22.9.10

Bendecidos para ser una bendición

26 de septiembre de 2010
Domingo 26 de Tiempo Ordinario. Año C.

¿Podemos imaginarnos a nosotros mismos realmente bendecidos por Dios? ¿Cómo cambia esa bendición la manera en que vivimos nuestras vidas?

La parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro en Lucas 16: 19-31 nos impacta por su lógica tan directa. Una persona disfruta de riqueza y placer en su vida, mientras otra sufre pobreza y enfermedad. En la próxima vida encuentran con que se han vuelto las tornas. Se han cambiado los papeles. ¿Puede ser verdad? ¿Invierte de verdad Dios las suertes de los que tienen y de los que no tienen? ¿Es la verdad tan directa, tan  radical?

¿Qué tal si imaginamos el relato en un contexto contemporáneo con nuevos personajes, uno hetero y otro gay? Supongamos que el hetero mantiene alejado al gay de la iglesia y le niega el acceso a la comunión, a la ordenación y a la bendición de una unión sagrada o matrimonio? Acaso el personaje hetero pensaba que el gay era desordenado, malvado, indigno del amor y la salvación de Dios. El hetero usaba la Biblia contra el gay y condenaba a todos los que eran gays. Qué irónico pues que el hetero tras la muerte acabase en el Hades, mientras que el gay era arrebatado por los ángeles.

Podríamos imaginar otro cambio, no del hetero y el gay, sino quizá del gay y del hetero. Cualquiera que sea el papel que privilegiemos, el foco continua siendo cómo nos tratamos unos a otros. Algunos de nosotros que en la comunidad LGTB pueden ciertamente vilipendiar a personas y comunidades como "enemigos" nuestros. Sin embargo, si esos "enemigos" se sientan a nuestra puerta heridos y necesitados de ayuda, seríamos igual de culpables por pasar de ellos y no dales cuidado como otros han hecho en algunos casos con nosotros. Nuestras vidas en Cristo, no importa quiénes seamos o a quiénes amemos, están destinadas a hacer el bien, a ser generosos y a compartir.

¿Cómo imaginamos que este relato tiene lugar hoy? ¿Qué papel jugamos nosotros?

En Jeremías 32, el profeta se encuentra también cambiando lugares. Célebre a los ojos del rey Sedequías como el profeta de la perdición de Jerusalén, Jeremías se encuentra con la palabra de Dios. Jeremías no va a condenar más a la ciudad santa; en su lugar, va a adquirir un campo. Esta adquisición garantiza  al profeta un lugar en el bienestar a largo plazo de Jerusalén. Eso es un cambio.

Dios informa a Jeremías: "tuyo es el derecho de la herencia y a ti corresponde el rescate" (Jeremías 32: 8). Estas palabras, dirigidas a una situación deprimente, pueden hablar hoy a las comunidades eclesiales marginadas. Aún necesitamos profetas a través de los cuales Dios anime a estas comunidades a autoafirmarse como "iglesia". Muchas comunidades de fe viven desgajadas de un tronco, arrendando un espacio de alguna que otra organización o iglesia -fuera del modelo tradicional de edificio- sin embargo son auténticamente iglesia. Muchas comunidades de fe son servidas por y sirven a los que con frecuencia son marginados -incluida la comunidad LGBT. ¿Cuál es la palabra de Dios para esas iglesias marginadas? Dios tiene un lugar para ti. Más aún, la redención de Dios es para todas las personas, incluida la comunidad LGTB. Jen Glass enfatiza: "Es tiempo de recobrar lo que se nos ha quitado en el pasado -habiendo sido enviados al exilio, si se quiere-nuestro derecho a asistir a las iglesias. Nuestro derecho de posesión y redención nos es dado por Dios. ¿Cómo podremos, como Jeremías, invertir en le futuro de Dios?"

¿Qué importancia tiene el "lugar" para una comunidad de fe? ¿Qué importancia ha tenido el "lugar" para la comunidad LGTB? ¿Cómo podría el "lugar" expresar la redención y la bendición de Dios?

El Salmo 91 está entre los salmos favoritos de la gente. Son muchos también los que encuentran consuelo en él. Parece que aquí la clave está en aprender a vivir en la protección del Señor. Dios es lo bastante grande como para protegernos a todos nosotros. El refugio y la fortaleza de Dios es lo bastante grande como para abarcar a toda la humanidad. Este salmo no promete la protección de Dios a los que sean hetero, a los que no tengan pecado o a los que lleven vidas perfectas. Todos los que moran con Dios recibirán la protección de Dios. No necesitan vivir con temor. Con Dios no hay miedo de la noche, de la enfermedad o de la oscuridad.

No había pandemia de VIH/SIDA cuando este salmo fue escrito. Sin embargo, muchos en la comunidad LGTB, que han vivido los primeros años del SIDA, han encontrado protección en Dios en medio de tiempos muy duros y de muchas muertes. Dios ha sido un refugio para los que han sufrido y han sobrevivido, y para los que aún sufren y sobreviven cuando el SIDA sigue atacando con furia. Los que aman a Dios serán liberados. Los que aman a Dios están protegidos. Ninguna condición se requiere para alcanzar el amor y la protección de Dios, sólo que se ame a Dios. Jen Glass expresa la esperanza de que, "Si sólo más personas LGTB escucharan este mensaje: ama a Dios, clama a Dios, encuentra protección en Dios, porque Dios está con nosotros, incluso cuando aún se les niega a algunas personas la acogida en la iglesia, incluso cuando se les niegan los derechos humanos básicos, incluso cuando son torturadas y asesinadas por ser LGTB. Dios es nuestra protección y nuestro refugio. No debemos tener miedo".

¿Cuándo te has vuelto a Dios esperando encontrar protección y refugio? ¿Has encontrado consuelo?

¿Establecen las realidades de la jerarquía eclesiástica, el patriarcado y la esclavitud los límites del favor de Dios? 1 Timoteo ha sido usada para reforzar tales sistemas opresivos como se expresa en esta orden: "No permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio" (1 Timoteo 2: 12). Sin embargo, en esta carta también se nos recuerda que la clave de una vida fiel es la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre (1 Timoteo 6: 11). Nuestras vidas en Cristo trascienden los bienes de la riqueza material. Por el contrario, lo que importa realmente es cómo cultivamos nuestros espíritus y cómo tratamos a los otros. Como en el Salmo 91, ningún requisito acompaña a estas  bendiciones.

¿Qué evidencias de justicia, piedad, fe, amor, paciencia y mansedumbre hay en tu propia vida y en la vida de tu congregación?

Oración inclusiva

Dios todopoderoso,
nuestras vidas están en tus manos.
Te damos gracias por el don de nuestras vidas
y por las muchas bendiciones de que nos provees.
Continúa bendiciéndonos,
haz que moremos en la protección de tu abundante amor,
inspíranos y danos la fuerza para ser buenos, justos, generosos, mansos y piadosos.
Amén.


18.9.10

El sufrimiento a examen

19 de octubre de 2010
Domingo 25º de Tiempo Ordinario. Año C.

¿Dónde nos situamos hoy con respecto al sufrimiento? ¿Estás llamado a un ministerio de sanación o de justicia profética, o ambas cosas?

Son unas descripciones muy gráficas: una ciudad en ruinas; aves rapiñando su cena entre los cadáveres del pueblo de Dios; sangre derramada como agua alrededor de la ciudad santa. No queda nadie, ni para enterrar siquiera a las víctimas.

Abandonados sin ungüento sanador, no hay médicos en los lugares santos, un plañidero está deseando sollozar: "¡Ojalá fueran mis ojos como un manantial, como un torrente de lágrimas, para llorar día y noche por los muertos de mi pueblo!" (Jeremías 9: 1).

Estas imágenes del Salmo 79 y del profeta Jeremías captan nuestra atención. Presentan con fuerza el infortunio de Israel ante nuestro ojos, nos hacen pararnos y mirar fijamente. La Biblia no pasa de largo ante el sufrimiento humano. Con frecuencia, señala el sufrimiento y toma asiento con él, llamándonos a identificar nuestra propia relación con aquellos que sufren. Algunas veces nuestra decisión más importante en la interpretación bíblica estriba en decidir quienes somos -dónde estamos en el pasaje- y donde nos situamos con relación al texto.

¿Dónde se encuentra el sufrimiento a tu alrededor? ¿Cómo te relacionas con él?

Tanto el salmista como el profeta se duelen junto con su pueblo -el pueblo de Dios-, los israelitas. Haciendo frente a la devastación de su sociedad, la destrucción de su ciudad santa, imploran la intervención divina. El profeta y el salmista se identifican entre los supervivientes, cuando sobrevivir parece a duras penas una suerte. Ellos se sitúan en medio el pueblo de Israel.

Las preguntas que plantean también expresan su identificación con el pueblo de Dios sufriente. Su preguntas desafían a Dios que permite, quizá causa, la devastación de Jerusalén: "Oh Señor, ¿hasta cuándo estarás enojado? ¿Arderá siempre tu enojo como el fuego? (Salmo 79: 5). "¿Ya no está el Señor en Sión?" (Jeremías 8: 19). "¿No habrá algún remedio en Galaad? ¿No habrá allí nadie que lo cure? ¿Por qué no puede sanar mi pueblo?" (Jeremías 8: 22). Estas preguntas parecen plegarias de acusación a un Dios casi ausente.

¿Has acusado alguna vez a Dios de causar el sufrimiento humano? Si ha sido así, ¿has expresado tu enfado con Dios?

En Amós 8: 4-7, otro profeta ve las cosas de modo diferente. Un judío, Amós, está predicando al "otro" pueblo de Israel. Situándose frente a -no con- ellos, Amós emplea otras imágenes; plantea otras preguntas. Pisoteando a los necesitados, adulterando pesos y medidas, adquiriendo como esclavos a los pobres para saldar sus deudas, a los necesitados por un par de sandalias, estas imágenes no acusan a Dios sino a los ricos de Israel. Cuando Amós da voz a las preguntas del pueblo, no desafía con ellas a Dios, más bien acusa a los ricos: "¿Cuándo pasará la fiesta de la luna nueva, para que podamos vender el trigo? ¿Cuándo pasará el sábado, para que vendamos el grano a precios altos y usando medidas con trampa y pesas falsas?" (Amos 8: 5). Amós se identifica frente al pueblo.

¿De qué manera nos identificamos con el profeta Amós? ¿De qué manera nos identificamos con los ricos?

Para los predicadores, maestros o líderes de hoy, saber dónde situarse representa un desafío urgente. ¿Nos unimos a la voz del salmista y de Jeremías, situándonos junto a las víctimas de la violencia y la opresión? ¿Nos encontramos junto a Amós, condenando a los agentes de la opresión quienes -persiguiendo riqueza y poder- trituran los huesos de los pobres para hacer su propio pan? ¿O somos ricos en busca de privilegios, ignorando el sufrimiento de los demás? Cuando proclamamos la palabra de Dios para hoy, debemos examinar las imágenes y las preguntas más apropiadas al lugar en el que plantamos nuestros pies.

Como pasa con las imágenes sacadas hoy de nuestras vidas, las opciones abundan: un soldado herido tratando de construir una nueva vida o, por el otro lado, un iraquí con varios lechos vacíos en casa. Una pobre mujer que va con su cáncer a trabajar cada día, un cáncer que habría sido detectado si hubiese recibido atención médica. Una estudiante solitaria tratando de encontrar a una persona a quien poder confiar quién es ella verdaderamente. Situarse junto a estas víctimas implica entablar batalla con las miles de formas con que nos victimizamos los unos a los otros. Esa es una decisión que nos intimida por sí misma.

Uno de los pasajes más difíciles de interpretar de toda la Biblia, la parábola del administrador infiel (Lucas 16, 1-13), también plantea la cuestión de la identidad. La parábola carece de héroe, y no está de todo claro por qué Jesús alaba al administrador. (Tiempo atrás un experto sugirió que parecía como si Lucas hubiera tomado notas de cuatro sermones distintos y los hubiera hilvanado al final del relato de Jesús). Al comienzo de la historia, el administrador se sitúa entre el hombre acaudalado y los empobrecidos campesinos arrendatarios. Se identifica con el hombre rico que provee el recibo de la harina del administrador. El administrador no es inocente. Sin embargo, cuando el administrador se encuentra con que su posición le ha sido arrebatada, tiene que buscar un nuevo sitio en el que colocarse. No va a prestar su lealtad por más tiempo al hombre acaudalado que no le desea ningún bien. Así que se una a los pobres, a los deudores que no tienen ni tan si quiera la esperanza de satisfacer sus obligaciones. ¿Podría ser que la sabiduría del administrador residiera en la elección de identificarse a sí mismo entre las víctimas y los desposeídos? Todo es cuestión con quién y cómo nos identificamos.

¿Con quién nos identificamos usualmente -con quienes son ricos, con quienes son pobres, con los poderosos o con los débiles? ¿Cómo nos identificamos a nosotros a la luz de estas escrituras?

Oración inclusiva

Santo Dios,
Es tan fácil nombrar los sufrimientos de la vida
-mi dolor, el dolor de mi prójimo, el dolor del mundo.
¿Ves nuestro sufrimiento? ¿Sientes nuestro dolor?
Ayúdanos a identificar el sufrimiento, poner nombre al dolor
y volvernos hacia ti.
Te pedimos que hagas milagros -cura el dolor y aparta el sufrimiento.
E incluso si no lo haces, ven a nosotros.
Oye el llanto del mundo. Ven a nosotros.
Amén.

11.9.10

Un Dios extravagante

12 de septiembre de 2010
Domingo 24º de Tiempo Ordinario. Año C.

Dios es más inclusivo de lo que podemos imaginarnos, no menos...           

Algunas de nuestras lecturas sugieren que Dios ama mucho más de lo que podemos imaginarnos. Pero en otras lecturas, especialmente en Éxodo 32: 7-14, Dios parece amar bastante menos, ¡incluso menos de lo que podemos imaginarnos! Escuchar cómo estas lecturas se leen juntas es un desafío para cualquier oyente.

Lucas 15: 1-10 ofrece dos parábolas que hablan de la extravagancia del amor de Dios. Tanto el pastor con la oveja perdida, como la mujer con la moneda perdida, recurren a lo escandaloso, incluso a medidas poco prácticas, para encontrarlas. Una vez que las encuentran, inician celebraciones que parecen excesivas. Así, declara Jesús, es cómo Dios responde a los pecadores arrepentidos (versos 7, 10). Sin embargo, las parábolas en sí no hablan de pecadores. La oveja y la moneda están perdidas, pero sus poseedores son quienes las pierden. La oveja y la moneda no se arrepienten. La extravagancia del amor de Dios no está supeditada a nuestra respuesta. Permanece inconmensurable.

¿Has llegado alguna vez a hacer algo escandaloso con tal de encontrar algo que hubieras perdido? ¿Estabas siendo ‘irracional'? ¿O estabas respondiendo a algo inconmensurable? ¿Puedes acaso medir el valor de otra persona o de ti mismo?

1 Timoteo 1: 12-17 se hace eco de estas parábolas. Aunque no escrita por el propio Pablo (según el parecer de la mayoría de los estudiosos), pretende reflejar la reacción de Pablo a su encuentro con el Cristo resucitado. Pablo (según se retrata) se considera a sí mismo el "primero" de los pecadores (verso 15), no porque dejase de cumplir la ley, sino porque era "blasfemo, perseguidor e injuriador" (verso 13). Era culpable de delitos de odio. Aunque Pablo actuó desde la ignorancia, continúa asombrándose de que Dios a través de Cristo saliera activamente en su busca. El amor de Dios por él "fue más abundante" (verso 14). Pablo encuentra esto extravagante, inconmensurable -se podría llamar a esto la opción preferencial de Dios por sus auténticos opositores. El Salmo 51: 1-10 de igual modo cuenta con que la "abundante misericordia" de Dios (verso 1) trabaja más allá de los cálculos de lo que uno se merece.

¿Cómo respondes a los que te excluyen, quizá hasta con violencia, a causa de su gran ignorancia y santurronería? Deberíamos trabajar por la protección de los vulnerables más allá de toda medida, ¿cómo damos cabida, nosotros y nuestras comunidades, a la extravagancia del amor de Dios incluso por aquellos que desean nuestro mal?

El Salmo 14 usa un tono diferente que se acerca al tono desesperado de Jeremías 4: 11-12, 22-28. Aunque el salmo parece comenzar como una denuncia de los necios que niegan a Dios, rápidamente se convierte en una denuncia de todo el mundo: "¡no hay nadie que haga lo bueno!" (verso 1). ¿Hay alguno sabio? No, todos se han extraviado (versos 2-3). Todos somos necios, por lo que parece. Entonces, sin explicar por qué, el salmista comienza a hablar de las víctimas de estos malhechores. Se convertirán en el pueblo de Dios, que es compañía de los justos y esperanza del pobre (verso 4-6). ¿De dónde han venido estas víctimas pobres y justas? No se nos dice y se nos deja deducir que el salmista ha estado exagerando.

Jeremías 4: 11-12, 22-28 es aún más amenazador. A causa de la necedad de su pueblo, Dios aparece como una fuerza implacable, un viento sin más propósito que destruir (verso 11). En contraste con las lecturas de las últimas semanas, el terrible plan de Dios no puede ser alterado bajo ninguna circunstancia (verso 28). Hay apenas un asomo de compasión (verso 11: "mi pobre pueblo") y esperanza (veros 27: "pero no la destruiré del todo"),pero el tono dominante es de desesperación.

La reacción de Jeremías a esta visión no está incluida en esta sección, pero debería señalarse, ya que forja un vínculo entre Jeremías y Moisés, en las lecturas alternativas para hoy. En el verso 10, Jeremías se atreve a decir: "¡Ay, Señor, cómo has engañado a la gente de Jerusalén! Les prometiste paz, y lo que tienen es un cuchillo al cuello". Aunque Jeremías se encuentra incapaz de evitar el desastre inminente, no duda en acusar a Dios de violar su pacto de la misma manera que el pueblo lo ha hecho. No cambia el resultado, pero su protesta a favor de su pueblo queda patente.

Cuando el desastre parece inevitable, ¿cómo respondes?. ¿Es una pérdida de tiempo quejarte protestando? ¿A quién te diriges?

La conversación entre Moisés y Dios en Éxodo 32: 7-14, puede ser el pasaje más problemático de todos para algunos. O puede ser el más interpelante, dependiendo de la visión de la Biblia y de Dios que tenga cada uno. Moisés está a la altura del paradigma de fidelidad típicamente judío discutiendo con Dios ¡y ganando! Dios se queja a Moisés: "tu pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido" (verso 7), y se dispone a destruirlo. Pero Moisés  le recuerda que se trata del pueblo de Dios, el que Dios sacó de la tierra de Egipto (verso 11). Le advierte a Dios que su reputación se vería perjudicada si los destruyese ahora (verso 12) y le recuerda todas promesas hechas en el pasado (verso 13). ¿Cuál es el resultado? Dios cambia de idea (verso 14). Es una conversación dramática, como poco.

Si se toma esta historia al pie de la letra, resulta que Moisés parece mejor que Dios. Pero quizá el objetivo de la historia es que, ya que Moisés rechaza tomar a Dios al pie de la letra, nosotros podemos al menos rechazar tomar las historias de Dios al pie de la letra, incluso las historias bíblicas, cuando presentan un Dios inferior al Dios de inclusión extravagante -el Dios que Moisés, Jesús y Pablo conocían.

Cuando la gente invoca el nombre de Dios para menospreciarte a ti y tus relaciones, ¿dónde encuentras fuerza para enfrentarte a ellos y decirles: "eso no es así"? ¿Has sido capaz de hacer algo así en el pasado? ¿Hay algo que te impida hacerlo ahora?

Oración inclusiva

Dios de amor escandaloso,
tú aprecias nuestra compañía más de lo que alcanzamos a comprender,
más de lo que nos apreciamos a nosotros mismos.
Deja que tu amor abunde en nosotros y a través de nosotros,
para que nada pueda hacernos dudar de tu alegre acogida.
Amén.


4.9.10

Elige la vida: la elección costosa

5 de septiembre de 2010
Domingo 23º de Tiempo Ordinario. Año C.

Dios nos llama a cada uno de nosotros a salir del armario como pueblo de Dios fiel y valedor de la vida, sin importar el coste.

Cualquiera que haya salido del armario sabe lo costoso que puede ser. Amigos y familia pueden preguntar: "¿Cómo puedes hacernos esto? ¿Cómo puedes ser tan egoísta? ¿Cómo puedes volverle la espalda a la vida que habíamos esperado?"

Las personas que se manifestaron como seguidores de Jesús con frecuencia obtuvieron la misma reacción. Fueron acusados de menospreciar, incluso de odiar a su familia y amigos. Jesús parece confirmar las peores sospechas de cada uno: "Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo." (Lucas 14: 26). Sospechamos que éste es un caso de hipérbole, de exageración para captar la atención. Pero hipérbole o no, esto no rebaja la dura realidad de que si queremos ser sinceros con la vida que estamos llamados a tener, si queremos elegir la vida (Deuteronomio 30: 19), es probable que gente que no pueda conllevar esto, incluso aquellos que amamos, nos llamen odiosos. Salir del armario es costoso. Es ir a contra pelo, y no deberíamos estar sorprendidos por el grado de resistencia que encontramos.

¿Cuál es el precio que has tenido que pagar para ser honesto sobre quién eres y sobre quién estar llamado ser?

Puede que después de leer Jeremías 18: 1-11, nos preguntemos si algo de la resistencia que encontramos vendrá de parte de Dios, cuando nos atrevamos a elegir la única vida que sabemos cómo elegir. Vemos un Dios cuyas promesas parecen condicionales. Lo que sea que Dios pueda habernos prometido, puede ser retirado si a Dios no le gusta nuestra repuesta (versos 9-10). Oímos los ecos de la búsqueda de culpabilidad por el 11-S o por el huracán Katrina en los nuevos valores familiares. Pero la metáfora que rige aquí, señala Charles Allen, es la de un alfarero que no se da por vencido cuando la arcilla no mantiene su forma. En lugar de desecharla, el alfarero intenta una nueva forma según le parece mejor hacerla (versos 3-4). Así es como Jeremías llega a ver la mano de Dios íntimamente involucrada en los acontecimientos de su día. Incluso aunque Jeremías usa la metáfora del alfarero para advertir de que Dios está "disponiendo el mal" contra su pueblo (verso 11), la metáfora original nos cuenta que Dios está aún manos a la obra, incluso en estos acontecimientos desastrosos, hallando una nueva forma para su pueblo según le parece mejor hacerla.

Los fragmentos del Salmo 139 se hacen eco, en este sentido, de la implicación íntima e ineludible de Dios en el modelado de cada una de nuestras vidas, con quizá alguna ambivalencia por parte del salmista. Marti Steusssy también detecta huellas de una reclamación de inocencia, acaso contra acusaciones de blasfemia: "Dios, me conoces". En cualquier caso, cada uno de nosotros ha sido hecho de forma formidable y maravillosa (verso 14). Helene Russell cree que tanto la metáfora del alfarero como el salmista, nos transmiten que Dios ha fundido su suerte tan íntimamente con nosotros que nuestro ser afecta al ser de Dios.

¿Cómo podría Dios estar modelando tu vida? Si no resultas ser como "se espera", ¿puedes percibir la bondad en la forma que tu vida toma en realidad?

Como Jeremías, Deuteronomio 30: 15-20 y el Salmo 1 advierten de consecuencias nefastas si no seguimos las leyes de Dios. De nuevo, aquellos de nosotros que practicamos valores familiares alternativos hemos oído pasajes como estos citados contra nosotros más veces de las que podemos recordar. Pero Charles Allen responde que, si aceptamos el último consenso rabínico y cristiano de que uno que ama a otro ha cumplido la ley entera (Romanos 13: 8), entonces podemos deleitarnos en la ley y podemos estar de acuerdo en que amar a otro es elegir la vida, y que no amar en absoluto es elegir la muerte.

Marti Steussy observa que este capítulo del Deuteronomio probablemente fue añadido al cuerpo principal del libro, después de la caída de Jerusalén y es en realidad un llamamiento a un nuevo comienzo por parte del pueblo de Dios. Helene Russell entiende "elegir la vida" como una elección sobre nuestras verdaderas identidades, sobre si nosotros y nuestros descendientes nos convertiremos, nosotros mismos, en una bendición o una maldición para los demás, o entre nosotros.

¿Cómo puede la vida que tú eliges convertirse en una bendición, no sólo para ti sino para los que están a tu alrededor? ¿Están tus elecciones modeladas por lo que tu vida te está diciendo acerca de tu amor por otro?

Filemón 1-21 es una carta, cuando menos, controvertida. Desde los tiempos de Crisóstomo, en el siglo IV, ha sido citada en defensa de la institución de la esclavitud, pero ni Helene Russell, Marti Steussy ni Charles Allen encuentran ningún respaldo a la esclavitud en absoluto. Algunos estudiosos actuales se preguntan, para empezar, si Onésimo fue alguna vez un esclavo. La carta no dice que perteneciese a Filemón, y la petición de Pablo de que Filemón reciba de nuevo a Onésimo "no ya como esclavo, sino como más que esclavo" (verso 6) es ambiguo. "Como" podría indicar una condición virtual, no una real, y el mismo verso parece indicar que Onésimo y Filemón son hermanos no sólo espirituales sino también "en la carne". (Ver la introducción y comentario de Allen Callahan en The New Interpreter's Study Bible, Nashville: Abingdon Press, 2003, pp. 2147-2150).

En cualquier caso, incluso si Onésimo era un esclavo (como la mayoría de los comentarios aún concluyen), Pablo lo considera "no ya como esclavo, sino como más que esclavo" (verso 16), y no se está refiriendo sólo a su estatus espiritual sino también a su estatus físico. Es igualmente digna de mención la decisión de Pablo de apelar al amor, a la persuasión, antes que a la afirmación de su autoridad. El tono de Pablo es íntimo, refleja una visión de una familia alternativa y una estructura social alternativa a las normas imperantes, y está llamando a Filemón a manifestarse como uno de esos miembros de una familia alternativa.

¿Qué te impulsa a seguir escuchando la Biblia tanto como para leer "Out in Scripture"? ¿Es un sentido de deber, o es el amor y el convencimiento, o es un poco de todo lo anterior?

Oración inclusiva

Dios misericordioso,
tú nos sales al encuentro,
tú nos sostienes y nos desafías en nuestra vida junto a otros;
transforma nuestras relaciones,
para que el amor mutuo continúe
hasta que seamos recibidos en el alto puesto
que has reservado para todas tus hijas e hijos,
por tu Palabra y tu Espíritu.
Amén.