31.12.10

2011: nueva oportunidad de gracia y paz

1 de enero de 2011
Santo Nombre de Jesús / Circuncisión del Señor

Números 6: 22-27

22 El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:
23 “Diles a Aarón y a sus hijos que cuando bendigan a los israelitas lo hagan de esta manera:

24 ‘Que el Señor te bendiga y te proteja;
25 que el Señor te mire con agrado y te muestre su bondad;
26 que el Señor te mire con amor y te conceda la paz.’

27 “Así ellos pronunciarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.”

25.12.10

No más asesinatos de inocentes

26 de diciembre de 2010
Domingo 1º después de Navidad. Año A.

La paz de la Navidad exige resistencia valiente y acción contra todas las fuerzas e instituciones que destruyen a los hijos e hijas de Dios.

Sinceramente, las lecturas de esta semana nos inquietan. ¿Cómo pasamos de la Navidad y la celebración de la encarnación, a la glorificación de la muerte y el asesinato de niños?

¿Cuál es tu respuesta inicial, en tu cabeza y en tu corazón, a Mateo 2: 13-23, que a veces se titula “La huida a Egipto” o “La matanza de los inocentes”?

Mateo 2: 13-23 pasa de un plan para matar a Jesús al asesinato de otros niños en su lugar. Hebreos 2: 10-18 introduce a la doctrina de la expiación y presenta a Jesús, no como un líder revolucionario y esperanza de liberación de la opresión para el pueblo, sino como un sacerdote/cordero para ser sacrificado y asesinado. Es un fuerte contraste que, en medio de esos asesinatos, el leccionario también nos presente dos himnos de alabanza (Isaías 63: 7-9 y Salmo 148) por lo que Dios ha hecho. ¿Cómo podemos aún cantar “Alabad a Dios” en medio de toda esta muerte?

Los sueños juegan un papel clave en la lectura de Mateo. A José se le dice en un sueño que huya a Egipto (verso 13) y después, en otro sueño, que vuelva (verso 19). En medio de estos sueños, se nos cuenta la matanza de niños inocentes, cuando Herodes busca destruir al nuevo gobernante que ha nacido.

¿A dónde pueden huir las personas LGBT y otras personas oprimidas, cuando surgen planes para asesinarlos? ¿Quién protegió a las personas LGBT cuando la pandemia de SIDA arrasó el país? ¿Quién es hoy en día Raquel, que llora desconsolada por sus hijos, ahora que la cara del SIDA ha cambiado de hombres blancos gays a mujeres negras pobres? ¿Quién rehúsa ser consolado? ¿O hemos pasado a ser los coros de “alabanza a Dios” del Salmo 148 e Isaías 63, mientras la muerte está aún a nuestro alrededor? Y, ¿qué pasó con el gozo de la Navidad?

¿Qué hacemos con el retrato de un Dios que nos avisa de un desastre inminente, pero no a otros? Y, ¿qué hacemos con una “Sagrada Familia” que huye sin avisar a sus vecinos? ¿Es el símbolo de aquellos que pueden permitirse tratamientos caros y cócteles retro-virales siguiendo adelante y no preocupándose de quienes no pueden permitirse la medicación.

¿Ha habido momentos en los que hayas optado por callar ante la opresión y en los que ahora desearías haber hablado? ¿Cómo podrías orientar la situación de modo distinto, si volviera a ocurrir?

En medio del gozo de la Navidad, cuando Dios se nos aparece en forma humana, debemos luchar por ver cómo podemos parar las muertes sin sentido e incrementar el llanto desconsolado. Debemos clamar contra las acciones de las iglesias -tales como el Informe Windsor dentro de la tradición anglicana y episcopal- que no afirman la santa obra de Dios a través de las personas LGBT. Debemos clamar cuando los gobiernos retiran el dinero de las campañas de prevención de VIH/SIDA para dedicarlo a sólo a políticas de abstinencia. Debemos incrementar los esfuerzos para fortalecer a los jóvenes LGBT que salen del armario y son expulsados de sus familias, para que la depresión y el suicidio no sea su camino a seguir. Debemos protestar contra los consejos escolares locales que intenten eliminar los libros que traten de diversidad familiar del currículo y de las bibliotecas. Debemos clamar y gritar contra las guerras donde las hijas e hijos de Dios más vulnerables -sean o no LGBT- son sacrificados por el interés nacional. Debemos convertirnos en la Raquel de nuestro tiempo.

Es sorprendente que las figuras masculinas en estas lecturas (José que huye con su familia en Mateo, Cristo que muere en Hebreos 2: 17-18) propongan el sufrimiento como un camino para la vida. El único papel dado a las mujeres en estos pasajes es alabar junto con los hombres (Salmo 148: 12) y Raquel, que llama a la comunidad a la toma de conciencia de los horrores que están sucediendo a su alrededor. La opción de huir para salvarse uno mismo no conduce a la comunidad. Conduce a una muerte sin sentido. La opción de cantar alabanzas en medio de las pruebas de la comunidad, parece ser una opción religiosa que lleva a evitar conectarse con otros en lucha. La opción del llanto desconsolado, sin embargo, tiene la tendencia de resistir la opresión y de llamar a la comunidad a la toma de conciencia.

Nuestra fe tiene que darnos la fuerza para levantarnos contra los herodes de nuestro tiempo y decirles: “No puedes masacrar a ninguno más de nuestros hijos y nuestras hijas”. Nuestras iglesias deben ser solidarias con todos quienes están oprimidos y darles el espacio para clamar. Juntos debemos trabajar para llevar la vida donde otros traman la muerte. Nuestros cantos deben ser cantos de protesta que lleven a las personas a ver nuestra lucha común contra la opresión. Esos grupos étnicos, que se ponen al lado de los grupos conservadores para acabar con grupos LGBT, deben revisar su apropiación de estereotipos racistas. Las voces de las mujeres deben entrar en acción, más allá de llorar y gemir, para dar igual sentido a las luchas. Todos debemos superar el impulso de huir para salvarnos a nosotros mismos y unirnos para salvar a todos.

Es en estas luchas por la justicia donde todos encontraremos vida que mantenga vivas las esperanzas de Navidad.

¿Para qué lloras o desearías poder llorar en el mundo? Después de reflexionar en las lecturas para hoy, ¿ qué quieres decirle a Dios? ¿Qué cosas te ves en la obligación de hacer?

Oración inclusiva

Dios de todas las hijas e hijos del mundo,
para la matanza de inocentes.
Perdona que nosotros mismos fallemos
en proteger a tus hijas e hijos de la muerte.
Danos fuerza y valor
para llorar por quienes sufren
y para resistirnos a toda opresión.
Danos una santa determinación de salvar las vidas
de quienes son considerados prescindibles.
Capacítanos para vivir audazmente la buena nueva de la Navidad.
Que el gozo llegue y cantemos con todos: “¡Paz en la Tierra!”.
En el nombre de Jesús, nuestra Paz. Amén.

24.12.10

¡Feliz Dios-con-nosotros!

Navidad desde los márgenes

25 de Diciembre de 2010
Víspera y día de Navidad

La Navidad celebra la encarnación de Dios en forma humana, mostrándonos que Dios se identifica con nuestras vidas.

Todas las personas oprimidas son invitadas a entrar en esta historia del nacimiento de Jesús, a través de la identificación con el niño nacido dentro de una familia pobre, que experimentó el rechazo y la degradación. También somos invitados a entrar por los pastores, que están en el último puesto de la escala social en la Judea del primer siglo. Se nos anima a entrar en la historia con la canción de los ángeles que proclaman paz y buena voluntad para todos. Nos identificamos con estas personas como los excluidos que han sido despreciados injustamente por la sociedad. Aquellos quienes han experimentado esta exclusión hoy –sea por causa de etnia, cultura, género, diferencia sexual o discapacidad- entran en esta historia por su identificación con el niño Jesús, con la Sagrada Familia, y con sus primeros visitantes.

Cuando  lees la historia de Navidad en Lucas 2, ¿qué consuelo, interrogantes y desafíos surgen?

El énfasis rector de la historia sobre los oprimidos y desfavorecidos contrasta con fuerza con la teología real de las clases dirigentes presentes en Isaías 62, el Salmo 97 y Tito 3. En todos estos pasajes el énfasis permanece sobre los poderosos: el rey de Jerusalén entrando procesionalmente en el templo, Dios como rey y los ricos que son herederos.

Por otra parte, en el libro de Isaías la justicia se refiere a la distribución de recursos en la sociedad, de manera que todos puedan alcanzar su potencial. La reconstrucción de las murallas de Jerusalén en Isaías 62 y el Salmo 97, tiene que ver con los intereses de los desfavorecidos y oprimidos, en cuanto que ellos buscan protección. El sentido de estos pasajes, sin embargo, va de escogidos y excluidos –con la recompensa de los que siguen a este Dios, mientras que todos los demás son destruidos (Salmo 97: 4-8).

El Salmo 97 fue elegido probablemente por sus referencias al orden cósmico y las proclamas que recuerdan el canto de los ángeles en Lucas 2. Sin embargo, la paz no es proclamada en este salmo y, especialmente, no para aquellos que no permanecen fieles a este Dios. La perspectiva de este salmo hace difícil vivir en paz en comunidades que hoy están compuestas de personas de diferentes creencias. La perspectiva también tiene que ver con quienes hemos sido declarados y tratados como “excluidos”. Aunque algunas personas LGBT miren estos textos como una senda hacia la inclusión, otros son cautos en cuanto a si habrá auténtica aceptación para ellos.

A lo largo de tu vida, ¿cuándo te has sentido como un excluido? ¿De qué forma ser un excluido cambia la manera de relacionarte con otros excluidos y de relacionarte con Dios?

Es estos pasajes, el elitismo y la pérdida de capacidad de acción y responsabilidad humanas se ponen de relieve –es Dios quien hace todo. El papel de los humanos en el drama de la vida es eclipsado por la ideología “de arriba abajo”. En Lucas 2: 1-20, los humanos observan, oyen, meditan, viajan, pero no parecen tener la capacidad de afectar sus propias vidas. Incluso la afirmación, en Tito 3: 4-5, de que no son nuestras obras ni capacidad de acción, sino la misericordia de Dios la que afecta a nuestros resultados, actúa contra la asunción de responsabilidades del ser humano por sí mismo. Esto es más importante para personas que están oprimidas a causa de su sexualidad, clase, género o etnia. La asociación con Dios en la gestión de nuestros problemas es un punto de vista teológico más capacitador.

Vemos el retrato de María, la elegida para ser la madre del niño Jesús, como una inclusión positiva de la perspectiva de la mujer en el evangelio. Con María vemos una mujer meditando en su corazón y explorando intelectualmente los hechos que ocurren y que van a ocurrir en la vida de su hijo. A través de su meditación, que está en línea con Sabiduría en Proverbios y Sophia en las tradiciones griegas, se nos solicita entrar en la historia bíblica desde el punto de vista de una mujer. Mientras que el último domingo la lectura de Mateo ponía el acento en la reacción de José al estado de María, en el evangelio de Lucas logramos una comprensión de la historia del nacimiento desde la perspectiva de María.

Estos textos en Lucas, sin embargo, aún están fuertemente dominados por la masculinidad, con las mujeres puestas en segundo lugar. María, después de permitir que su cuerpo sea usado para portar y dar a luz al niño Jesús, no tiene nada más que decir en el relato. ¿Dónde está la madre de José? Todos los demás personajes, incluso los ángeles (hoi angeloi) son masculinos, lo que es sorprendente, ya que en la tradición bíblica hebrea son las mujeres las que se alegran con danza y canto (Éxodo 15; Jueces 11; 1 Samuel 18).

Mientras que algunos argumentan que las mujeres están incluidas entre los fieles de Dios en el Salmo 97: 10 y los herederos en Tito 3: 7; son Dios y Jesús, y los salvadores masculinos, quienes influyen en todos. No hay otra referencia femenina en todos estos pasajes. Esto cobra importancia porque las mujeres están incluidas en la historia a causa de la prominencia de María en la historia. Por eso, para asegurar que nos damos cuenta de la influencia de las mujeres en el drama de la vida, debemos examinar cómo son presentadas en el texto, especialmente en cuanto que esto se relaciona con el acceso y el ejercicio del poder.

De forma similar, las personas LGBT, y otras personas oprimidas, son invitadas en la iglesia a apoyar sus programas a través del ofrecimiento de su tiempo, talentos, fondos y servicio, pero después son silenciadas. Aunque muchas congregaciones inclusivas declaran con orgullo a las mujeres y personas LGBT como pastores y líderes laicos, muchas otras silencian sus voces.

Las personas LGBT de fe pueden apresurarse al pesebre, pero no pueden identificarse con los pastores. Pueden incluso limpiar el establo, pero deben avergonzarse de su sexualidad, etnia, género y clase. Deben meditar en sus corazones, pero no ofrecer estas partes de sí mismos como un recurso para la iglesia. Deben esperar ser herederos, posiblemente en la vida eterna, pero ahora no van a empujar a la iglesia a redefinir justicia y rectitud, a mover la sexualidad fuera de las categorías de pecado. Deben cantar en el coro, escribir las canciones más emocionantes de pop-góspel, entretener a la multitud, pero no deben reclamar voz. En orden a hacer viables la paz y la buena voluntad para todos, la iglesia debe convertirse en un lugar seguro para todos –defender los derechos de todos y desafiar a la sociedad cuando estos derechos y esperanzas sean despreciados.

¿De qué forma celebra tu congregación los dones de las personas LGBT? ¿Cuándo silencia la sabiduría y los dones de las mismas? ¿Qué oraciones y posibles acciones surgen de reflexionar en estas cuestiones?

Podemos reclamar nuestro propio poder a través del niño Jesús. Nuestra esperanza de Navidad es la transformación del mundo –de uno que refuerza a los poderosos y aplasta a los últimos, a uno donde reclamemos nuestras propias voces en asociación con un Dios de paz y justicia.

Oración inclusiva

Dios de nuestros antepasados,
al cantar nuestras alabanzas esta Navidad
danos ojos para ver
que en medio del gozo y la celebración hay discriminación;
danos valor para elevar nuestras voces cuando lo veamos
y para trabajar por el cambio;
danos fuerza para levantarnos
y reclamar nuestro poder desde los márgenes;
continúa desafiándonos,
cuando nos unirnos al coro de los ángeles en protesta y celebración.
En el nombre aquel cuyo nacimiento celebramos este día, Jesús.
Amén.

17.12.10

¿Qué Emanuel esperamos?

19 de diciembre de 2010
Domingo 4º de Adviento. Año A.

¿Para qué oras en este tiempo de Adviento? Deseamos a Dios-con-nosotros, pero ¿con qué propósito?

Una lectura tradicional de las escrituras de hoy, usualmente enfatiza la continuidad entre Isaías 7: 10-16 y el cumplimiento de Jesús de Isaías en Mateo 1: 18-25. Una segunda lectura, sin embargo, señala más a la discontinuidad que a la continuidad. En nuestra reflexión, vemos cómo el examen de esa discontinuidad continúa siendo buena noticia para los que buscan a Jesús, el libertador de los oprimidos. Aunque a veces es chocante, sentimos que las posibilidades de esperanza se incrementan con tales lecturas.

¿Cuáles han sido tus oraciones durante este tiempo de Adviento? ¿Te mueven más allá de un interés personal, a un interés más amplio por nuestro mundo?

En el último domingo de Adviento, vamos al verso principal del profeta Isaías que el escritor de Mateo 18: 23 usa como una prueba para el relato del nacimiento virginal. El texto se encuentra en Isaías 7: 14, que la biblia Dios Habla Hoy traduce como “La joven está encinta” (traducción de la Nueva Versión Internacional) . El escritor de Mateo está usando una traducción griega de Isaías 7: 14, que habla de he parthenos, la doncella, una mala traducción del hebreo betula, una mujer en edad de matrimonio [moza casadera]. De forma misteriosa, en Isaías 7 -en 735 a. C.- la mujer está ya en cinta. Emanuel, el niño que va a tener, sirve como un signo para el reino de Judá de que los invasores extranjeros del norte no rendirán ni colonizarán Jerusalén.

Esta visión se complica con el Salmo 80, que habla al pueblo en el exilio. Habiendo sido alimentado con lágrimas (verso 5), ahora irónicamente se vuelven a Dios, quien los envió al exilio primero, para que los salve. Nos cuestionamos la psicología -quizá una tendencia sadomasoquista- de quien se vuelve a la causa de su angustia/esclavitud buscando alivio.

En el Nuevo Testamento, el Emanuel no se presenta como un signo de que los invasores extranjeros, los romanos, serán expulsados. Más bien, Jesús va a salvar a su pueblo de sus pecados (Mateo 1: 21b). El pecado se describe en este pasaje como sexo extramatrimonial (verso 18), lo que en esa sociedad era punible con deshonra pública (verso 19). Para el adulterio, el castigo era la lapidación (Deuteronomio 22: 24-26). Por otra parte, la virtud es vista como abstinencia sexual ( Mateo 1: 25) incluso entre personas casadas, José y María. La esperanza de que los invasores extranjeros no tengan éxito en su intento de subyugar al pueblo, se pierde al tiempo que la historia de Isaías 7 se abre camino en el libro de Mateo. Esencialmente, el énfasis ha variado de un signo de liberación a un asunto de paternidad.

Del mismo modo, el acto de abstinencia sexual de José, que en principio parece ser una buena cosa, no debe haber sido tan afirmativo para María. Esta descripción negativa de la sexualidad lo invade todo, ya sean relaciones amorosas entre personas de igual o de distinto sexo. Tales lecturas tienden a alimentar un sentido de vergüenza alrededor de las cuestiones sexuales. En Romanos 1: 1-7, también reconocemos el distorsionado cambio de énfasis de la liberación al pecado sexual. Pablo reclama ser un esclavo de Cristo (verso 1) y equipara la santidad, no con la lucha por la liberación de la opresión romana, sino con mudarse de la carne (verso 3) al espíritu (verso 4). Quizá hoy, tal creencia ayude a pensar que es legítimo cambiar las campañas de prevención del VIH de la distribución de condones por sólo una política de abstinencia.

Vemos el impacto de estas transformaciones narrativas en las acciones de los obispos anglicanos de Nigeria y Kenia. Estos obispos han consagrado a sacerdotes episcopales de los EEUU para ser obispos en iglesias africanas, como respuesta a la consagración del sacerdote gay Gene Robinson. Estos nuevos obispos debían entonces regresar a los EEUU, para reclutar a otros para entrar en las iglesias anglicanas de Kenia y Nigeria. Alimentados en una cultura de iglesia que acentúa la sexualidad como el signo clave del “pecado”, las acciones de estos obispos van en contra de la visión profética del Emanuel como símbolo de esperanza, un signo de la liberación nacional y grupal. Vemos también el cambio desde la preocupación por el rescate de la nación de las fuerzas de destrucción, a la concentración en asuntos de sexualidad, en la forma en que la derecha evangélica no sólo demoniza a las personas LGBT involucradas en relaciones monógamas y comprometidas, sino que además llama a sus acciones de odio “defensa del matrimonio”.

¿Cuándo has visto ejemplos de cómo quienes han defendido la justicia, han sido silenciados o devaluados por la forma en que la sociedad, los medios de comunicación o la iglesia los ha “sexualizado”?

A pesar de los cambios desasosegantes que alejan de la liberación en estos textos, también descubrimos que hay al menos un regalo liberador para las personas LGBT en Mateo 1: 20b y su retrato de María quedándose encinta por el Espíritu Santo. Oímos hablar al pasaje de una relación amorosa del mismo género, ya que en hebreo la palabra ruah, Espíritu, es una forma femenina. La versión griega de Espíritu, pneuma, es una forma neutra, lo que refuerza la afirmación de ambas tradiciones, hebrea y griega, de que los varones no estuvieron en modo alguno implicados en la concepción de Jesús. Esta lectura radical sacude cualquier asunción popular de una unión amorosa entre Dios y María. Dios va de algo completamente nuevo en la generación del Emanuel, Dios con nosotros.

El relato del nacimiento virginal, podría también ser entendido como una erradicación de la vergüenza de quienes tienen hijos y crean familias fuera del modelo tradicional. En esta historia, Dios entra en el mundo como el niño Jesús, nacido de una mujer que no está casada con el padre. De esta manera, Dios bien podría estar diciendo: “si quieres etiquetar negativamente a estas personas, tendrás que usar esa etiqueta con Jesús”. Un problema con esta concesión, sin embargo, es que los lectores, con frecuencia, se atascan en imágenes sexualizadas y olvidan o evitan la buena noticia transgresora de esta lectura.

¿Qué encuentras de consolador y de desafiante en la lectura de la historia del nacimiento virginal, en la manera que tiene de identificar el Espíritu como femenino o de plantear una alternativa al matrimonio heterosexual como el único contexto moral para dar a luz a hijos de Dios?

La buena noticia llega cuando reclamamos y reconsideramos el nacimiento de Jesús como un signo de liberación. Denunciando esta transformación de la liberación en la negación de la sexualidad y señalando su fundamento hetero-patriarcal, resistimos dicha reformulación y luchamos por nuestra afirmación como creyentes –lo que proporciona esperanza.

Durante este Adviento, reclamemos la esperanza de Dios-con-nosotros, Emanuel, que quiere que seamos libres. Esta esperanza nos empuja a deshacernos de la opresión interiorizada y defender al Dios de la liberación.

Oración inclusiva

Espíritu eterno, Amante de nuestros cuerpos y almas,
te damos gracias y te alabamos por tu amor constante.
Que valoremos nuestra propia corporalidad
como valoramos la tuya –que alojó en envoltura carnal
al Espíritu de infinito poder y gracia.
Que continuemos honrando el Templo interior
y tratemos con gratitud nuestro cuerpo,
que refleja tu presencia real.
En el nombre de Jesús, Emanuel, Dios-con-nosotros.
Amén.


10.12.10

Posibilidades imposibles

12 de diciembre de 2010
Domingo 3º de Adviento. Año A.

El Adviento va de un desierto que florece, de sanar el sufrimiento, de humildes enaltecidos -de un mundo transformado con justicia.

El tema del cambio prevalece en Isaías 35: 1-10 y Mateo 11: 7-10. Ambos pasajes hablan de la transformación de quienes están discapacitados, como aquellos que no pueden ver ni oír. El pasaje de Isaías también habla de la transformación del entorno, un tema no incluido en la lectura del Evangelio.

La exhortación a ser fuertes y a no temer (Isaías 35: 4a), anima a la esperanza de que es posible incluso la más difícil transformación, esa en la que el desierto se troca en campo fértil. Ese mensaje anima a las personas LGBT, quienes conocen a diario que en una cultura que está obsesionada con el sexo y a mismo tiempo lo teme, el mundo no es seguro ni habitable. Este es verdad especialmente para aquellos que "exhiben" su diferencia, cuestionan el saber convencional, o desafían los privilegios sociales construidos sobre la base de la riqueza, la occidentalidad, la masculinidad, la heterosexualidad o la identidad religiosa cristiana. De igual modo la promesa de vuelta del exilio, sugerida en Isaías 35, presenta cuestiones para las personas LGBT que han sido exiliadas de iglesias y se han quedado preguntándose si la vuelta ocurrirá algún día y en qué términos.

¿Cuándo llega a ser necesario, a causa de la justicia y de la integridad de la comunidad, dejar de ser paciente? ¿Qué acción transformativa concreta es posible asumir y defender para tu comunidad de fe en este tiempo de Adviento?

La pregunta que plantean los discípulos de Juan a Jesús en Mateo 11:3 sobre si él es o no es el esperado, sugiere lecturas en contraste. Una manera de leer la respuesta de Jesús, es afirmar que Cristo se nos revela a través de la bondad que vemos en las vidas de aquellos que han sido tocados y curados por él. Según esto, sería maravilloso señalar las maneras en que las personas LGBT han traído nueva vida en cada ámbito de la sociedad, incluida la iglesia. En las similitudes encontradas en Isaías 35 y Mateo 11, vemos a Jesús situarse firmemente en la tradición de los antiguos profetas y adoptar "el punto de vista desde abajo", preguntando si a las personas empobrecidas y oprimidas se les capacita para disfrutar vidas dignas y plenas.

Por otra parte, hay un aspecto problemático en la respuesta de Jesús en Mateo 11: 4-6. La sociedad en la que vivió Jesús etiquetaba a las personas que tenía discapacidades físicas de forma negativa y los trataba como excluidos, de forma parecida a como la sociedad trata con frecuencia a las personas LGBT. En lugar de poner en cuestión la manera como la sociedad trata a los "otros", Jesús realiza milagros que permiten a los otros encajar dentro de la sociedad como "normales" a sus ojos. Podríamos preguntarnos si ésta es la mejor esperanza para las personas LGBT que aman a los de su mismo sexo.

¿Dónde hay signos de la sanación y la acción de Dios en el mundo a tu alrededor? ¿Cómo se reconoce la presencia del propio Dios en los cuerpos y en las vidas de los que son juzgados "no normales"?

Este tipo de inquietud se refuerza en Santiago 5: 7-10 que pone el acento en que el oprimido debería aguantar y ser paciente. Contra esta teología del "padecimiento a largo plazo", la Carta desde una cárcel de Birmingham, de Martin Luther King Jr., desafió explícitamente al clero local que sugería que el movimiento por los derechos civiles iba demasiado deprisa. De forma similar, la defensa firme de una investigación y un cuidado sanitario para el VIH/SIDA por la asociación ACT UP, demostró, una y otra vez, que es necesario hacer presión por el cambio social para salvar las vidas de los que están aplastados por la opresión.

De forma parecida, el Canto de María (o Magníficat de Lucas 1: 47-55), que sustituye a la lectura del salmo del día, presenta un modelo igualmente desafiante. Una forma de leer el Canto de María es como un canto de liberación -en el que alguien que ha sido despreciado y oprimido largo tiempo, el humillado, es elegido por Dios. La canción declara la radical inversión de Dios, en la que los desposeídos portan entre ellos la poderosa presencia de Dios. Según esta lectura, las personas LGBT son invitadas a unirse a aquellos a quienes Dios levanta por su buena noticia liberadora.

En la canción, sin embargo, uno puede también oír la propia súplica de María como humilde y esclava (verso 48), y la consideración de cuerpo de la mujer en función del logro del objetivo masculino. La disposición de María a ser usada, es ensalzada como la razón por la que será alabada. Fíjate también en como el final del canto habla de los descendientes de Abraham, no de Sara ni de Agar. Esta interpretación invita al oprimido a enfriarse, a adaptarse, a dejarse usar; podemos escuchar aquí un aviso cauteloso sobre cómo la esperanza de transformación puede fracasar en las personas LGBT, en los grupos raciales y en las personas con discapacidad.

Tanto Mateo 11 como el Canto de María en Lucas, son textos ricos, complejos, que nos piden profundizar en ellos buscando explorar cómo pueden hablar a nuestras vidas. Nuestra auténtica esperanza es la transformación personal y social que proporcione vida abundante para todos y celebre la variedad de dones de todos los que vienen a la mesa. Esta esperanza de Adviento estimula a quienes estamos en los márgenes. No nos usa, más bien nos involucra y nos asume, y lucha con nosotros para cambiar las instituciones y las prácticas que nos aplastan. La esperanza por una transformación que aún ha de venir puede capacitarnos, tanto que incluso la ausencia de modelos positivos, proporciona una oportunidad de crear algo nuevo desde nuestro dolor, en la esperanza de "posibilidades imposibles" en las que los yermos llegan a ser fértiles y dadores de vida para todos.

Después de un tiempo de oración, ¿qué está haciendo Dios contigo durante este tiempo de Adviento?

Oración inclusiva

Dios de la gracia,
acompáñanos mientras buscamos juntos
transformar los sistemas que oprimen a muchos.
Fortalece nuestra resistencia
para no conformarnos con el statu quo
y anímanos a cuestionarnos nuestros propios movimientos de cambio,
sus objetivos y sus medios,
y lo que significa conducir y seguir fielmente.
Amén.

4.12.10

El reino pacífico: el desafío del Adviento de Dios

5 de diciembre de 2010
Domingo 2º de Adviento. Año A.

La visión de Adviento de un reino pacífico no va sólo de un león y un cordero, uno junto al otro; sino también de algo igualmente casi inimaginable: seres humanos viviendo juntos en justicia y en paz.

Como con las lecturas de la pasada semana, en esta segunda semana de Adviento, los pasajes de la Biblia hebrea hablan de la salvación nacional de Judá e Israel, y de las esperanzas de liberación de la opresión. Los pasajes del Nuevo Testamento, por otra parte, habla de sentimientos antijudíos, contra las tensas polaridades de inclusión/exclusión.

Aunque Isaías y el Salmo 72 expresan las esperanzas de una nación en términos de distribución de la riqueza y protección de derechos para todas las personas, hay inconvenientes en esas descripciones. De una parte, son patriarcales, poniendo al cargo hombres autorizados y esperando el cambio desde arriba hacia abajo. Otra dificultad es la esperanza de que Dios aplastará al opresor (Salmo 72: 4) y aniquilará a los malvados (Isaías 11: 4). De este modo, no sólo es la violencia el medio de provocar el cambio, sino que Dios es el que inicia esta violencia.

¿Cómo podemos crear un nuevo mundo de justicia para todos, sin tratar destruir al enemigo?

Aunque Isaías utiliza imágenes de diferentes animales viviendo en armonía (el familiar reino pacífico del león junto al cordero) como una forma de hablar de un ideal de esperanza para el mundo, hoy podrían servirnos mejor ejemplos humanos para este tipo de cambio revolucionario. ¿Qué tal si el reino de Dios se parece a un hombre gay y a una mujer musulmana heterosexual partiendo juntos el pan? ¿O a un pastor heterosexual del Sínodo Luterano de Misuri [o a un cura navarro del Opus] y una lesbiana latina [o gitana] construyendo juntos una casa como hábitat para la humanidad? ¿O a una persona transexual encontrando ayuda para elegir un nuevo vestuario, en un vecino que antes la había mirado con desprecio? Nos anima una promesa de total transformación del mundo heterosexista y homófobo que ahora experimentamos, especialmente porque enemigos estructurales se convertirán en promotores del bienestar mutuo.

Describe un encuentro entre una persona LGBT y un miembro de la comunidad heterosexual, que encarne un adelanto del reino pacífico de Dios.

En los pasajes del Nuevo Testamento, el problema no es la fuerza opresora que destruye las vidas de la población indígena, sino que el problema más bien es el pueblo mismo. En Romanos 15, Pablo interpreta a Isaías como una justificación para atraer a los gentiles rechazando al propio pueblo de Dios. En Mateo 3, Juan el Bautista identifica a su propio pueblo, a los fariseos y saduceos, como la fuente del problema, y no a la opresión social ejercida por los romanos sobre los judíos colonizados.

Por una parte, uno puede ver a Juan el Bautista como ejemplo de cómo las personas LGBT y otras en los márgenes exigen arrepentimiento y cambio, pero con frecuencia son perseguidos y despedidos como maniáticos. Como Juan, la comunidad LGBT puede causar temor a otros, pero tenemos un mensaje poderoso y necesario: el mundo no es como debería ser, el cambio es posible.

Por otra parte, uno se pregunta si Juan también sirve de ejemplo de cómo la comunidad LGBT, entre otras, podría estar tentada a usar la amenaza contra aquellos que ellos juzgan indeseables o peligrosos. Juan llama a los que no se bautizan "generación de víboras" (Mateo 3: 7), y esto podría sonar igual que un hombre gay privilegiado quejándose: "vosotras tortilleras y drag queens, nos lo ponéis difícil a los demás"; o que un predicador negro diciendo: "vosotros raperos, estáis creando malas dinámicas en la comunidad".

Asumir la responsabilidad mutua incluye reconocer nuestra opresión interiorizada al luchar por crear un mundo donde la opresión no sea ya la norma y donde los oprimidos no inflijamos violencia "justa" sobre los que consideramos nuestros enemigos.

Este Adviento, ¿qué se requiere de las personas heterosexuales para convertirse en aliados leales de las personas LGBT y su movimiento de justicia? ¿Qué se requiere de las personas LGBT para hacer avanzar el reino de justicia de Dios?

Oración inclusiva

Santo Dios, que vienes a estar con nosotros
en nuestras luchas y en nuestras esperanzas,
guíanos, te pedimos, para vivir con integridad y alegría.
Haznos capaces de resistir el impulso,
dentro de nosotros y a nuestro alrededor,
de crear enemigos.
Aumenta nuestro hambre y nuestra sed de relaciones justas
con todas las personas, nosotros mismos incluidos, y con la misma tierra.
Amén.