31.7.10

Rico en Dios

1 de agosto de 2010
Domingo 18º de Tiempo Ordinario. Año C.

En nuestro Occidente, un mundo posmoderno de e-mail sin cables, Internet global, apartamentos de un millón de dólares, relaciones agresivas y horarios frenéticos, ¿damos tanto valor a nuestras cosas y agendas personales que olvidamos las cosas que realmente importan?

"Andaban perdidos por el desierto arenoso, sin hallar el camino hacia una ciudad donde vivir, tenían hambre y sed, ¡estaban a punto de morir! (Salmo 107: 4-5). Este pasaje refleja desafortunadamente la realidad espiritual de las vidas de muchas personas LGTB. Muchos experimentan la vida en un páramo espiritual, apartados de las comunidades de fe que sirven y aman. La violencia de ser etiquetado como ‘abominable' es insoportable para muchos y el fervor que una vez se dirigió al servicio de Dios y de los demás, se dirige hacia otros dioses menores. Algunos se convierten en adictos de vicios que todos reconocemos como las drogas, el alcohol y el sexo. Pero otros se convierten a vicios más ‘respetables' como la carrera profesional, la riqueza y la imagen que, aunque menos destructivos para el cuerpo, no son menos destructivos para el alma. Todos los vivos se persiguen con el objeto de sentirse bien o, al menos, de sentirse mejor. En el caso de muchas personas LGTB, que han sido desarraigadas del ancla de la fe y a quienes se les ha dicho que tienen el acceso denegado a Dios a causa de quienes son, es comprensible que puedan buscar otros caminos para llenar ese vacío.

Este es el dilema del que habla Jesús en la parábola del rico necio en Lucas 12: 13-21. La palabra ‘necio' suena bastante dura, pero se dirige a quienes a propósito y voluntariamente le dan la espalda a Dios, no a quienes son alejados por la crueldad de otros. Sin embargo, lo que Jesús señala es lo mismo para todos -la riqueza de cara a Dios es el único tipo de riqueza que finalmente importa. La búsqueda de consuelo en cualquier cosa fuera de Dios es vana, tanto si esa cosa es una botella como si es una cuenta bancaria. La advertencia de Jesús aquí no es contra la riqueza en sí, sino contra la falsa seguridad que la riqueza y las posesiones pueden generar "la vida no depende del poseer muchas cosas" (Lucas 12: 15b). Podríamos reemplazar dinero y posesiones por cualquier otra cosa que usemos para lograr identidad y consuelo en lugar de Dios. La misma vanidad está también ahí presente.

¿En qué cosas ves que las personas de tu comunidad intentan encontrar sentido y bienestar, además de en Dios? ¿Por qué crees que se sienten atraídos por esas cosas en particular?


Las lecturas para hoy nos recuerdan la seriedad de la llamada de Dios en nuestras vidas. La lectura de Eclesiastés 1: 2, 12-14 hace el recordatorio frecuentemente repetido de que "todo el vanidad" -al final algo carente de Dios sencillamente no satisfará el anhelo que tenemos de plenitud en nuestras vidas. "Vanidad" significa que algo está vacío o que no tiene valor -traducido de la palabra hebrea ‘hebel' literalmente como ‘aliento' o ‘vaho'. El escritor del Eclesiastés nos dice una y otra vez que todo es vanidad.

El Salmo 49: 1-12 nos recuerda otra vez que toda nuestra riqueza material sencillamente pasará a aquellos que dejemos atrás cuando muramos -no las podemos llevar con nosotros. El salmista nos recuerda con crudeza que todos hemos de encarar el momento de la muerte física. ¿Cuál será entonces el sentido de todas las cosas que hayamos acumulado? ¿Será el ‘vaho' del que nos ha hablado el Eclesiastés? ¿O hemos decidido ya poner nuestro tesoro en Dios y sólo en Dios?

Como personas LGTB de fe, ¿en qué medida nuestra cultura nos anima a invertir nuestro tiempo y energía en cosas que son vanidad -‘vaho'? ¿Cómo deberíamos responder a estas presiones dominantes dentro de nuestras propias esferas de influencia?

Para muchas personas LGTB , nuestra imagen de Dios está cargada con el bagaje de la crueldad de los que se consideran representantes de Dios. Ésta es una entrada común de nuestros itinerarios espirituales. Los que encuentran un camino de regreso a la fe y a las comunidades de fe, con frecuencia lo hacen en medio de arduos esfuerzos y llevando las cicatrices espirituales de su pasado. Aun así, debemos todavía contar con la llamada de Cristo. El mensaje persistente de Jesús es triple: (1) que la llegada del Reino de Dios es inminente, (2) que la decisión que hay que tomar es de la mayor seriedad y (3) que la llamada de Dios en nuestras vidas es radical. Y así, tanto si la llamada es como una suave palmadita o como un despertador estremecedor, el amor de Dios es la fuente y la riqueza de cara a Dios es el objetivo.

El mundo está lleno de muchas cosas que nos distraen de madurar en nuestras vidas espirituales. A algunas somos conducidos por la crueldad y el rechazo de los demás. Por algunas somos atraídos a causa de nuestras propias pasiones e inseguridades. En todos los casos, el amor de Dios está presente de modo incansable. Al final, la riqueza de cara a Dios es la única cosa que nos traerá satisfacción.

Oración inclusiva

Santo Dios, que satisfaces nuestras almas con buenas cosas,
danos fuerza para poner nuestras mentes en ti,
no en cosas únicamente terrenales.
Llena todo vacío y todo miedo con tu gracia.
Danos el valor de hacer a un lado las cosas que perecen,
y de vivir en libertad
-diciendo la verdad, ofreciendo pan, cobijo y consuelo a otros,
confiando en ti, nuestra Libertad, nuestra Confianza, nuestro Pan.
En el nombre de Jesús, dador de todo bien.
Amén.

24.7.10

En demanda de fidelidad

25 de julio de 2010
Domingo 17º de Tiempo Ordinario. Año C.

La llamada de Dios a la fidelidad nos invita a tomarle la palabra también a Dios al mismo nivel.

La Biblia, nuestras iglesias y nuestras vidas pueden presentar imágenes de Dios en las que parece enfadado, vengativo, abusivo o simplemente distante. Algunos nos han dicho que simplemente aceptemos estas imágenes sin cuestionarlas. Sin embargo, tomadas en su conjunto, las lecturas de esta semana nos animan a cuestionar estas imágenes, a tomarle la palabra a los mensajeros de Dios, e incluso al propio Dios, al mismo nivel de fidelidad con que Dios nos toma la palabra a nosotros. Helene Russell sugiere que la buena noticia para los cristianos LGTB es que la Biblia misma es un complejo compendio de tradiciones que nos piden entablar un diálogo crítico y cuestionador con ellas, entre nosotros y con Dios.

En Lucas 11: 1-13, Jesús nos enseña a insistir rogando a Dios por lo que necesitamos hasta que lo consigamos. En respuesta a la petición de los discípulos para que Jesús les enseñe a orar, él sugiere orar tanto por el estado del mundo ("Venga tu reino", verso 2), como por nuestras propias necesidades (el pan de cada día, perdón, protección de los momentos de prueba). Aunque el texto afirma que "el que pide recibe" (verso 10), Marti Steussy apunta, la historia de los amigos a media noche reconoce, como lo hace el Salmo 85, que a veces cuando llamamos, la puerta parece tardar en abrirse. Pero no debemos que la aparente distancia de Dios nos impida insistir en lo que más necesitamos.

Cuando oras, ¿pides por las cosas que dan vida y mejoran el espíritu? ¿Insistes en ello?

Charles Allen sugiere que Colosenses 2: 6-15 nos enseña cómo nuestra vida común en el Cuerpo de Cristo nos autoriza a cuestionar cualquier gobernante o autoridad que pueda condenarnos o menospreciarnos: "Tened cuidado y no os dejéis llevar por quienes os quieren engañar con teorías y falsos argumentos según las tradiciones de los hombres" (verso 8). El escritor nos dice que permanezcamos fieles a lo que se nos ha enseñado, pero, Marti Steussy señala, también presupone que la verdadera enseñanza libera, no encarcela. Ante cualquier enseñanza deberíamos preguntarnos: ¿Experimentamos plenitud y vida, nos sentimos enraizados, edificados y consolidados? ¡La verdadera enseñanza nos es mezquina, sino exuberante!

Helene Russell señala una aparente oposición entre la razón humana y la sabiduría divina en la lectura de Colosenses. Pero una mirada más cercana revela que el autor está oponiendo una particular filosofía que enseña doctrinas que nos son compatibles con la exuberante gracia y con la encarnación corporal que son centrales en el cristianismo.

¿Cómo disciernes entre la mera sabiduría humana y la Sabiduría que está fundada en la fe, en Cristo? ¿Hay alguna diferencia, por qué se caracteriza?

Génesis 18: 20-32 nos muestra a Dios que invita a nuestro padre en la fe, Abraham, a insistir en la fidelidad de Dios. Sin embargo, para el pueblo LGTB, subraya Charles Allen, este pasaje es un preludio de los más atemorizadores relatos de terror. Cualquiera que sea el pecado de Sodoma (¿la violación en grupo?, ¿la desatención del pobre? -Génesis nunca nos lo cuenta explícitamente), uno se pregunta por qué Dios necesitaría encontrar tan siquiera una persona "justa" en la ciudad -por no hablar de diez- para abstenerse de destruirla. Pero puede ser parte de la función del pasaje hacernos preguntar precisamente esa cuestión.

Como Marti Steussy observa, Dios realmente parce invitarnos a preguntarnos ("¿Le ocultaré a Abraham lo que voy a hacer? Génesis 18: 17). Abraham continúa planteando la cuestión, "¿Dejará el Juez de toda la tierra de hacer lo que es justo?" (verso 25). Y cada vez Dios acepta la modificación propuesta a sus planes, por lo tanto concediendo implícitamente que el plan previo andaba corto de verdadera justicia. Helene Russell se pregunta si Dios nos está animando a pensar críticamente sobre las normas de justicia y los juicios, y no a meramente aceptar las decisiones y las normas de la así llamada autoridad divina.

Oseas 1: 2-10 es un pasaje sorprendente a cualquier nivel. ¡Dios pide a Oseas que inicie una situación que viola los valores familiares convencionales! Peor aún, el propio comportamiento de Dios viola los códigos de comportamiento de Israel, ya que la metáfora asigna a Dios dos esposas (Israel, entendiendo por tal aquí el Reino del Norte, en el que Oseas profetiza, y Judá) que son hermanas (en violación de Levítico 18: 18). Más allá de eso, vemos a Dios representando el patrón de un abusador doméstico, repudiando con enfado a la familia y luego repentinamente anunciando que todo irá bien.

Marti Steussy señala: se supone que debemos ser sacudidos por esta lectura. Mientras que normalmente oímos la Escritura leída en una especie de solemne tono monocorde, los antiguos profetas eran predicadores callejeros que usaban cualquier recurso que pudiera captar la atención de la gente. Las palabras de Dios aquí habrían sido predicadas probablemente con una voz amarga, enojada que subrayase el horror de lo que estaba sucediendo. La cuestión era sacudir al auditorio para que sintieran el dolor de Dios; "¿No lo veis, pueblo? ¡Dios se siente como un amante traicionado! ¡Dios está tan defraudado que está pensando en repudiar a sus propios hijos!" Pero es un lenguaje peligroso retratar a Dios como un ser humano demasiado herida como para tratar con los demás como son.

Finamente, el amor esponsal de Dios (hesed) parece vencer (Oseas 11: 8-9). Pero Charles Allen insiste en que no debemos usar el último pasaje para "rescatar" éste. Verdaderamente no está bien ponerse violento con tu pareja no importa cuán profundamente te sientes traicionado. Puede ser una versión moderna, un Midrash, en este orden: imagina a Abraham respondiendo a Dios: "Sé que tu dolor es tan profundo como el de un amante traicionado, pero ¿no son tu amor y tu poder para sanar todavía más profundos?"

El Salmo 138 celebra la fidelidad de Dios, pero incluso este salmo festivo acaba urgiendo a Dios a que permanezca fiel.

¿Es necesario siempre rescatar un pasaje de la Biblia? ¿Cómo respondemos sinceramente a un retrato de Dios que parece bastante alejado del Dios de Israel del amor esponsal?

Oración inclusiva

Santo Dios,
nos has llenado de tu amor y tu pasión por la justicia,
y nos llamas a no conformarnos con menos.
Danos el coraje de pedirte también a ti
que seas tal como te nos has mostrado en tu vida común con nosotros,
en el nombre de tu Sabiduría encarnada y del Espíritu dador de vida.
Amén.


17.7.10

Acoger el Evangelio en el Hogar de Dios

18 de julio de 2010
Domingo 16º de Tiempo Ordinario. Año C.

Explora el Evangelio a través de la hospitalidad, manteniendo la prioridad de la relación con Dios y con los demás.

En Génesis 18: 1-10a, somos sorprendidos por la hospitalidad de la casa de Sara y Abraham. Sabemos lo que viene después (en Génesis 19) -la violenta inhospitalidad de Sodoma. Sin embargo, aquí tenemos un impresionante ejemplo que imitar en Sara y Abraham, usando nuestros mejores dones para acoger a las personas en nuestros hogares. Y al extender esa hospitalidad nos situamos en un lugar para oír la buena noticia. Una y otra vez, la iglesia ha fracasado en extender la hospitalidad a la comunidad LGTB -¡y el evangelio se ha perdido! Tanto si los extranjeros son ángeles como si no, la expectativa de extender la hospitalidad al extranjero no debe ser desechada a la ligera.

El fracaso en la acogida no ha sido sólo hacia la comunidad LGTB. Tanto la inhospitalidad ideológica entre las denominaciones cristianas, como la falta de hospitalidad entre religiones, figura en los primeros puestos de las maneras en que saboteamos la escucha y la proclamación de la buena nueva del amor de Dios.

¿Qué buena noticia podemos estar perdiendo  cuando dejamos de recibir a los extranjeros en medio de nosotros con amabilidad?

Rich McCarty reflexiona: "Después de escuchar el Salmo 15, tengo una imagen del salón de la gran asamblea. Todo el mundo está aquí. Las personas LGTB están presentes, igual que los que se autoconsideran nuestros enemigos, aunque sean nuestros prójimos -personas que nos han perjudicado económicamente despidiéndonos de nuestros puestos de trabajo y que nos han calumniado de distintos modos. Nos miramos directamente a los ojos unos a otros. Entonces oigo a alguien preguntar: ‘Señor, ¿quién puede residir en tu santuario?' La respuesta llega: ‘¿Quién habitará con Dios? Aquellos que andan sin tacha... (pausa larga), y hacen lo bueno... (pausa larga)... y dicen la verdad de todo corazón... (pausa larga). ¿Quién es recibido? Todo el mundo oye la respuesta. Todo el que nos ha calumniado y herido es renovado y capacitado para andar sin tacha con nosotros. Todo el que ha sido incapaz de decir la verdad de todo corazón es liberado y capacitado para hacer lo bueno."

En nuestra conversación, los autores compartimos experiencias duras y conflictivas con la promesa del Salmo 15: 4 de que aquellos "que cumplen sus promesas aunque les vaya mal" habitarán en el santuario del Señor. Honramos a quienes dicen con audacia su propia verdad sobre su identidad de género y/o su orientación sexual, y que permanecen en su integridad incluso en daño propio. También lamentamos la forma en que algunos han usado esta demanda para atar a las personas a sus promesas matrimoniales y, haciendo esto, herir el alma de quien está así atado a su pareja.

¿Qué significa mantener tus promesas incluso en daño propio? Considera los ejemplos tanto positivos como negativos.

Colosenses 1: 15-28. ¡Lo primero es lo primero! La aclamación cristológica establece lo que es preeminente: el primogénito de toda criatura, anterior a todo, la cabeza, el principio, el primero de los resucitados, el primer puesto. ¡Cristo es primero! Después todo encuentra su propio lugar: en Cristo ha querido habitar toda la plenitud (en griego pleroma). La idolatría levanta su fea cabeza cuando las personas o las instituciones quieren ponerse ellos mismos como primogénitos, como la Palabra y la Sabiduría encarnada de Dios, reclamando así el derecho a dominar y oprimir a otros.

Después de establecer un sólido fundamento en Cristo, el que escucha esa Palabra no puede quedarse estancado por más tiempo en el proceso intelectual. El ministerio consiste en el despliegue del significado de Cristo, el fundamento. Oímos en Colosenses 1, 24-28, la llamada  a encarnar ese despliegue o desvelamiento del evangelio en nuestros propios cuerpos. ¿Cómo me relaciono con otros cuerpos? ¿Cómo abro mi tienda para mostrar hospitalidad con los extranjeros? El despliegue del Evangelio no consiste en proselitismo o en decirle a otros lo que deben hacer. El Evangelio se despliega cuando se hace vida en ti y en mí.

Nombra alguna de las formas en que quieres que el evangelio se revele y se exprese en tu vida. ¿Qué le ocurrirá a la iglesia si hablamos de la gloria de este misterio, Cristo en ti, en nuestros propios cuerpos -incluso en la intimidad sexual?

Lucas 10: 38-42 nos invita, junto con Jesús, a entrar en la casa de las hermanas Marta y María.  ¿Qué significa invitar a Dios y a los que han sido hechos a imagen de Dios a nuestras casas y darles hospitalidad? Por una parte, ¿sabemos cómo descansar? Para aquellos entre nosotros en posiciones de liderazgo, ocupados en lo que Marta hace, oímos la llamada a atender a nuestra relación personal con Dios. ¡Cómo necesitamos el equilibrio entre el trabajo y el descanso en la presencia de Dios! Puede ser que necesitemos llamarnos Marta unos a otros de vez en cuando -sólo para volvernos a llamar unos a otros a ese discipulado esencial con Jesús.

La elección de María -relación y discipulado íntimo- no le será arrebatada. En una época de climas políticos que cambian rápidamente, incluso sabiendo que el trabajo duro de las personas puede desaparecer literalmente en un momento, esos momentos de íntima comunión no pueden ser arrebatados.

Oración inclusiva

Llámanos de nuevo, oh Dios, al ministerio de la hospitalidad.
Tú que nos has acogido,
danos la gracia de extender esa misma acogida a otros,
y concédenos la sabiduría de regresar una y otra vez
a refrescarnos en tu presencia.
Que tu reino venga en nosotros y entre nosotros.
Amén.

10.7.10

La libertad no está lejos

11 de julio de 2010
Domingo 15º de Tiempo Ordinario. Año C.


La obra de Dios comienza y actúa a través de nuestros cuerpos, para que podamos presentarnos en integridad a ministrar a los demás.



Deuteronomio 30: 9-14. ¡Qué palabra tan radicalmente importante para nuestra comunidad herida! Para algunos, especialmente para la comunidad LGTB afroamericana, el pensamiento de libertad está tan lejos, "más allá del mar" (verso 13), que no puede ser concebido. Este texto habla de coraje para seguir proclamando esa buena palabra de libertad. Está cerca de nosotros, en nuestros corazones y en nuestra boca (verso 14). Es asequible. La palabra profética para esa comunidad profundamente herida, profundamente encerrada en el armario es esta: tu libertad no está lejos, no es algo imposible, aquello a lo que estamos llamados no es algo lejano.


Seguramente esta palabra es un bálsamo curativo para nuestra comunidad. La obra de Dios no está en lo que nos han estado haciendo a nosotros, sino en amar a Dios y al prójimo y a uno mismo. ¡Y esto está muy cerca!


El Salmo 25: 1-10 nos recuerda que confiemos en Dios y que no pensemos que debemos hacerlo todo por nosotros mismos. Muchas personas LGTB se sienten solas y algunas sienten que no tienen acceso a su herencia espiritual, por la forma en que la iglesia los ha tratado. ¡Cómo nos da poder recordar: ‘oh, sí, no se trata de mí, sino que se trata de Dios y de lo que Dios está haciendo'!


La oración "no dejes que me hunda en la vergüenza. ¡Que no se rían de mí mis enemigos!" (verso 2), nos invita a no avergonzarnos de quiénes somos en el itinerario espiritual que seguimos. Quizá esto no es sólo un desafío externo, sino también una cuestión interna. Se nos recuerda que no dejemos que nuestra propia vergüenza y nuestros miedos triunfen sobre nosotros. Algunas veces nuestro mayor enemigo es nuestro propio miedo.


Comparte una historia personal sobre una vez cuando poner tu confianza en Dios te condujo a la paz y a un nuevo sendero para tu vida.


Leyendo Colosenses 1: 1-14, consideramos las similitudes entre esa pequeña, extraña (¿nos atreveremos a decir "queer"?) colección de creyentes en una sociedad frecuentemente hostil y nuestra propia extraña colección de personas LGTB, llenas de fe, en comunidad. ¡De cuánto poder disponemos si podemos recibir las bendiciones que este escritor quiere transmitir a esta comunidad cristiana luchadora del siglo primero! ¡Tenemos una participación en la herencia de los santos en la luz! ¡Hemos sido rescatados del poder de las sombras y trasladados al Reino de Dios! Es todo para nosotros, no para nadie más.

Este ejemplo nos anima a que, en nuestra comunidad, nos escribamos cartas los unos a los otros. Esas epístolas, alentándonos unos a otros en la gracia que es nuestra, en medio de estas luchas, serán muy importantes para nuestro legado. Generaciones más tarde, aquellos que nos siguen pueden entender el proceso por el que pasamos.

¿Qué escribirías en una carta a una comunidad LGTB en otra ciudad o estado para animarlos en la lucha y recordarles su herencia espiritual que los sostendrá?

La historia del buen samaritano, Lucas 10: 25-37, resuena profundamente con implicaciones LGTB. El sacerdote y el levita no podían tocar sangre o un cuerpo muerto sin incurrir en impureza y por lo tanto están incapacitados para entrar en el lugar santo. La historia de Jesús nos sugiere que tocar a quien está herido es en sí un acto de santidad. Entrar en lo quebrantado de una persona y tocarlo es penetrar en el Santo de los Santos. Mientras que algunos huyen de las personas LGTB y les llaman impuros o abominaciones, nosotros cuidamos unos de otros. Nosotros conocemos esa clase de rectitud.

Reconociendo la santidad de tocar a quien ha sido herido, también recibimos el encargo de Dios de centrarnos en los afligidos con el VIH/SIDA. Sin embargo, mientras que algunos pacientes VIH/SIDA han recibido adecuada atención y tratamiento, el VIH/SIDA continúa poco conocido en muchas comunidades de color, particularmente entre las mujeres de color. No podemos permitir que este asunto desaparezca de la pantalla de nuestro radar, sólo porque no afecte a las comunidades de varones blancos con la misma incidencia de antes.


Conectando con el mensaje de Deuteronomio 30, se nos recuerda que la oportunidad de cumplir la ley está cerca de ti - en estas personas heridas. En este ministerio con cuerpos frágiles experimentamos el gozo de cumplir la ley.


También señalamos que la persona que era despreciada (el samaritano) actuó como prójimo. Muchos en la comunidad LGTB con frecuencia llegan a ministrar a personas gays y no gays por igual. ¡Estamos siendo prójimo! Recuerda tener esto como un don que podemos ofrecer incluso cuando somos despreciados.


Recuerda que Jesús contestó a la pregunta de "¿quién es mi prójimo?" (verso 29), con una historia y con otra pregunta (verso 36): "¿quién actuó como prójimo?". Se nos desafía también a mirar hacia fuera para ver dónde está actuando la iglesia de Dios, celebrando las acciones de bondad donde quiera que las encontremos, incluso por parte de aquellos que pueden no ser parte de la iglesia visible.


¿Quiénes son las personas heridas que estamos evitando en nuestra comunidad?


Oración inclusiva


Dios de gracia, Madre nuestra y Padre nuestro,
Celebramos la cercanía de tu presencia.
Al abrazar al Emanuel, Dios-que-está-con-nosotros,
oramos para que actuemos como prójimos los unos de los otros.
Manifiéstate en nuestros cuerpos.
Manifiéstate en nuestra mutua comunión.
Manifiesta el poder de la inclusión de Pentecostés en tu iglesia.
Te lo pedimos en el nombre de todo lo que es bueno. Amén.

3.7.10

Del silencio al ministerio

4 de junio de 2010 
Domingo 14 de Tiempo Ordinario. Año C.


Nuestro camino de fe incluye reclamar la memoria y los métodos de nuestros mentores, de quienes nos han precedido, de quienes han demostrado que Dios es fiel incluso en las situaciones más difíciles.


Como el gobernante de 2 Reyes 5: 1-14, somos llamados a poner en práctica los dones que nos han sido dados. Como a Naamán, se nos reta a desechar nuestra necesidad de las obras portentosas que Dios puede realizar, para que actuemos  en las pequeñas cosas que Dios nos está invitando a hacer. Por ejemplo, mientras que quisiéramos cambiar las leyes del país, puede que se nos esté pidiendo que mejoremos nuestra relaciones con nuestra propia pareja.


¿Cómo afecta a tu manera de vivir la creencia profunda de que eres digno de ser llamado por Dios? ¿Qué pequeñas cosas puede estar Dios pidiéndote que hagas, en contraste con lo portentoso?


El Salmo 30 proviene de las experiencias reales del salmista. Recordamos los tiempos y lugares de nuestra vida cuando las cosas eren realmente difíciles, como si estuviéramos en la fosa (verso 3) -y lo que se siente al salir de ese lugar. Dios está ahora presente y se complace con las risas y el gozo sincero. ¡Cuánto baile en presencia de Dios!


Oímos también que Dios cambia el luto en danza (verso 5), para hacer que el pueblo experimente este sentimiento de gozo. Mientras que algunas personas pueden experimentar esto, la libertad de estar gozosamente fuera del armario no está a disposición de toda la comunidad LGTB, especialmente de las comunidades LGTB de color. Oímos la llamada a creer en la promesa de Dios más allá de la fosa, y  a no estar callados. Recuerda que la llamada a no permanecer callado no es sólo por nosotros, sino por Dios y su integridad. Salir del armario social y espiritualmente es una causa santa, merecedora de gran acción y de gran celebración.


Gálatas 6: 1-16 nos desafía sobre nuestra disposición a cultivar el autocontrol, el valor y la fortaleza necesaria para ser una presencia amable para aquellos que nos ofenden. ¡Oh, el cansancio en la tarea! ¡La misma conversación una y otra vez! Sin embargo se nos encarga que no nos cansemos de hacer el bien, que trabajemos por el bien de todos, incluso de aquellos que se consideran nuestros enemigos. No nos permitimos el lujo de leer este texto como si los señalara a "ellos". Tenemos que leer el texto como si se dirigiera a "nosotros".


¿Qué te parece reconciliarte con alguien que te ofende y restaurarlo en un espíritu de amabilidad? ¿Cómo afecta el poder o la relativa falta de poder (social y eclesiástico) a tales interacciones?


En Lucas 10: 1-11, 16-20, el leccionario presenta dos movimientos: primero, el envío de los 70 discípulos de Jesús con indicaciones sobre su ministerio y la hospitalidad, y segundo, el informe de los 70 cuando vuelven de su misión. Desafortunadamente, el leccionario pasa por alto los comentarios sobre Sodoma en Lucas 10: 12-15. Esta omisión agrava la ignorancia sobre Sodoma. Pocos caen en la cuenta de que Jesús, habiendo nombrado la falta de hospitalidad, llama la atención sobre el pecado comparable de Sodoma. ¿Quiénes eran los sodomitas? Eran personas que negaron la hospitalidad a los extranjeros, personas que querían usar y abusar de los ángeles que Dios había enviado (Ver Génesis 17-19). Así que Jesús dice: "Si no ofreces la hospitalidad debida, será peor para ti que para Sodoma, que no ofreció la hospitalidad debida".


A la comunidad LGTB y a nuestros aliados: nosotros también somos enviados por Jesús a ministrar y proclamar que el Reino de Dios está cerca. Somos responsables de nuestras acciones, no de los actos de hospitalidad o falta de hospitalidad que recibimos.


¡Qué irónico que la traducción de la Biblia del rey Jaime haya sido usada frecuentemente para interpretar que "sodomía" habla de homosexualidad en vez de falta de hospitalidad! ¡Es especialmente irónico, ya que el amante gay del rey Jaime, Georges Villiers, duque de Buckingham, está sepultado cerca de él en la Abadía de Westminster! [Ver. Mel White's Religion Gone Bad: The Hidden Dangers of the Christian Right, p. 136-137.] Tenemos una oportunidad de ir más allá de esa muestra primera de la propia homofobia del rey Jaime cuando leemos toda la sección: Lucas 10, 1-20, e incluimos una discusión de la falta de hospitalidad como el pecado de Sodoma. No permitamos que el leccionario silencie la justicia para las personas LGTB una vez más.


Tampoco puede estar callado sobre la llamada a la responsabilidad. Jesús proclama que un tiempo de  juicio está llegando. Es una llamada de atención para los cristianos que se sientan en las iglesias pensando que despierten que está bien maltratar a la gente. Habrá un día cuando todos tendremos que responder de nuestras acciones. Como dice Pablo en Gálatas, ¡cosechamos  lo que sembramos!


¿Dónde están los lugares de mayor  hospitalidad y falta de hospitalidad para las personas LGTB? ¿De qué manera tú -y tu propia comunidad de fe, tanto en la iglesia como en la comunidad LGTB- niegan u ofrecen al pueblo de Dios?


Oración inclusiva


Santo y amoroso Dios,
nos llamas en momentos de grandeza y en momentos corrientes.
Nos llamas para que salgamos de la fosa de la desesperanza
y nos devuelves a aquellos que viven en sus sombras,
para anunciarles tu gracia, compasión y verdad.
Infunde en nosotros los dones de la fe, la esperanza y el amor,
para que podamos confiar en ti en tiempos de tribulación.
Mantén la visión de tu Reino cercano ante nosotros.
Que vivamos en comunión contigo
y con todos los que llevan tu imagen.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús el Cristo. Amén.