27.10.09

Reunidos por Dios

1 de noviembre
Domingo 31º de Tiempo Ordinario. Año B.




La Biblia da testimonio esta semana de las posibilidades de redención dentro de familias amorosas que son don de Dios y están protegidas por las santas leyes de Dios.



Rut 1: 1-18 reconstruye la situación desesperada de tres mujeres, Rut, Noemí y Orfa, que viven en Moab. Estas mujeres luchan por la supervivencia después de la muerte reciente de sus maridos y se encuentran en la periferia social. Mientras Orfa obedece el ruego de su suegra Noemí para que regrese a la tierra de sus padres (Rut 1: 14, 15), Rut elige permanecer junto a Noemí (Rut 1: 16-18). Cuando Rut sigue a Noemí de regreso a Judá, afronta la vida como una marginada entre los marginados a causa de su condición de despreciada moabita y además por carecer ambas mujeres de hijos o maridos vivos. Aunque las normas sociales desalientan a Rut y a Noemí de constituir su relación, ellas se eligen mutuamente. Rut tiene la oportunidad de regresar a la casa de su madre y, quizá, de casarse con otro hombre. En lugar de eso, ella rechaza el potencial de un matrimonio con el sexo opuesto, eligiendo abandonar su familia biológica, sus dioses, su tierra, para quedarse con Noemí hasta la muerte (versículos 16 y 17).



A lo largo del testamento hebreo, el término que se traduce por quedarse con (mejor, tal vez, adherirse o aferrarse), que se encuentra en el versículo 14, a menudo denota un relación íntima (como el matrimonio en Génesis 2: 24 o un pacto con Dios en Deuteronomio 10: 20, 11: 22). La relación entre Rut y Noemí es una de amor leal (la palabra hebrea hesed). Es como el amor leal de Dios por Israel, que permanece constante aún cuando la relación se pone difícil. Si continuamos leyendo Rut, vemos que el pacto entre Rut y Noemí no termina cuando Rut se casa con Boaz. El hijo que Rut da a luz, es reconocido en la comunidad como de Noemí (4: 17). Noemí puso a Obed "en su regazo y lo crio" (4: 16). Hay redención en esta familia porque Rut y Noemí deciden crear su propia familia y ciudar una de otra sin cesar. Igualmente, hay redención en el amor que fluye dentro de las familias LGBT, a pesar de los intentos sociales de separalas.



¿De qué modo "elegiste" a tu familia? ¿Qué papel jugó Dios en esa elección? ¿Dónde has visto familias santas y amorosas, sean tradicionales o no tradicionales?



La redención en Rut también ocurre porque Rut, Noemí y Boaz son fieles a la ley israelita que encarna el amor y la justicia de Dios. Rut y Noemí pueden comer porque los segadores deben dejar comida detrás para los pobres (Rut 2: 1-9, Deuteronomio 24: 21). La fidelidad de Boaz a la ley del levirato (Deuteronomio 25: 5-10) le hace desear servir como un go'el, un redentor. Él se casa con Rut (y Noemí) para darle un hijo (y el apellido de su pariente difunto), además de dar protección a las mujeres. La ley israelita, un don de Dios, provee protección para la familia, también para una familia no tradicional con un marido israelita y una esposa moabita. Igual que en el antiguo Israel, se necesitan leyes en nuestra sociedad para proteger familias no tradicionales.



¿Cómo apoya tu comunidad de fe a las familias LGBT?



El difícil pasaje que hay que captar en Hebreos 9: 11-14, conecta de un modo sorprendente con esta historia de Rut y Noemí. La sangre redentora de Cristo (Hebreos 9: 12), que fluye a toda la humanidad, procede de una línea consanguínea que nace de una familia no tradicional. En Mateo 1: 1 y 5, descubrimos que Boaz, Obed y Rut la moabita, sustituta de Noemí a través de la ley del levirato, son antepasados de Jesús el Mesías.



Otros textos del leccionario para este domingo, se centran directamente en la importancia de la ley bíblica y cómo esta protege y redime a la familia de Dios. La ley hebrea es un don de Dios, no una carga. El Salmo 146 da gracias a Dios por su fidelidad y apela al testimonio legal y profético (Isaías 58, Exodo 21-23) en Israel, que demanda personas de fe para proteger a los oprimidos y marginados.



El Salmo 119: 1-8 ensalza la felicidad que resulta del seguimiento de esas leyes y la creación de comunidades justas. Las protecciones legales para los marginados son importantes para Dios, como es evidente en Deuteronomio 6: 1-9, que contiene el Shema (Deuteronomio 6: 4-5). Moisés nos recuerda que sólo Dios es Dios y que que debemos amar a Dios con todo nuestro ser. Esta devoción presupone un compromiso con la ley dada en el Sinaí, puesto que sirve como programa para construir una tierra de promisión todavía hoy. Sólo cuando deseamos crear comunidades en las que el poder está compartido y todos son tratados con justicia y rectitud, puede haber verdadera paz. Para asegurarse de que la ley está siempre en la mente del pueblo, Moisés manda que signos de la ley (mezuzahs y filacterias) se dispongan en los postes de las casas, las puertas, las frentes y los antebrazos.



¿Qué signos os recuerdan a ti y a tu comunidad el pacto de Dios contigo y la ley?



En Marcos 12: 28-34, un escriba pide a Jesús que defina el mandamiento más importante. Jesús responde que el Shema (Deuteronomio 6: 4-5) es el primero, y "amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Levítico 19: 18) es el segundo. Estos mandamientos resumen la ley y definen lo que significa ser una comunidad fiel y amorosa. Uno no puede amar a Dios si daña intencionadamente a su prójimo. Tomar la ley en serio requiere que las personas se esfuercen en preocuparse por relaciones justas, en las que las personas estén protegidas del odio y la violencia. La relaciones y familias amorosas son una bendición de Dios para el mundo,en cualquier forma que éstas tomen. Jesús afirma esto y nuestras legislaciones debería hacerlo también.



¿Qué legislación hay pendiente tu país para proteger a las familias LGBT? ¿De qué manera el mandamiento de amar a Dios y la prójimo pueden dar forma a tu comprensión de las leyes civiles?



Oración inclusiva

Dios fiel y amoroso

ayúdanos a promover tu deseo

de leyes y políticas

que protejan a aquellos que están marginados.

Tú has creado familias leales y amorosas

dentro de la comunidad LGBT.

Que tu mandamiento de amar a los demás

mueva a todas las personas

a apreciar y proteger los santos vínculos

que tú has creado entre tu pueblo.

Amén.

21.10.09

Los problemas no duran siempre

Domingo 30, Tiempo Ordinario. Año B.


Estos pasajes hablan de la esperanza que está siempre presente en medio de la marginación, por la presencia de Dios en nuestras vidas.

La lectura de Job 42: 1-17 concluye la historia bíblica de Job -quien sufrió lo inimaginable a pesar de ser una persona recta. Soportó problemas de salud, la pérdida de sus hijos y el aislamiento de su comunidad. Para empeorar las cosas, nunca recibió una explicación de por qué había experimentado tanto maltrato.

Es una dura realidad de vida que nuestro sufrimiento frecuentemente quede sin explicación. Es tentador para las personas LGBT preguntarse por qué se dirige tanta hostilidad y vergüenza hacia ellas. Desafortunadamente, esa pregunta se encuentra normalmente con el silencio, o peor aún, con débiles intentos de los demás de explicar lo inexplicable. Muchas veces llegamos al autodesprecio e interiorizamos actitudes negativas impuestas por los demás. Aunque podamos ser marginados por la sociedad, debemos, como Job, tratar de evitar interiorizarlo.

Aunque la mayoría de las traducciones modernas ofrecen una variación del versículo 6: "Me desprecio, y me arrepiento entre polvo y cenizas" (NRSV), una traducción más fidedigna es: "Yo rechazo y lamento el polvo y las cenizas". Como Job, estamos llamados a confiar en nuestra bondad y nuestra personificación de la imagen de Dios, y a rechazar un sentimiento negativo de nosotros mismos, sin importar lo que otros digan. Job permanece firme en la creencia de su inocencia y es restaurado en su justo lugar en la sociedad. Es Job quien debe interceder por sus tres amigos que hablaron equivocadamente de él y de Dios -los mismos que le llevaron a cuestionarse su propia bondad y su relación con Dios (Job 42: 8, 9).

¿Cuándo has interiorizado las actitudes negativas de otros con respecto a ti?

Un problema de la marginación y el sufrimiento es que frecuentemente conducen al miedo. Paradójicamente, la repuesta más útil al miedo es la averiguación y la adoración. En el Salmo 34: 1-8, el salmista enfatiza en el versículo 4 que la búsqueda de una relación con Dios ofrece libertad frente al miedo en medio de la adversidad. Mientras que algunas denominaciones luchan con votaciones sobre si Dios ha llamado a creyentes LGBT al ministerio ordenado, otros, en nombre de terapias ex-gay, ponen en cuestión si tan siquiera existimos (afirmando que somos heterosexuales deformados). Esos esfuerzos por deshumanizarnos pueden distraernos y abatirnos. Antes de eso podemos tomar una posición contra la injusticia, primero debemos ser liberados de nuestro miedo. Dios es la fuente de nuestra fuerza y liberación del miedo cuando nos enfrentamos contra el sufrimiento y la injusticia en el mundo que nos rodea.

En medio de la adversidad, ¿dónde has encontrado refugio? ¿Cuándo ha sido Dios tu refugio?

En Hebreos 7: 23-28, vemos a Jesús como sacerdote, quien -por la perfecta ofrenda de sí mismo a Dios (versículo 27)- libera a quienes se acercan a él. Podemos acercarnos a Dios con confianza porque Cristo, el siervo sufriente, vive para interceder por nosotros. Dios no es impasible a nuestro sufrimiento. Jesús vio la brutalidad que la religión puede infligir, al contemplar la difícil situación de aquellos que eran considerados impuros por las autoridades religiosas de su tiempo. Aún más conmovedor, Jesús experimentó la crueldad del odio y la violencia que se hace a los seres humanos en nombre de la religión. Jesús venció y vive para llamar y capacitar a las personas LGBT, como pueblo, para abandonar el miedo y la marginación y avanzar en nuestra vocación como miembros de la familia de Dios.

¿De qué maneras parece conectar el padecimiento de Jesús con el sufrimiento del pueblo de Dios hoy?

A pesar de nuestras luchas, debemos recordar no interiorizar nuestra marginación. En Marcos 10: 46-52, Bartimeo, que era ciego, rechaza quedarse sentado en silencio cuando pasa Jesús. Él grita más fuerte a Jesús cuando la multitud trata de hacerlo callar. Cuando Jesús lo llama, arroja su manto de pedigüeño, se acerca a Jesús y recibe su vista. ¡Qué curioso que los que realmente no pueden ver, no puedan entender, en esta historia, sean quienes con severidad tratan de hacerlo callar!

Como Job, Bartimeo rechaza obedecer e interiorizar su marginación. Rechaza permitir a otros decirle que no es digno de hablar a Jesús. Deberíamos recordar el ejemplo de Bartimeo como comunidad LGBT. Bartimeo no es la única persona en la historia que necesita sanación. Se encuetra físicamente limitado, pero quienes intentan impedir que se acerque a Jesús necesitan sanación espiritual. A pesar de todo lo que continúa silenciando y marginando a la comunidad LGBT, debemos resistirnos a implicarnos en esas falsas creencias sobre quiénes somos y de quién somos. Muchos de nosotros sacudimos las cabezas con incredulidad cuando observamos la histeria de aquellos que preferirían que nos marchásemos. Los esfuerzos por enmiendas contitucionales, tribunales religiosos, amenazas de cismas denominacionales parecen poner demasiada energía gastada tratando de excluirnos. Dado todo este lío, es fácil entender por qué caracterizamos esto como "homofobia".

En medio de todo esto, llevamos el testimonio del Espíritu de Cristo vivo en nosotros y no deberíamos ser abrumados ni derrotados con pronunciamientos denominacionales o enmiendas constitucionales. Aunque las consecuencias de esos esfuerzos afecten a nuestras vidas cotidiansas, debemos también recordar que aquellos que se oponen a nosostros son precisamente aquellos a quienes Cristo nos ha llamado a amar y servir. Más aún , nosostros no somos los únicos tratados con brutalidad por la hostilidad e indiferencia religiosa. Hay muchas personas no LBGT que también son marginadas a causa de la raza, el género, la etnia, la religión, la clase social o la capacidad. No debemos centrarnos tanto en nuestras luchas que nos olvidemos de dedicar tiempo a abogar por esos otros que están marginados.

¿Dónde oyes personas de fe, especialmente en la comunidad LGBT, hablando a pesar de los severos intentos de silenciarlos?

Oración inclusiva

Santo Dios,
en medio del sufrimiento,
ayúdanos a resistir la depresión y la marginación
que el sufrimiento puede traernos.
En tiempos difíciles, ayúdanos a recordar
quién y de quién somos en Ti
y a vivir con la esperanza cierta
de tu amor a toda prueba.
Amén.

15.10.09

Llamados por Dios

Domingo 29, Tiempo Ordinario. Año B.

"Dios, ¿qué nos llamaste a ser?" es la plegaria que traemos a estas escrituras. Es una plegaria sobre la identidad, antes que sobre el mero comportamiento.

La famosa canción de escuela dominical "Jesus loves me" nos asegura que Jesús nos ama porque "la Biblia lo dice". Eu Kim LIM, un hombre asiático de formación evangélica, señala que él ha descubierto un énfasis mayor en "la Biblia lo dice" que en "Jesús me ama". Tal aproximación a la Escritura se adhiere a la Biblia como palabra infalible, antes que a una Escritura que desafía y conforta como palabra de liberación. Desafortunadamente, la compresión más estrecha de las Escrituras ha sido usada como justificación para oprimir y marginar a otros, específicamente a la comunidad LGBT. Mucha gente ha oído multitud de argumentos contra la orientación sexual, limitándose a una línea literal de razonamiento que se reduce a "la Biblia lo dice".
Job 38: 1-7 (34-41) presenta palabras de cautela para aquellos quienes presuponen que conocen exactamente lo que Dios piensa acerca de la comunidad LGBT. Cuando el virtuoso Job se enfrentó con pérdidas insoportables en su vida, preguntó a Dios: "¿Por qué escondes tu rostro y me tienes por enemigo?" (Job 13: 24). Lo que sigue en el libro son las respuestas de los amigos de Job a esa cuestión, quienes contestan según la tradición: "las personas sufren porque son malas". Estas respuestas no se le pueden aplicar al hombre verdamendamente recto que es Job. En el pasaje de hoy Dios responde. Desde el torbellino, Dios pregunta quién es Job para cuestionar al Santo que "puso los cimientos de la tierra" (Job 38: 2). Dios recuerda a Job sus profundos y misteriosos actos de creación (el Salmo 104, de una forma similar, es una canción de acción de gracias detallando la vasta obra de Dios creador). Job, sólo después, mucho después, en el libro, responde al desafío de Dios, cuando contesta diciendo "Así hablaba yo, y nada entendía; eran cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía" (Job 42:·).
¿Cómo podría la respuesta aplazada de Job a las preguntas de Dios, orientarnos en nuestras demandas a la Biblia? Si Job fue incapaz de responder con "pleno conocimiento" cuando encaró la misteriosa creación de Dios, ¿cómo vamos a dar respuesta de forma plena a las complejidades y misterios de la sexualidad humana dada por Dios? ¿Captan completamente los propósitos creadores y misteriosos de Dios, los juicios basados en la interpretación literal de la Escritura (según aquellos que, como los amigos de Job, proclaman actuar con la mejor intención)? Finalmente ¿Cómo influye, expande o limita la posición social, la raza o el género de cada uno, la forma como interpretamos la Biblia?

¿Cuál es el repertorio de explicaciones que has oído respecto de tu orientación sexual? ¿Con qué explicación estás más de acuerdo y de cuál difieres más? ¿Qué lugar ocupa Dios en tu comprensión de esta cuestión?

Hebreos 5: 1-10 examina el sacerdocio y una comprensión de Jesús en su papel distintivo de sumo sacerdote. Para aquellos cuyas congregaciones y denominaciones aún no reconocen el ministerio de personas LGBT ordenadas, escuchemos con atención este texto. Primero, el pasaje describe un ministerio o sacerdocio que no es fácil. Es una vida de ofrenda sacrificial y cuidado pastoral y enseñanza (Heb 5: 1-3). Lo que se nos atañe es el versículo 4, que declara que nadie asume el honor y las obligaciones de dicho sacerdocio menos que sea llamado por Dios. El problema viene, sin embargo, cuando uno cree profundamente que está capacitado y llamado por Dios, pero a causa de su orientación sexual, la llamada de Dios es rechazada.
Rachel Allen afirma que ella ha sido testigo de cómo la llamada de algunos de sus amigos ha sido rechazada en la Iglesia Metodista Unida. Ella conoce la declaración de los Principios Sociales de la denominación que dice que "la homosexualidad es incompatible con la enseñanza cristiana". Y así, Rachel se pregunta por qué la iglesia rechaza a quienes han sido llamados por Dios. ¿Qué significa que la iglesia niegue la llamada de alguien? ¿Cómo pueden aquellas personas de la comunidad LGBT reconocer y afirmar su llamada a servir a la comunidad cristiana de una manera sustancial, tanto dentro como fuera de la religión organizada? ¿Qué significa ser a la vez capacitado por Dios como persona LGBT de fe y llamado a servir a la comunidad cristiana? En Hebreos, Jesús señala el comienzo del sacerdocio con las palabras, "Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy". Dios entonces afirma, "Tú eres sacerdote eterno" (Heb 5: 5, 6). Esas palabras de Jesús pueden fortalecer a aquellos que buscan vivir plenamente su ministerio, especialmente las personas LGBT.

¿Cómo influyen la sexualidad y la orientación sexual de cada uno en la manera en que cada cual responde a la llamada de Dios al ministerio (tanto clérigos como laicos)? ¿Cuál es tu experiencia de llamada de Dios al ministerio y cuál el reconocimiento de dicha llamada por parte de la iglesia?

A lo largo de Marcos 10: 35-45 oímos la pregunta de Jesús, "¿Podéis beber del vaso que yo bebo?" (Mc 10: 28). Para Jesús, con su muerte no muy lejana, tanto servir como sufrir están vertidos en ese vaso. ¿Cuándo ha probado la comunidad LGBT el vaso de Jesús? ¿Cuál es nuestro más profundo deseo? ¿Es por integridad o, como en el caso de los discípulos en este pasaje, para conseguir un sitio de privilegio (versículo 37)? Es duro y necesario distinguir, especialmente tras años de discriminación y sufrimiento, un justo deseo de igualdad del ansia de poder y privilegio que oprime a otros, quienes anhelan el cuidado de Dios. Sin embargo, la igualdad puede llevarnos a la integridad.
Jesús bebió del vaso de la salvación. Salvación significa curar, devolver la integridad. Jesús incluía servicio, sufrimiento, muerte y también resurrección. ¿Cómo puede serle devuelta a la iglesia su integridad? Jesús pregunta, "¿Podéis ser bautizados con le bautismo con que yo soy bautizado? Jesús fue bautizada por el agua de nueva vida. En respuesta a Santiago y a Juan, Jesús pregunta si nosotros, la Iglesia, podemos también ser bautizados en una nueva vida. La muerte, la resurrección y la nueva vida en Jesús se refieren todas a vivir dentro de la posibilidad de lo imposible. Todo es posible en Jesús. ¿Podéis imaginar una iglesia donde todos compartamos los sufrimientos de los otros, sirvamos los otros y disfrutemos la plenitud de la salvación? Esta Escritura nos está preguntando si la Iglesia puede vivir en la posibilidad de una nueva vida, donde todos bebamos del vaso, donde todos seamos íntegros y todos seamos acogidos.

¿Qué significa hoy que Jesús te invitra a ti y a tu iglesia a "beber del vaso que yo bebo"? ¿Qué hace diferentes, si lo hay, a las personas LGBT que beben de ese vaso?

Oración inclusiva

Misericordioso y amante Padre,
Tú hiciste las montañas y los valles.
Tú les dijiste a las aguas dónde estar.
Tu poder y soberanía son admirables.
Tú nos llamas a servirte.
Has llamado a algunos al sacerdocio como llamaste a Aarón.
A pesar de esto, continuamente pedimos más.
Pedimos poder sentarnos a tu lado.
Intentamos situarnos a tu nivel.
Perdónanos.
No comprendemos plenamente todo lo que has hecho,
ni conocemos todo lo que continúas haciendo.
Ayúdanos, sin embargo, a ver los pequeños destellos de tu verdad
que iluminarán nuestro camino.
Confiados en tu llamada,
guíanos para servirte audazmente, humildemente, a ti y a los demás.
Amén.

10.10.09

Dios, ¿nos has abandonado?

Domingo 28, Tiempo Ordinario. Año B.


Dios nos llama a una relación. Cuando abundan el sufrimiento y la angustia, nosotros también clamamos: "Dios, ¿dónde estás?".

Job 23: 1-9, 16-17 y el Salmo 22: 1-15 nos retratan a Dios como aparentemente ausente en los sufrimientos de su pueblo. Estas dos lecturas pueden ser, no obstante, recursos poderosos para la gente LGBT. El salmista da testimonio del dolor del sufrimiento emocional, mental y físico (Sal 22: 6-7, 14-15), mientras que Job da voz a una desesperación que lo consume (Job 23: 16-17). Las lecturas crean una salida que ayuda a la comunidad LGBT a expresar sus propias experiencias de sufrimiento dentro de una comunidad de fe más amplia y, al mismo tiempo, nos invitan a conectar nuestra historia con aquel pueblo de Dios, nuestros antepasados, que vinieron antes que nosotros (Sal 22: 4-5).

¿Cuáles son los llantos y los sufrimientos de nuestro mundo que nadie, incluso Dios, parece advertir?

Tanto el salmo como Job rabian contra la ausencia de Dios. Algunos comentaristas creen que la cuestión central de Job es: "¿Por qué le ocurren cosas malas a la gente buena?". Aún más, cuando el salmo y Job entran en el debate, una nueva pregunta surge: "¿Dónde está Dios cuando a la gente buena le ocurren cosas malas?".

¡El fundamento de estas lecturas es relacional! Tanto Job como el salmista están buscando a Dios. (Job 23: 3, 8-9; Sal 22: 1-2) Los autores continúan llamando a Dios a una relación, aunque Dios parezca estar ausente. "No te separes de mí, que la angustia está cerca y no hay quien me ayude" (Sal 22: 12). Esta tensa relación, sin embargo, puede ser nuestra esperanza. Nuestro sufrimiento puede conducirnos a una comprensión más profunda de nuestra conexión con una humanidad sufriente, un mundo sufriente y, muy posiblemente, con un Dios sufriente.

¿Cuándo sientes la ausencia de Dios? ¿Cómo afectan el sufrimiento y la discriminación a una relación con Dios? ¿De qué manera el sufrimiento ha influido en la fe de los miembros de la comunidad LGBT?

Lee Hebreos 4: 12-16. "La palabra de Dios", la palabra de verdad, revela la profundidad de nuestro anhelo de Dios. Tanto si esa palabra es de angustia y desesperación, como si es de sanación y transformación, es "viva y eficaz" y "penetrante" (Heb 4: 12). Igual que las palabras bíblicas de Dios nacieron de una comunidad oprimida, también la comunidad LGBT de hoy está preñada de palabras de verdad de una lucha de liberación. Al mismo tiempo Dios nos invita a presentarnos vulnerables ante Él y a examinar siempre, activamente, las intenciones de nuestro propio corazón (Heb 4: 12-13).

¿Cuál es la palabra de verdad que tu alma anhela escuchar hoy? ¿En qué áreas de tu vida tiendes a no escuchar la palabra de Dios? ¿En qué te conforta y, a la vez, en qué te desafía este pasaje?


Para el autor de Hebreos, Jesús es a la vez un modelo de audacia y vulnerabilidad. Él ha sido puesto a prueba. El versículo 15 nos recuerda la tentación de Jesús en el desierto en el comienzo de su ministerio público. A causa de sus propias tentaciones, él es capaz de "compadecerse de nuestras debilidades". Aún más, él ha sido totalmente fiel a su vocación divina de forma radical. Porque "en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados" (Heb 2: 18).

¿Qué desafíos tienes que afrontar cuando intentas permanecer fiel a lo que Dios te ha pedido que seas? ¿Qué retos está afrontando tu comunidad de fe en su intento de ser fiel?

Marcos 10: 17-31 presenta a aquellos que son privilegiados, LGBT o no, una difícil lección. Frecuentemente escuchamos esta dura enseñanza y nos marchamos con tristeza. El hombre rico representa a aquellos que son privilegiados en nuestra sociedad, y aún desean sinceramente vivir en plenitud. Jesús, en su compasión, enseña al hombre que para experimentar su plenitud de vida, debe sacrificar sus privilegios por el bien de los marginados. Sólo entonces estará su camino libre para seguir fielmente a Jesús. Aquí vemos como nuestro propio lujo y confort pueden realmente ser obstáculos para vivir en el Reino de Dios.

¿Qué nos retiene en nuestras obligaciones con el Reino de Dios? ¿Qué nos aparta de un mayor esfuerzo por la justicia en favor de la comunidad LGBT?

Jesús continúa en este pasaje reconociendo a aquellos que han pagado un alto precio por causa del evangelio (Mc 10, 28-31). Cuando Pedro declara que aquellos que siguen a Jesús dejan todo para hacerlo, Jesús responde con una promesa. Él promete que sus vidas serán las vidas más plenas (incluso enumerando una centuplicada devolución de riqueza, familia y tierra) ahora y en la vida eterna. ¿Puede esta promesa sonar cierta a aquellos que continúan sufriendo grandes pérdidas en nuestro mundo? ¿Cuál es la calidad de vida, la plenitud de vida, de quien se consagra a Cristo? Esta dura cuestión nos devuelve al llanto del salmista en el Salmo 22 y al de Job.

¿Qué sacrificios hemos hecho para seguir fielmente a Dios? ¿Cómo hemos recibido el ciento por uno? ¿Por qué cosas estás agradecido?


Oración inclusiva


El Salmo 22: 1 puede ser usado para crear una oración o letanía que confronte directamente a Dios con nuestra desesperanza acerca de la atención a la cuestión LGBT a nivel comunitario, denominacional, nacional o global.

Reúne las declaraciones desalentadoras que hayas leído o escuchado hacia la cuestión o las personas LGBT. Tras leer cada declaración en voz alta, ora lamentándote:

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"