueva creación de Dios. Nos damos cuenta de con qué frecuencia somos "desconocidos, pero bien conocidos" (verso 9) y tratados como "engañadores" aunque seamos "veraces" (verso 8). Pablo está defendiendo a la nueva comunidad religiosa de la que forma parte y exhortándola a que se consagren a acciones de reconciliación y paz. Está rememorando todas las cosas opresivas que deben soportar en nombre de Dios y de un mundo transformado.

El Miércoles de Ceniza es un buen momento para hacer recuento de cuántas "aflicciones, privaciones y calamidades" (versos 3-10) debe soportar cada uno de nosotros para propiciar la justicia para las personas LGBT y justicia para toda la creación.

¿Qué acciones has tomado en beneficio de las personas LGBT que verdaderamente hayan traído dificultades y aflicciones a tu propia vida? ¿Dónde ves ejemplos de la nueva creación de Dios en términos de vidas LGBT menos devastadas y menos oprimidas?

Oración inclusiva

Dios de justicia,
danos el valor de encarar todos los lugares de nuestra vida
donde hayamos participado en la devastación de las vidas LGBT.
Ayúdanos, este Miércoles de Ceniza, a ser sinceros 
y a arrepentirnos de la opresión
que contribuimos a crear y a mantener
y danos una nueva resolución de ser, auténticamente.
comunidades de fe que encarnen tu nueva creación
al comprometernos en actos de reconciliación y paz.
Amén.

5.3.11

Encuentro en la montaña

6 de marzo de 2011
Domingo de la Transfiguración / Domingo último después de Epifanía. Año A.


Las lecturas de hoy describen encuentros magníficos con Dios. ¿Qué ocurre? ¿Quién está invitado a la montaña? ¿Cómo influyen los acompañantes en el encuentro?

En las historias de montaña de hoy, consideramos los encuentros de hombres bien conocidos entre sí y Dios en búsqueda de una revelación. Los hombres son Moisés y Josué en Éxodo 24, y Jesús, Pedro, Santiago y Juan en Mateo 17. Las historias están conectadas por La aparición de Moisés y Elías en el pasaje de Mateo.

En Éxodo 24:12-18, la historia del Monte Sinaí, Moisés y Josué se hallan en una nube durante seis días, antes de que Moisés sea llamado por una voz masculina no identificada (verso 16), que se supone pertenece a Dios. La montaña está cubierta por una nube de divina densidad (significado básico de la palabra hebrea kabod, que la New Revised Version de la Biblia traduce como "gloria"). Guardando la distancia, se nos dice que la apariencia "era como un fuego abrasador" como una fogosa cita apasionada "en la cumbre del monte" (verso 17). No se nos dice qué pasó dentro de la nube, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿cuál es la naturaleza de este encuentro humano-divino todo-masculino? Muchas imágenes de veneración en éxtasis vienen a la mente incluida la historia del Génesis de la lucha de Jacob rodando por el suelo con Dios como un varón junto al río Jaboc (Génesis 32:22-32).


Cuando examinamos la historia del Éxodo, también nos preguntamos: ¿dónde están las mujeres y los niños? Quizá podemos suponer que están junto a los ancianos al pie de la montaña. La historia no revela su final. Más bien, el pasaje del leccionario acaba con una segunda versión de la historia, que deja a Moisés a solas con Dios en la montaña (verso 18). Si nos atenemos sólo a la lectura del leccionario, nos quedamos sin saber si Moisés recibe o no las tablas, sólo sabemos de su apasionado encuentro con Dios en la montaña.


¿Qué interrogantes tienes sobre el encuentro en la montaña y entre las nubes? ¿Qué imaginas que ocurrió y qué importancia le das?

El Salmo 2 sobre el alboroto de las naciones parece vincularse con la historia de la Transfiguración. Hay una voz del cielo (verso 4) un una colina santa (verso 6). Sin embargo, este salmo tiene menos misterio y más confusión. Se pide a un rey anónimo que ponga orden en todo esto. Por otra parte, el relato de la Transfiguración en 2 Pedro 1:16-21 carece de cualquier sentido de misterio -no hay ninguna nube. El autor quiere ser sucinto y simplemente resume. Sin embargo, mucha de la importancia de la imaginería de la nube en el relato anterior del Éxodo deriva de la oscuridad de la acción de Dios. Este encuentro con Dios en la nube es un misterio e invita al lector a imaginar todas las posibilidades. Aquellos de nosotros que trabajamos en el campo LGBT (o en cualquier otro asunto social) no podemos esperar simplemente explicar y convencer a los demás sobre nuestros compromisos. Más bien, necesitamos invitarlos dentro de la nube -invitarlos a la experiencia de transformación- no importa lo atemorizador que sea.


En Mateo 17:1-9 el círculo de testigos se reduce y se limita a Pedro, Santiago y Juan que ven a Jesús con rostro resplandeciente y vestidos deslumbrantes. Jesús se encuentra con Moisés y Elías y es instruido por estos antepasados (verso 3). Los lectores y predicadores contemporáneos, incómodos con esta intensa cita de sólo varones, pueden querer imaginar mujeres en el encuentro -Débora y Ester, y quizá también Miriam (aunque ella podría temer ser maldecida otra vez volviéndose blanca como la nieva (ver Números 12:10).


Sigue una manifestación divina o visión teofánica: Dios anuncia desde la nube que Jesús es al Amado (verso 5). El sobrecogimiento del momento atemoriza a los tres discípulos varones que se encuentran en el suelo. La necesidad de ensanchar los círculos es puesta de manifiesto. Sin embargo, el narrador no ayuda, sino que continúa sin interesarse por las relaciones entre Pedro y Jesús. Así que ¿cómo transfiguramos la transfiguración de manera que lleguemos a ser más inclusivos con aquellos que son invitados a la "cumbre"?


Somos partidarios de un encuentro más inclusivo en la montaña. Nos resistimos a limitar el número de personas y, en vez de esto, llamamos a una ampliación del número de quienes están incluidos. Mantenemos estos mismos compromisos al encontrarnos hoy en la arena pública y política. Cuando se trata de nuestras leyes, debemos luchar por una legislación que sea inclusiva, especialmente las que tienen impacto en las vidas de las personas LGBT y de las personas oprimidas. Es necesario estar en coalición construyendo, aunque las lecturas bíblicas de hoy no nos ayudan a ver la exigencia de hacerlo. Un punto de acceso, sin embargo, puede ser la necesidad de agrandar los círculos y dejar de mirar a las montañas. Tan bella y deslumbrante como es la vista desde la cumbre de la montaña, ésta desvía nuestra visión del encuentro colectivo de Dios.


¿Qué encuentras de exigente y problemático en la historia de la Transfiguración? ¿Qué encuentras de exigente y problemático en el comentario de Escrituras inclusivas a esta historia? ¿Qué podría estar diciéndote Dios a ti y a tu comunidad a través de nuestras reflexiones?


La referencia al Espíritu Santo en 2 Pedro 1:21 puede ser útil pues al menos nos recuerda que el Espíritu habla a través de hombres y mujeres. (Necesitamos ser cautos, sin embargo, y no fomentar el privilegio de los testigos oculares). A través de estos pasajes del leccionario, con ellos, y más allá de ellos, la transformación cobra exigencia para cambiar a escala local y global.


Con todos estos textos sugiriendo que sólo los varones van a la cumbre de la montaña, ¿cómo ampliamos nuestra visión de una comunidad transformada? ¿Incluirán nuestras historias de Transfiguración diversos sexos, clases, etnias y capacidades? ¿Cómo experimentamos a Dios de forma diferente en la visión exclusiva y en una visión transformada inclusiva?

Oración inclusiva


Muy glorioso e inclusivo Dios,
ayúdanos a ver tus poderes de transfiguración,
cuando te encontramos en comunidades inclusivas.
Ayúdanos a sentir tus poderes de transfiguración,
cuando llamas a nuestros antecesores a dar testimonio de tus esperanzas
para nosotros y para nuestras comunidades.
Ayúdanos a experimentar tus poderes de transfiguración,
cuando encontramos a Jesús resistiendo los poderes opresivos
en su tiempo y en los nuestros.
Ayúdanos a encontrarte transfigurado ante nosotros,
cuando nos unimos a ti en ministerios audaces de inclusión, intimidad y justicia.
Transfigura nuestro mundo.
Amén.